Venezuela
Todo puede pasar
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Participando de la pugna entre dos enfervorizadas minorías, Hugo Chávez se ha visto obligado a lanzarse en picada a promocionar las “bondades” de la “revolución bolivariana”, de cara al próximo referéndum revocatorio.
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La pregunta que el electorado venezolano tendrá la posibilidad de responder no pudo ser más pedregosa: “¿Está usted de acuerdo con dejar sin efecto el mandato popular, otorgado mediante elecciones democráticas legítimas, al ciudadano Hugo Chávez como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el actual periodo presidencial?”. En ese escenario, los “escuálidos” –como llaman despectivamente en esas tierras a los opositores al controvertido mandatario– deberán hacer campaña por el “sí”, mientras que los adherentes a la actual administración defenderán el “no” ante los comicios que deberán efectuarse el próximo 15 de agosto.
Dos de los cinco integrantes del Consejo Nacional Electoral rechazaron esa formulación, ya que ésta no explicita el término “revocatorio”, de acuerdo a lo estipulado en la Constitución.
De todos modos, uno de los voceros de la opositora y también cuestionada Coordinadora Democrática (CD), Felipe Mujica, restó dramatismo a la cuestión, precisando que “los venezolanos no somos idiotas”. En su opinión, Chávez podrá “despilfarrar todo el dinero proveniente del petróleo que quiera, pero los venezolanos van a revocarlo y a votar Sí”.
Al otro lado de la trinchera, el columnista Alfonso Gumucio hizo hincapié en que la interrogante está planteada contra este ex paracaidista golpista convertido en presidente: “Para expresar una opinión favorable a la permanencia de Chávez en la Presidencia, los venezolanos deberán votar por el NO, lo cual es un contrasentido. Una respuesta positiva significaría la interrupción del proceso democrático venezolano. Al estructurar la pregunta con la frase ‘dejar sin efecto’ (una negación) no les quedó más remedio a los diseñadores que optar por la respuesta negativa, incurriendo de ese modo en una doble negación. Eso confundirá sin duda a muchos votantes”.
“COMANDANTE”
Aprovechando este 16 de junio el inicio de su nuevo programa “Patrullando con Chávez”, que se transmite todos los miércoles entre 22.30 y 23.00 a través de Radio Nacional de Venezuela, este gobernante volvió a reestrenarse en la arena de campaña.
“El ¡No! es la ratificación de un pueblo (...) que le dijo ¡No! al neoliberalismo salvaje, que le dijo ¡No! al pasado, ¡No! a la entrega del país, ¡No! a la corrupción, ¡No! a la injusticia. ¡Ese es el No, y nosotros votaremos por el No!”, exclamó el mandatario.
En esa ocasión, Chávez incluyó un tema musical escrito para su campaña conocido como “Reafirmo al hombre”, que en una de sus estrofas anima a sus seguidores cantando “Vamos valientes a reafirmar al comandante”.
Se supo, por lo demás, que si Chávez es revocado finalmente de su cargo, éste quedará inhabilitado para los comicios previstos en los siguientes 30 días. Pero no para presentarse en el próximo periodo presidencial, en el 2006.
Confiado, este admirador de Fidel Castro alardea reiteradamente que la oposición “no tiene a nadie que dé la talla”. Y a su modo puede tener razón, atendiendo a la ausencia de proyecto común entre sus adversarios. Lo que sí es cierto es que para revocar su mandato se necesitan 3,8 millones de votos, cifra que Chávez alcanzó en julio de 2000 cuando fue elegido presidente. Además, la consulta será válida si sufraga al menos el 25% de los 12 millones y medio de venezolanos con derecho a voto (de una población que supera los 24 millones). Es decir, no es otra cosa que una justa entre minorías.
ABSTENCIÓN
Luis Vicente León, director de la reconocida consultora Datanálisis
manifiesta a Ercilla que la abstención será “definitivamente el tema central que tendrá que
combatir la oposición, considerando que hay alrededor de un 25% de
abstencionistas estructurales; es decir, que nunca ha votado ni lo harán y que
la abstención puede crecer más por desmotivación o miedo”.
