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Pero lo que el ni�o hac�a era sacar por entre los barrotes de su jaula, un huesito de pollo, de forma tal que la bruja sent�a lo huesudo de su presa y decid�a esperar un tiempo m�s. Sin embargo, y como era de esperarse, esa situaci�n no pod�a durar por siempre, y un mal d�a la bruja vocifer�: �Ya estoy cansada de esperar que este ni�o engorde. Come y come todo el d�a y sigue flaco como el d�a que lleg�. Entonces encendi� y gigantesco horno y dijo a Gretel, m�tete dentro para ver si ya est� caliente, pero la ni�a, que sab�a que en realidad lo que la bruja quer�a era atraparla dentro para com�rsela tambi�n, le replic�: "No se como hacer eso". La bruja, fastidiada le dijo: "Si ser�s tonta. Es lo m�s f�cil del mundo, te mostrar� c�mo hacerlo" Y se meti� dentro del horno. Gretel, sin esperar un momento, cerr� la pesada puerta y dej� all� atrapada a la malvada bruja que, dando grandes gritos muri� quemada. Gretel corri� junto a su hermano y lo liber� de su prisi�n. Entonces los ni�os vieron que en la casa de la bruja hab�a grandes bolsas con montones de piedras preciosas y perlas. As� que llenaron sus bolsillos lo m�s que pudieron y a toda prisa dejaron aquel bosque encantado. Caminaron un tiempo m�s y finalmente dieron con la casa de su padre. Al verlos llegar el le�ador se llen� de j�bilo porque desde que los hab�a abandonado no hab�a pasado un solo d�a sin que lamentase su decisi�n. Los ni�os corrieron a abrazarlo y, una vez que se hubieron reencontrado, vaciaron sus bolsillos ante los incr�dulos ojos de su padre que nunca m�s debi� padecer necesidad alguna.- |
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