Resurrección de Hugo Chávez
Polvorín venezolano
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La intentona golpista del líder empresarial venezolano, Pedro Carmona, no fue ni siquiera un "golpe caribeño". Tras los sucesos del pasado 11 de abril, se le conoce como "Pedro el Breve". No obstante, la fractura social es evidente. Ercilla registró en Caracas la extrema tensión e inestabilidad política, no descartándose incluso una guerra civil.
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La señora Ana Martínez ya pasó los sesenta años de edad. "Aquí todos somos chavistas, todos somos uno", expresa a Ercilla, mientras un grupo de adherentes al Movimiento V República (MVR) –la agrupación del retornado presidente venezolano Hugo Chávez- instala un pequeño recordatorio por las siete personas que murieron en el puente Llaguno o Las Carmelitas, en la caraqueña intersección de Urdaneta y Baralt.
"Esto es por el momento... para que no queden como animales. De a poco se va a ir arreglando", agrega. Y es que la tensión del pasado 11 de abril se concentró en ese punto. Las cámaras de televisión mostraron, entonces, como un grupo de hombres armados disparaban desde el puente hacia la marcha antichavista, que había alcanzado nueve kilómetros de extensión y reunió a unas 500 mil personas. Sin embargo, las últimas investigaciones ventilan que se trató de serios enfrentamientos armados entre bandas opuestas. "Como gángsteres en la década de los veinte", comenta un académico venezolano que no quiso identificarse.
Cuatro fiscales llevan las averiguaciones por los sucesos del 11 al 13 de abril, en los que perecieron en total 46 personas. En un comienzo, las primeras 17 víctimas fatales acapararán la atención de las pesquisas. Estas cayeron en el centro caraqueño debido a la acción de francotiradores al cumplirse el primer día de huelga indefinida, luego de dos días de movilizaciones opositoras.
La "caída y resurrección" política de Chávez -acontecida en sólo 28 horas, tras la masiva acción popular a favor del mandatario y la rectificación institucional de las Fuerzas Armadas- mantiene a la población aún perpleja, atónita y en total efervescencia. Marta Sogo, presidenta de una asociación civil chavista en la zona de Guarena, enfatiza que "en todos los gobiernos y en todos los países del mundo hay gente que no está de acuerdo con su presidente, pero éste es un gobierno que es para la mayoría... hemos ido a siete procesos electorales y cónchale, si eso no es democracia, qué es entonces".
Erwin, un taxista antichavista, expresa que la actual situación se asemeja a un ovni: "Coño, no se sabe que hay adentro".
DIALOGO Y MAS DIALOGO
A fines de abril, la palabra más usada por los políticos venezolanos es "diálogo" (ver entrevista). Con cierta angustia, dicen querer la "reconciliación" para evitar una nueva insurrección popular. El propio Chávez lidera ese proceso. En el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores -en el mismo lugar donde se autojuramentó el efímero Pedro Carmona- el legítimo mandatario venezolano quiso dar una muestra de su cambio retórico ante un encuentro de gobernadores y alcaldes, en el que Ercilla estuvo presente: "Hoy envaino mi espada y pido al país que no me hagan desenvainarla y les aseguro que quiero guardarla para siempre".
Sin embargo, su tono incendiario y polémico no queda totalmente en el olvido. Y expresa enseguida que "este golpe de Estado no hubiera sido posible sin el apoyo de los medios de comunicación y especialmente de la televisión. Porque si quieren seguir alentando esto y nosotros lo permitimos, nos llevarán a una guerra. ¿Es eso lo que queremos? ¿Qué esto termine en una guerra civil? ¿Qué plan macabro hay detrás de todo esto?".
Enrique Capriles es un hombre joven que habla fuerte. Fue el único representante del movimiento Primero Justicia -de oposición activa a Chávez- a la reunión convocada en la sede del Ejecutivo, el pasado 18 de abril. Y desde su cargo en la alcaldía de Baruta, en el área metropolitana, asevera que "ahora debe venir un proceso de legitimación del cuadro político, que pasa por unas elecciones en las que participe el propio Chávez, porque no olvidemos que hubo una fractura en el país".
