Conflicto palestino-israelí

Lo peor está por venir

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Ariel Sharon alteró con un estruendoso golpe el inestable tablero de Oriente Medio. Los expertos catalogaron el asesinato “selectivo” del jeque Ahmed Yassin, líder espiritual de Hamas, como una estrategia “de alto riesgo”.

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El parapléjico jeque palestino Ahmed Yassin, líder espiritual y fundador del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas), era sin dudas un blanco fácil. Como todas sus jornadas, el pasado 22 de marzo regresaba de sus primeras oraciones desde una mezquita muy cerca de su casa, en Gaza, cuando tres misiles lanzados desde helicópteros de combate israelíes descuartizaron su cuerpo, dejando los restos de su silla de ruedas retorcidos en medio de la calle. Según testigos, el estruendo del paso de un avión caza F-16 permitió en ese instante que no se escuchara el ruido del aleteo de los helicópteros, sirviendo de mortífero distractor.

Entre los daños “colaterales” de esa operación “selectiva”, ordenada por el premier israelí Ariel Sharon, se cuentan otras ocho víctimas fatales –tres de éstas guerdaespaldas y el resto vecinos– y unos 18 heridos, entre ellos los dos hijos del malogrado dirigente fundamentalista.

Desde entonces, las localidades de Gaza y Cisjordania están en un latente y endiablado pie de guerra. Así las cosas, muchos se preguntan si el conflicto en Medio Oriente puede asumir ribetes aún más violentos.

 

¿PROFETA O TERRORISTA?

 

Los seguidores de la resistencia integrista de la causa palestina no dudan en tachar a Yassin de “santo”; mientras que las autoridades hebreas se han encargado de explicitar la responsabilidad intelectual del líder de Hamas en la ola de atentados suicidas, perpetrados constantemente en Jerusalén o Tel Aviv, acusándolo de “terrorista”.

En declaraciones a Ercilla, el columnista estadounidense Daniel Pipes –de diarios como The Wall Street Journal, New York Post o The Jerusalem Post– dice que “la ejecución de Yassin es un golpe contra las mismas fuerzas que asesinaron a 200 personas en Madrid. Todas las personas civilizadas debieran unirse en agradecimientos al gobierno israelí por tomar ese importante paso en la guerra contra el terror”.

A sus 67 años ya estaba casi ciego y sordo, pero lo cierto es que entre los suyos Yassin solía repetir que “cuando el mártir se inmola, se siente tan feliz como en la noche de bodas”.

Las versiones respecto a su parálisis tampoco están claras: algunos dicen que cuando era niño se fracturó la columna jugando un partido de fútbol; otros, al saltar de un techo convencido de que podría volar.

Poesía aparte, Hamas (ver recuadro) pasó a engrosar recién a fines del año pasado la lista de grupos terroristas de la reticente Unión Europea. Muchos corresponsales extranjeros recuerdan que Yassin siempre les rectificaba que los kamikazes palestinos no eran “terroristas... son mártires”.

Además del rápido control religioso que desarrolló entre la desesperada población de Gaza, donde ya en 1973 había inaugurado un centro de estudios islámico, también se destacó en la “Intifada de las piedras”, como se denomina al primer levantamiento contra las fuerzas de ocupación de Israel en 1987.

Fue detenido y condenado a cadena perpetua en 1989, acusado de incitar el asesinato de colaboracionistas. El entonces primer ministro Benjamin Netanyahu, quien ocupa actualmente el cargo de ministro de Economía en la administración Sharon, negoció su liberación a cambio de la entrega de dos agentes de los servicios secreto judíos (Mossad), caídos en una bochornosa operación en Jordania.

Desde luego, las diferencias con el histórico Yasser Arafat eran notorias. Mientras éste se apresuraba a condenar los espectaculares y horrorosos atentados en Estados Unidos de 2001, este cabecilla de Hamas no tuvo pelos en la lengua para proclamar que éstos eran “consecuencia de la política exterior estadounidense”.

 

GUERRA TOTAL

 

Un 60% de los israelíes aprobó la decisión del gobierno de matar a Yassin y sólo un 32% lo consideraba “un error”, según el rotativo israelí Yediot Ajaronot en la edición del día siguiente al atentado. Sin embargo, el 81% de los consultados dijo que “aumentará el terrorismo”.

Contactado por Ercilla, Baruch Kimmerling –renombrado sociólogo de la Universidad de Jerusalén especializado en asuntos militares– estima que “Sharon ganó popularidad en el corto plazo al interior de Israel y dio un nuevo ‘golpe’ a la colapsada Autoridad Nacional Palestina (ANP). También ‘ganó’ una escalada adicional en este conflicto y en el espiral de venganza y contravenganza”.

