El frío, el humo del tabaco, de los puros y principalmente la combustión tóxica y altamente inflamable de la caldera convirtió el ambiente en algo irrespirable con lo que el Ciervo se resintió de su alergia. En la foto podemos ver unos estornudos pillados in-fraganti

El Miguel brilla con luz propia cada noche. El Alberto también quería que le llamáramos por su nombre

David nos deleita con unas bulerías mientras el Lemur nos muestra la cerveza de cannabis

Cuando el David comenzó su tour destructor (con meada en la pared del baño incluida) el Ciervo comenzaba a enfadarse. El caso es que el David se puso pesado y decidimos anotar la única frase imprescindible de la noche. Obsérvese la cara de ambos.