El Defensor del Pueblo, Germán Mundaraín, defiende una opinión contraria y advierte, ante nuestra consulta, que "uno de los problemas de Venezuela es que se buscan respuestas distintas a la Constitución". La Carta venezolana precisa que aún faltan dos años para un referéndum revocatorio que pueda cambiar al gobierno central.
Por su parte, Teodoro Petkoff -director del vespertino Tal Cual y dirigente de extensa trayectoria en la izquierda venezolana- reconoce que "en honor a la verdad, lo único rescatable del gobierno de Chávez es la voluntad de ser democrático, aún a pesar de su propensión autoritaria. En estos tres años, no ha habido ni presos ni perseguidos ni muertos. Chávez ha colocado además la cuestión social en medio de la mesa, pero en lo material los pobres no han sacado nada. Lo único, que es importante, es la elevación de su autoestima", comenta a Ercilla.
CONFUSION INTERNA
Aún hay muchos aspectos oscuros en la trama política de mediados de abril. En conversación con esta revista, la jefa de la bancada del MVR ante la Asamblea Nacional, Cilia Flores, insiste en que hubo "policías que fueron utilizados por elementos de la oposición. Tenemos pruebas en que la policía dispara con armas de guerra. Vemos a los funcionarios policiales con ametralladoras o pistolas nueve milímetros, cuando su armamento regular son revólveres que mantenían guardados a la cintura".
La confusión alimenta suspicacias. Desde la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) también hay puntos en disputa. Ramón Petit, tesorero de la máxima organización sindical de ese país, cuestiona ante Ercilla el rechazo de Carlos Ortega (presidente de la misma CTV) a integrar la junta cívico-militar. "Creo que en eso cometimos un gran error y que frente a la urgencia de la situación no lo pudimos analizar. Porque teníamos que contrarrestar el poder económico que estaba al frente de ese gobierno liderado por Carmona", puntualiza.
Rompiendo su silencio de una semana tras los trágicos y súbitos acontecimientos, Ortega responde a una consulta de este periodista: "Yo no hablaría ni de aciertos ni de errores; de tal manera que aquí nadie puede exhibir la bandera del triunfo. Creo que el gran derrotado ha sido el país y en ese sentido, hay que trabajar de manera conjunta para reconstruir Venezuela, que se encuentra completamente destrozada".
En la noche del pasado 24 de abril, la Dirección de Inteligencia Militar allanó la lujosa residencia del empresario Isaac Pérez Recao, sindicado por la periodista Patricia Poleo como uno de los autores intelectuales del frustrado golpe de Estado, que mantuvo a Chávez alejado por dos días del poder. Poleo es copropietaria de Nuevo País, publicación que en las últimas semanas agotó sus ejemplares, vendiéndose incluso fotocopiada en el centro de Caracas. La profesional mantuvo fuentes de información privilegiadas entre el círculo que acompañó a Carmona en su fallida intentona.
Pérez Recao huyó del país tras el "Contragolpe" –desatándose también múltiples saqueos como el ocurrido en la popular zona metropolitana de Catia-, propinado por la guardia presidencial que siempre permaneció leal a Chávez y detuvo a Carmona en Miraflores (el efímero presidente está actualmente bajo arresto domiciliario).
"TRASPIE" DE ESTADOS UNIDOS
El Defensor del Pueblo, Germán Mundaraín, es reacio a hablar sobre la participación de Estados Unidos en los sucesos, aunque ventila a este periodista que "había gente, sobre todo en el estado de Florida en Estados Unidos que estaba auspiciando un golpe de Estado contra Venezuela".
Según la revista estadounidense Newsweek, existieron contactos entre importantes personeros estadounidenses y empresarios venezolanos. Otto Reich –encargado para América Latina en el gobierno de George W. Bush- y Gustavo Cisneros –magnate venezolano de las comunicaciones– fueron piezas claves en esta intriga de alta política.
