Graves secuelas producto de la guerra contra Yugoslavia
Veteranos croatas son víctimas del Síndrome de Vietnam
Cerca de 40 mil ex combatientes padecen la enfermedad psiquiátrica que ensombrece la indiferente sociedad croata con 120 suicidios al año.
LECTURA DE FOTO: Reuters
Los sobrevivientes del conflicto por la independencia de Croacia deambulan por los bares o encabezan los titulares de las páginas policiales de los diarios.
"Cada noche tengo el mismo sueño. Una granada pega en el tanque en el que están mis compañeros. Las caras se les transforman a causa del tremendo impacto en gestos grotescos de calaveras bañadas en sangre y cuando trato de tocarlos, me despierto bañado en sudor. Durante unos segundos no s dónde estoy y el corazón parece que se me sale del cuerpo". La pesadilla no es parte de ninguna historia de ciencia ficción, sino otro testimonio del llamado Síndrome de Vietnam o trastorno postraumático, como lo denominan los psiquiatras, que sufren cerca de 40 mil veteranos de la guerra de independencia de Croacia.
A casi ocho aóos de finalizado el conflicto bélico contra Yugoslavia, una indiferente sociedad croata no entrega respuestas a las graves secuelas de la violencia. Y mientras el autócrata mandatario Franjo Tudjman (77) se debate al borde de la muerte, desplegando sus últimas fuerzas para no abandonar su control sobre el católico país, cada año alrededor de 120 ex combatientes hallan como nica salida el suicidio.
IRRITABILIDAD
A pesar de los 10 grados bajo cero que por estos días congelan las calles de Croacia, los ex voluntarios del Ejército separatista afectados por esa enfermedad "no dejan de ir a los bares, donde principalmente se los encuentra, ni tampoco de encabezar los titulares de las páginas policiales de los diarios", comentó desde Zagreb a La Tercera el periodista y teólogo croata-argentino Drago Pilsel, quien hace 10 años llegó a ese país para estudiar en el seminario católico, cambiando sus clases por un arma y perdiendo a un hermano en combate.
Pilsel aseguró que los primeros trastornos de la versión croata del Síndrome de Vietnam se manifiestan en "falta de sueóo, irritabilidad y gritos, pesadillas, intolerancia y la ineficacia de cualquier antidepresivo".
Segn el periódico local Vecernji list, Goran Majstorovic -secretario de la asociación de ex combatientes curados del síndromeó es uno de los pocos "afortunados" pacientes: "Después de dos años de emborracharme por los bares, una conocida me encontró una noche en un parque con un revólver en la sien. Por suerte, las balas ya las había disparado contra el techo de un bar (...) Desde entonces pasé 15 meses en diversos hospitales... Pero no le temo a la muerte. Abrir la boca y tragarse el cañón de la pistola es cosa de un segundo".
Otros, como Rusmir Sacic, sobreviven gracias a la ayuda de sus familias. "He pensado en matarme decenas, cientos de veces. Tuve una pistola y no es difícil encontrar otra. Lo único que me retiene es la imagen de mi hija llorando sobre mi ataúd", confesó Sacic al diario español El País.
HEROES CAIDOS
Las cifras oficiales indican que 150 mil combatientes participaron directamente del conflicto de 1991, aunque se estima que podrían superar las 350 mil personas. Pero ellos no están completamente a salvo del síndrome, ya que ste puede manifestarse hasta en un plazo de 40 aóos.
Segn Herman Vukusic, uno de los pocos psiquiatras que trata esa enfermedad en la capital croata, los afectados por las consecuencias psicológicas de la guerra presentan, además, un riesgo de suicidio de un 200 por ciento mayor que el resto de la población.
La estadística es alarmante si se considera que al año la tasa de suicidios en Croacia ronda las 900 muertes sobre una población de 4,8 millones de habitantes.
Pero esta condición de "héroes de guerra les mantiene un orgullo que diferencian claramente de su decepción frente a la sociedad y el gobierno personalista del moribundo Tudjman", aseguró a La Tercera Drago Pilsel. En palabras del sobreviviente de la violencia tnica, Rumir Sacic, al rotativo El País: "Estoy orgulloso de lo que hice por la gente que me rodea, por lo que llamamos la patria, y volvería a hacer lo mismo, a pesar de todo lo que hemos pasado y todo este infierno del síndrome postraumático".
publicado en La Tercera