Fura-Tena.
Leyenda muza. Colombia.

                          Tras crear al mundo, Are se extasi� con su creaci�n; sin embargo percib�a que no estaba del todo completa aun.
                          Caminando por un r�o vi� �nos juncos y tomando un par de ellos, inspirado, form� con uno una figura esbelta, graciosa y bella a la que llam� Fura, mujer; del otro junco elabor� a Tena, hombre. Con su soplo las figuras cobraron vida convirti�ndose en una bell�sima pareja. Are les anim� a reproducirse por tiempos sin fin, manifest�ndoles que ser�an siempre felices, sin conocer el dolor, las enfermedades, las desdichas o la muerte siempre y cuando respetaran su mandato de ser fieles.
                           Fura y Tena viv�an felices en el precioso valle, poblando la tierra.
                            Un d�a apareci� en el valle un joven, Zerbi, buscador de una rara gema verde que segun dec�a, proporcionaba la eterna juventud, belleza y felicidad. Pidi� a Fura que le ayudara en su; empresa; aunque estaba incr�dula accedi� a acompa�arlo y por muchos a�os buscaron sin �xito.
Fura se fue sintiendo atra�da hacia Zerbi y lleg� el d�a en que tal atracci�n fue mutua, con lo que qued� desobedecida la ley divina.
                             Entonces Fura comenz� a sufrir remordimientos y le sobrevino una tristeza que era extra�a a su esp�ritu. De esa forma se di� cuenta del pecado que hab�a cometido al desobedecer el mandato de Are. Abandon� a Zerbi y regres� al hogar, donde su esposo pudo ver las consecuencias de su pecado...Fura mostraba las arrugas y se�ales de la avanzada edad. Envejec�a m�s y m�s, llena de pena y de verguenza. Ante tal situaci�n, Tena tom� un cuchillo de madera y lo hundi� en su vientre. Fura lo tom� en sus brazos y siguiendo la costumbre, se mantuvo junto al cuerpo de su esposo sin ingerir alimento durante tres d�as. Antes de expirar, Tena recibi� un favor del dios Are: obtuvo la venganza convirtiendo a Zerbi en una gran roca.
                             Fura manten�a sobre sus rodillas el cuerpo de su esposo y le observaba constantemente mientras lloraba inconsolable. Con el sol, cada l�grima se convert�a en una esmeralda. Zerbi, convertido en p�trea monta�a sinti� un gran pesar al ver la amargura de su amada F�ra. Fue cuando Zerbi pidi� perd�n a Are y solicit� la gracia de auxiliar a Fura. Todo le fue concedido; de sus rocosas entra�as brot� una hermosa cascada que al represarse separ� a Fura y a Tena convirti�ndolos a ambos en inmensas moles de piedra, que se conocer�an como Fura-Tena: "testigos mudos y eternos del tr�gico destino del humano linaje".
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