Sin embargo, lleg� un d�a en que el bols�n de cuero del dinero qued� completamente vac�o. Se cogi� Jack por tercera vez a las ramas de la planta, y fue escal�ndolas hasta llegar a la cima. Entonces vi� al ogro guardar en un caj�n una cajita que, cada vez que se levantaba la tapa, dejaba caer una moneda de oro. Cuando el gigante sali� de la estancia, cogi� el ni�o la cajita prodigiosa y se la guard�. Desde su escondite vi� Jack que el gigante se tumbaba en un sof�, y un arpa, oh maravilla!, tocaba s�la, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas, una delicada m�sica. El gigante, mientras escuchaba aquella melod�a, fue cayendo en el sue�o poco a poco. Apenas le vi� asi Jack, cogi� el arpa y ech� a correr. Pero el arpa estaba encantada y, al ser tomada por Jack, empez� a gritar: -Eh, se�or amo, despierte usted, que me roban! Despertose sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los gritos acusadores: -Se�or amo, que me roban! Viendo lo que ocurria, el gigante sali� en persecusi�n de Jack. Resonaban a espaldas del ni�o pasos del gigante, cuando, ya cogido a las ramas empezaba a bajar. Se daba mucha prisa, pero, al mirar hacia la altura, vio que tambi�n el gigante descend�a hacia �l. No hab�a tiempo que perder, y as� que grit� Jack a su madre, que estaba en casa preparando la comida: -Madre, traigame el hacha en seguida, que me persigue el gigante! Acudi� la madre con el hacha, y Jack, de un certero golpe, cort� el tronco de la tr�gica habichuela. Al caer, el gigante se estrell�, pagando as� sus fechor�as, y Jack y su madre vivieron felices con el producto de la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda de oro. .                                                            ..FIN
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