- No te preocupes -exclam� el Hada-. Tu tambi�n podr�s ir al baile, pero con una condici�n, que cuando el reloj de Palacio d� las doce campanadas tendr�s que regresar sin falta. Y toc�ndola con su varita m�gica la transform� en una maravillosa joven.
         La llegada de Cenicienta al Palacio caus� honda admiraci�n. Al entrar en la sala de baile, el Rey qued� tan prendado de su belleza que bail� con ella toda la noche. Sus hermanastras no la reconocieron y se preguntaban qui�n ser�a aquella joven. En medio de tanta felicidad Cenicienta oy� sonar en el reloj de Palacio las doce.

- �Oh, Dios m�o! �Tengo que irme! -exclam�-. Como una exhalaci�n atraves� el sal�n y baj� la escalinata perdiendo en su hu�da un zapato, que el Rey recogi� asombrado.Para encontrar a la bella joven, el Rey ide� un plan. Se casar�a con aquella que pudiera calzarse el zapato. Envi� a sus heraldos a recorrer todo el Reino. Las doncellas se lo probaban en vano, pues no hab�a ni una a quien le fuera bien el zapatito.
          Al fin llegaron a casa de Cenicienta, y claro est� que sus hermanastras no pudieron calzar el zapato, pero cuando se lo puso Cenicienta vieron con estupor que le entraba perfecto.

Y as� sucedi� que el Rey se cas� con la joven y vivieron muy felices.

                                    
FIN
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