Informes de prensa israelíes revelaron que Sharon tomó la decisión de terminar con la vida de Yassin un día antes de la operación. En ese encuentro que contó con la presencia de todo su gabinete de centroderecha, sólo los ministros del Interior, Abraham Poraz, y el Vicepresidente y encargado de Justicia, Josef Lapid (ambos del partido laico Shinui), fueron las voces disidentes. En tanto, el ministro de Defensa, el “halcón” Shaul Mofaz, fue quien delineó en términos generales esta estrategia de guerra total contra Hamas, Jihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, vinculada esta última con el movimiento Al Fatah de Yasser Arafat.

El conocido “Bulldozer” de la política israelí fue lacónico en sus declaraciones: “El Estado de Israel ha abatido esta mañana al primer asesino y terrorista palestino. La quintaesencia de la ideología de este hombre era el asesinato y la muerte de judíos, donde sea, y la destrucción del Estado de Israel”.

A juicio de Gerald Steinberg –director del Programa de Estudios Políticos en Administración y Negociación de Conflictos de la Universidad Bar Ilan–, el ataque israelí contra el líder de Hamas puede “marcar un punto de inflexión en este round de un conflicto tan prolongado. La acción refleja una estrategia de alto riesgo, y en el corto tiempo los palestinos buscarán venganza, extendiendo sus ataques que ya han costado la vida de más de 900 israelíes”, desde que comenzó esta segunda Intifada en septiembre del 2000.

El anterior asesinato político más relevante ocurrió en agosto de 2001, cuando efectivos judíos dieron muerte a Mustafa Zibri (Abu Ali Mustafa), líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Dos meses después llegó la esperada venganza, cuando pistoleros aguardaron en la puerta de su habitación en el Hotel Jerusalén al entonces ministro de Turismo, el ultraderechista Rehavam Ze’evi, para asesinarlo.

¿Qué ocurrirá esta vez? El mismo día del atentado contra Yassin, Hamas puntualizó que “Sharon había abierto las puertas del infierno y nada les impedirá cortarle la cabeza”. Khaled Mashaal, influyente dirigente del comité político de Hamas, reforzó esa opción al declarar este 24 de marzo al periódico árabe editado en Londres Al Hayat que “desde que el enemigo atacó nuestra dirigencia... y un gran símbolo como el jeque Ahmed Yassin, la resistencia tiene el derecho a responder contra la gran cabeza sionista”.

Según el sitio en Internet DebkaFile, especializado en asuntos militares y de Seguridad, el asesinato del líder de Hamas fue “la atronadora respuesta del primer ministro a las críticas que discuten que su estrategia de retirada colocaría a la Franja de Gaza bajo el control de Hamas (...) La muerte de Yassin es sólo la precursora de la eliminación de este movimiento violento, y esta eliminación de la fuerza de Hamas tomará tiempo. Antes de que esté hecha, Israel no puede retirarse de la Franja de Gaza ni tampoco iniciar el proceso de retirada”.

La también especializada revista Jane’s Intelligence Digest advirtió que la muerte de ese líder espiritual integrista proveerá a “la organización a largo plazo de un sustancial fomento de sus reclutas. Ese es un aspecto que alarma a los palestinos moderados que favorecen arreglos negociados”.

La misma fuente detallaba que Hamas está utilizando la muerte de Yassin como “un gran golpe de propaganda”. Es por eso que se debiera esperar un incremento en el financiamiento de donantes externos, adhiriendo así a futuros ataques suicidas. Mientras tanto, continúa el informe de Jane’s aparecido el mismo 22 de marzo, “Yassin está siendo aclamado como un mártir islámico y se puede convertir en un oponente más peligroso para Israel después de su muerte que cuando estaba vivo”.

Así las cosas, Abdulaziz Rantissi –un pediatra de 57 años– es quien tomó las riendas de Hamas, aunque no se sabe si de forma transitoria o, por el contrario, si hubo un Putsch en esa organización fundamentalista. De acuerdo al siempre bien informado DebkaFile, la red Al Qaeda habría ofrecido asistencia para vengar la muerte del jeque.

El académico israelí Baruch Kimmerling dice que “hace tiempo que Al Qaeda no está interesada en el conflicto israelo-palestino, exceptuando lo retórico. De todos modos, el asesinato de Yassin provee al conflicto etno-nacionalista de un condimento de guerra religiosa judeo-islámica. Eso le dará a Al Qaeda la motivación para una espectacular ‘intervención’ contra objetivos judíos o israelíes, probablemente fuera de Israel/Palestina”.

