Tú que por el sendero pasas,
Si los dioses te hicieran ver esta sepultura,
Por favor, no te rías, te lo ruego,
Aunque la tumba sea de un pobre perro.
Derramadas lágrimas por mi fueron
Y la tierra que sobre mi echaron
Apilada fue por las manos de quien mucho me quiso
Y que en el mármol hizo labrar estas palabras
En perenne recuerdo.


Más antiguo epitafio conocido. Siglo V a. de C. Atenas.-

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