Arturo Valenzuela, ex encargado para la región ante el Consejo de Seguridad de Estados Unidos bajo la administración Clinton, manifiesta a Ercilla que "al no sumarse a la condena del Golpe y al no hacer uso de su influencia para apoyar al gobierno legítimamente elegido, la política del presidente (George W.) Bush se apartó en forma notoria de la política de Clinton e incluso de Bush padre. Esto ha dañado por lo menos temporalmente la relación con América Latina y la credibilidad de Estados Unidos".
Agregó que "la reacción de Washington no representa un giro fundamental, sino que un traspié, producto de errores de apreciación y falta de coordinación en los niveles más altos... Dada la preocupación del secretario de Estado, Colin Powell, por el tema del Medio Oriente, se traspapeló con lo de Venezuela".
EXTREMA FRAGILIDAD
"Chávez vuelve al gobierno, pero en una situación de fragilidad impresionante. Como consecuencia, las Fuerzas Armadas están terriblemente fracturadas; hay una crisis política que permite un clima de odio social. Probablemente sólo en Chile haya habido una situación semejante. Subjetivamente, en Venezuela están dadas todas las condiciones para una guerra civil. Me parece horrible tener que decirlo, pero ésa es la situación", expresa a esta revista Teodoro Petkoff.
El director de Tal Cual añade que "Chávez descubrió que era mortal. El creía que su poder era invulnerable. Esto se puede parecer a los 100 días de Napoleón tras su retorno de la isla de Elba. Para que eso no ocurra deberá hacer unos cuantos virajes. El recibió un shock y está haciendo un giro importante en su lenguaje. Como hasta ahora su revolución es puramente retórica, el cambio en su lenguaje es muy significativo. De pronto se volvió un tipo tranquilo, que no agrede... vamos a ver qué pasa".
Desde Caracas, Andrés Pérez González (texto) y
Manuel Villar (fotografías)
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(RECUADRO)
Ministro de Defensa venezolano, José Vicente Rangel:
"EL DIALOGO HAY QUE ASUMIRLO CON AUDACIA"
En la caraqueña Plaza Bolívar y entre gritos de "el pueblo unido jamás será vencido" -vociferado el pasado 19 de abril por unos 200 asistententes a la conmemoración de la independencia de Venezuela-, el ministro de Defensa, José Vicente Rangel, respondió a las consultas de Ercilla. Este histórico dirigente constituye el principal operador político que aún se mantiene junto a Chávez:
¿Cúal es su evaluación de los trágicos acontecimientos?
Es deplorable desde todo punto de vista, porque provocaron bajas de vidas humanas. Pero, por otra parte, debo decir que indudablemente la aventura de (Pedro) Carmona y el Golpe del 11 (de abril) sirvió para abriles los ojos a los venezolanos sobre los riesgos y peligros del fascismo. Bastaron 28 horas de gobierno de esa naturaleza para que los venezolanos constataran lo que es un gobierno de libertad y democracia a diferencia de una auténtica dictadura fascista.
¿Cómo definiría la actual situación política?
Hay normalidad en las guarniciones y en las calles, y esta celebración es un ejemplo concreto... (Por otra parte) he recibido el encargo del presidente Chávez de movilizar toda la política de diálogo en la práctica, no en la retórica, y en ese sentido puedo decir que me reuní incluso con Carlos Ortega (presidente de la Central de Trabajadores de Venezuela, CTV, uno de los organizadores de la marcha del 11 de abril junto a Fedecámaras, que preside Pedro Carmona) para conversar sobre el diálogo. Y lo voy a hacer con todos los partidos políticos y otros actores para concretar una agenda de reconciliación... Porque el diálogo hay que asumirlo con audacia, si se quiere dialogar no se discrimina a nadie.
¿No debió Chávez ordenar un cambio de gabinete como señal de renovación?
Eso forma parte de la crítica rutinaria de la oposición. Tenemos un equipo capaz, pero nada es intangible, un gabinete puede ser modificado en el curso de un proceso.
A.P.G