CHILE
El peso de la verdad
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El esperado informe de la "Mesa de Diálogo", instancia creada para facilitar la entrega de información sobre el destino de los "detenidos-desaparecidos" bajo la dictadura militar en Chile, sólo sirvió para oficializar una verdad que ya se conocía desde los años del régimen de Augusto Pinochet. Sin embargo, las Fuerzas Armadas aún no reconocen institucionalmente su responsabilidad en los atropellos de los derechos humanos.
Por Andrés Pérez González, Santiago de Chile
Tras el término de tres días administrativos, en los cuales el juez Juan Guzmán viajó fuera de Santiago de Chile, el magistrado está en condiciones -a partir del 29 de enero- de emitir un veredicto sobre la responsabilidad penal del ex dictador chileno Augusto Pinochet, en el homicidio y secuestro de 75 opositores políticos ocurrido en octubre de 1973 y que se conoce como "Caravana de la Muerte". Sólo dos opciones le quedan al octogenario general en retiro: su procesamiento o sobreseimiento por demencia. No hay más.
Recién el 23 de enero y por sólo 30 minutos, el ministro Guzmán pudo entrevistar al controvertido senador vitalicio (quien ya no asiste al Congreso), aunque éste sólo accedió a responder cuatro de una lista inicial de 15 interrogantes. "Yo no soy ningún criminal, por lo demás, los encargados de los procesos de las personas detenidas eran los comandantes de las respectivas guarniciones", contestó el ex uniformado desde su lujosa fortaleza y residencia en el precordillerano barrio capitalino de La Dehesa. Y agregó: "En realidad, de que hoy me acuerde de todo es imposible, yo en ningún momento ordené fusilamientos de nadie...". Bastaron esas palabras para que se iniciara un espiral de reacciones que aumentó la tensión ante el pronto anuncio del magistrado.
GENERAL DISIDENTE
Otro ex oficial del Ejército, el general en retiro Joaquín Lagos Osorio (80), fue quien salió al paso de los dichos de quien ostentara desde el 11 de septiembre de 1973 y por 17 años el poder más absoluto. En una entrevista exclusiva al canal televisivo TVN, el comandante de la Primera División militar para el año del Golpe de Estado, en el extremo norte de Chile, aseguró que "la responsabilidad del mando es ineludible y en tiempo de guerra el subalterno debe cumplir estrictamente lo que el superior le ordena. No hacerlo lo hace acreedor de graves sanciones, incluso la muerte. No es de hombre en las Fuerzas Armadas eximirse de las responsabilidades e imputárselas a un subalterno. El comandante es responsable de lo que hace o deja de hacer su unidad, de todo".
Según sus propios dichos, Lagos Osorio no tiene remordimientos del pasado: "miro a los ojos a mi mujer, a mis hijos, a los hijos de mis hijos. Duermo tranquilo. Tengo mi conciencia limpia". Sin embargo, en su memoria aún guarda la imagen de los ejecutados, supuestamente tras el paso de la "Caravana de la Muerte". Incluso, entrega detalles macabros de esos tristes sucesos. "Los fusilaban por partes, algunas veces. Primero las piernas, después los órganos sexuales, después el corazón... Ni siquiera había tiro de gracia para terminar con el sufrimiento", reconoció.
La barbarie de los efectivos militares llegó a un nivel que el ex comandante debió entregar los cuerpos en ataúdes sellados. Lagos Osorio agregó: "¡Si estaban hechos pedazos! ¡Si no eran cuerpos humanos! ¡De manera que yo quería armarlos por lo menos, dejarlos de una forma decente, más o menos! Pero eso no se pudo. ¡Les sacaban los ojos con los cuchillos, les quebraban las mandíbulas y todo, les quebraban las piernas! Se ensañaron".
Este uniformado ya ha colaborado con los cuestionados tribunales judiciales. En 1986 prestó su primera declaración, 12 años después de verse obligado a abandonar esa institución armada. "Desde el primer momento, cuando le di cuenta (a Pinochet) en Antofagasta (ciudad del norte de este país), al día siguiente de lo sucedido (18 de octubre de 1973), le pedí que no quería asumir lo ocurrido (parte de los asesinatos perpetrados por la "Caravana de la Muerte"), porque siempre he estado en un Ejército de limpia trayectoria histórica. Inmediatamente le pedí mi expediente de retiro, porque en este Ejército no quería seguir", recordó.