 

LISTA NEGRA

 

Un día después del asesinato de Yassin, un envalentonado jefe del Estado Mayor de Israel, general Moshe Yaalon, aseguró que el próximo en la lista negra era Arafat y el jeque Hassan Nasrallah, cabecilla de la guerrilla integrista libanesa Hezbollah. Pero el número dos del ministerio de Defensa, Zeev Boim, tuvo que desmintir tales propósitos.

De todos modos, la conmoción sacudió al presidente de la ANP, quien reconoció a sus cercanos el temor de ser “el próximo” objetivo de las fuerzas de Sharon.

“Mientras a Arafat no se le ha podido vincular directamente con los atentados suicidas, dudo que él esté en la mira... a excepción quizás de la deportación –expresa a Ercilla el analista en Defensa estadounidense Daniel Smith–. Sharon ve a Arafat como una fuerza gastada, así que para qué preocuparse en gastar misiles intentando asesinarlo... ”.

Fuentes palestinas revelaron también a DebkaFile que Arafat se siente excesivamente vulnerable, después de que ese mismo 22 de marzo la respectiva máxima autoridad de Arabia Saudita, Egipto, Yemen, Jordania y Túnez se negaran a responder sus llamados telefónicos.

La misma fuente recomendó seguir los movimientos del “raïs”: “El puede intentar tomar ventaja del desorden de Hamas y mover sus efectivos a Franja de Gaza y Ciudad de Gaza, donde han quedado marginados en las últimas semanas. Por lo tanto, puede mantener la ‘unidad palestina’ como la consigna de crisis y llamar a las miembros remanentes de Hamas a unir fuerzas con las unidades de Seguridad de la ANP para golpear a Israel hasta el piso. El gobierno de Sharon enfrentaría en ese caso un frente palestino luchando bajo un solo eslogan: ¡todos somos Hamas! Eso evidenciaría una nueva etapa en la guerra israelo-palestina”.

El consultado catedrático Baruch Kimmerling no cree que uno de los efectos colaterales del asesinato de Yassin haya sido un golpe directo contra Arafat, quien “sigue siendo un símbolo de liberación nacional para la mayoría de los palestinos”. De todos modos, agrega, Hamas y los extremismos ganaron mucho poder.

Para Yossi Beilin, presidente de Israel Democrático y Social (entidad que impulsó los controvertidos Acuerdos de Ginebra), la muerte del parapléjico líder espiritual integrista “no proporcionará mayor seguridad al pueblo de Israel (...) En el instante mismo del asesinato, se inició la cuenta atrás del próximo ataque terrorista”.

Rantisi, el nuevo mandamás de Hamas, fue claro –por cierto– en sus advertencias: “Sharon y los israelíes no conocerán la seguridad. Vamos a dar una lección a Israel. Vamos a combatirlos hasta la liberación de Palestina, de toda Palestina”, dando así un demoledor golpe de mando y cerrando cualquier eventual compromiso territorial con Israel. Incluso, el malogrado jeque Yassin se habría inclinado a reconocer las fronteras de 1967, intentando introducir a Hamas en la arena política.

Al otro lado de Ciudad de Gaza y siete horas después de su fallecimiento, eran enterrados los restos de Yassin y de las otras ocho víctimas fatales de la incursión aérea israelí. Las calles céntricas estaban colapsadas, calculándose la asistencia de al menos unas 200 mil personas.

El anteriormente citado Yossi Beilin reitera: “en lugar de separar a los pragmáticos de los extremistas, el asesinato ha convertido a los palestinos en un colectivo unido y furioso que clama venganza al unísono. Israel no podía haber cometido mayor error”.

Andrés Pérez González

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(RECUADRO)            HAMAS, INTEGRISMO PALESTINO

El Movimiento de Resistencia Islámica o Hamas (en árabe, Harakat al-mugawama al-islamiya) tiene como ideario el “todo o nada” y su fuerza radica en su efectiva división en una rama militar, otra de seguridad, de medios de comunicación, manifestación y caridad. Paradójicamente se sabe que su formación, en 1987, fue vista con buenos ojos por las autoridades israelíes, quienes se han regido históricamente por eso de “divides y vencerás”, esperanzadas en que contrarrestarían así las corrientes nacionalistas-laicas de Arafat. En árabe, Hamas significa “celo”.

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