También atendiendo las consultas de Ercilla, el destacado especialista en asuntos latinoamericanos Mark Falcoff –del ultraconservador think tank American Enterprise Institute en Washington– no cree que la abstención vaya a ser considerable, porque “Venezuela es un país muy polarizado”. A su juicio, el presente conflicto interno deriva de dos factores: “De una guerra de clases entre el tercio inferior de la población contra los dos tercios superiores, que el mismo Chávez ha incentivado conscientemente. La otra es una lucha de la forma en que los venezolanos resolverán sus diferencias políticas, sea con autoritarismo o por medio de formas democráticas (...) Existe la posibilidad de que incluso ante una victoria de la oposición habrá la tentativa de erradicar al chavismo (si no a Chávez mismo) de la vida política de Venezuela, como los antiperonistas lo hicieron en Argentina después de 1955”.
Desde Buenos Aires, el director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, concuerda con ese símil entre chavismo-peronismo y advierte –al ser consultado por esta revista– que Venezuela debe desalentar urgentemente el antagonismo social que alimenta las diferencias políticas: “Un país partido en dos, política y socialmente, se hace muy difícil de gobernar para cualquiera de las dos partes y, por esta razón, quien está en el poder tiene la tentación de avanzar hacia el autoritarismo para sostenerse frente a las acciones opositoras”.
En una edición de mediados de mayo, el prestigioso semanario liberal británico The Economist puntualizó que con el precio del barril de petróleo sobre los 30 dólares el gobierno de Chávez está “inundado en dinero en efectivo”, tratándose del quinto productor mundial de crudo.
Según The Economist, desde que este mandatario fue elegido en 1998 por primera vez el ingreso per capita ha caído un 27%, debido particularmente a los dos meses de huelga general decretada a fines de 2002 (Ercilla Nº3205). No obstante, este año la economía ha mostrado claros signos de recuperación: “Así, el presidente se comporta como si fuera a sobrevivir fácilmente hasta el término de su mandato en enero de 2007”.
“ORFANDAD IDEOLÓGICA”
En una reciente columna aparecida en el vespertino venezolano Tal Cual, Joaquín Villalobos –politólogo de la Universidad de Oxford y ex comandante durante 22 años en la guerrilla salvadoreña– las emprende contra la “revolución bolivariana”, aseverando que se trata de “todo un modelo y más claramente de toda una estafa. Esto es clásico del conservadurismo izquierdista en cualquier otro lugar, ya sea Cuba, Nicaragua, Bolivia o El Salvador. Se puede decir que gritan mucho, pero resuelven poco”.
Irreversiblemente, Villalobos diagnostica una orfandad ideológica: “Chávez es el primer caso que convoca a una contrarrevolución, sin haber hecho una revolución. Su discurso es incendiario y provocador, pero sin sustento. Los banqueros venezolanos se han enriquecido más que nunca, teniendo al gobierno como su principal cliente; la izquierda no está en el gobierno, sino en centenares de militares amigos de Chávez; no hay un partido político organizado, sino un caudillo mesiánico; Venezuela se convirtió en la gasolinera de Estados Unidos, pero Chávez le dice ‘pendejo’ a Bush; el petróleo subió de precio, pero los venezolanos se empobrecieron; la política social no es nacional, sino clientelar partidaria”.
Augura, además, un efecto dominó en caso de una derrota de Chávez, cuya víctima será Cuba. “En las batallas políticas, como en las guerras, es la crisis moral lo que provoca el desenlace; no es cuestión de números y fuerzas, sino de pérdida de voluntad de combate que se manifiesta en falta de cohesión interna”, manifiesta.
Pero el principal peligro en las siguientes semanas, según el consultado Mark Falcoff, es que Chávez cancele el referéndum o manipule los resultados: “Si eso ocurre, la oposición ya no tendrá razones para seguir actuando pacíficamente. Este es un clásico escenario de preguerra civil (...) Si él se niega a aceptar el resultado, asumiendo como yo lo hago que serán desfavorables para él, todo puede pasar”.
Por su parte, el ya mencionado Luis Vicente León asume que Venezuela sufre un “conflicto existencial: o es Chávez o es la oposición, pero no parece que ambos puedan convivir”.
Ya está definida la pregunta del referéndum. Sólo falta la respuesta –si es que así ocurre– para avanzar en esta crisis sacudida por el fatal sello de la pirotecnia demagógica.
A.P.G.