EXPECTACION
Antes del interrogatorio y luego de cierta falta de coordinación de sus defensores, Pinochet accedió a someterse a un completo examen médico. El equipo de profesionales de la salud estuvo compuesto por especialistas del Servicio Médico Legal y peritos de la parte querellante y la defensa, quienes concluyeron con ciertos matices- que el ex jefe de la Junta Militar padece una "demencia vascular subcortical con severidad leve a moderada". Esto significa que el acusado por el caso de la "Caravana de la Muerte" e involucrado, hasta ahora, en otras 214 querellas, presenta un déficit de memoria y de capacidad de abstracción.
Ese resultado es esencial para la decisión que tomará el juez Guzmán, quien antes de salir de la capital declaró que, en su opinión, Pinochet es una persona con problemas físicos, pero "extraordinariamente normal, de gran corrección, de gran valentía, de gran caballerosidad".
En los primeros días del nuevo año, precisamente el 4 de enero, y tras la duda si el Presidente Ricardo Lagos ampliaba el plazo para recopilar información canalizada por los integrantes de la "Mesa de Diálogo" (las Fuerzas Armadas, la policía, las iglesias, la masonería, el Gobierno y ciertos abogados de derechos humanos), los resultados iniciales de este informe impactaron a la opinión pública.
Si bien las Fuerzas Armadas no aceptan una responsabilidad institucional en los crímenes contra los derechos humanos -cometidos durante una supuesta "guerra" contra un "enemigo interno"-, es el primer reconocimiento formal de que "agentes de esos organismos" cometieron ciertos "excesos" o "errores", descartando tajantemente la existencia de un plan sistemático de eliminación de opositores, adherentes a la frustrada experiencia socialista que lideró Salvador Allende.
El documento sólo da cuenta del paradero de unos 200 "detenidos-desaparecidos", dejando en el misterio más de 700 otros casos. Es más, se indica que unos 170 cuerpos fueron arrojados al mar. Según esa información, sólo se logró precisar dos lugares como posibles puntos de entierros ilegales. Se trata de la Cuesta Barriga, a la salida de la capital, donde estarían los restos de los integrantes de la segunda directiva en la clandestinidad del Partido Comunista, que en su totalidad fue secuestrada y desaparecida en 1976. Y en el recinto militar de Peldehue, donde se hallarían otros 20 cuerpos.
Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, sabe que no se puede confiar en los militares, aunque dio crédito a la versión del ex comandante Lagos Osorio. "Primero quieren que nos conformemos con esto del mar, conformarnos con que no los vamos a encontrar nunca, y ahora nos dicen cómo los mataron. Es una historia que nos remueve los más profundos dolores, porque no podemos entender tanta perversidad, cómo pudieron actuar con tanto odio, un odio sin límite ni explicación racional, más que culpar a la formación militar que recibieron los que se tomaron el poder en 1973", declaró.
El Poder Judicial, en tanto, quiere por todos los medios limpiar sus sistemáticas "omisiones" cometidas bajo la dictadura y por eso el presidente de su máxima instancia, Hernán Alvarez, nombró a dos ministros en visita para investigar los antecedentes entregados y proseguir en el mejor de los casos- con la exhumación de los cuerpos.
El ministro Héctor Carreño confirmó en la tarde del pasado viernes (26) el hallazgo de osamentas humanas en la Cuesta Barriga, pero no pudo adelantar si se trataba de los restos de más de una persona. Fuentes ligadas al caso indicaron que el fallecimiento debió ocurrir hace 20 ó 30 años. Los peritos del Servicio Médico Legal demorarán una semana en identificar esos restos óseos.
A sus 85 años, Augusto Pinochet siente el peso de la verdad. El viernes pasado (26) ingresó de urgencia al Hospital Militar. Abandonó para eso su residencia de descanso en la localidad de Bucalemu, en los alrededores de Santiago, debido a fuertes y constantes dolores de cabeza. Al cierre de esta edición, el hombre que se jactaba de que en este país "no se movía una hoja sin que lo supiera" permanecía internado debido a una amenaza de infarto cerebral.
publicado el 31 de enero del 2001en el semanario berlinés Jungle World