Entrevista a "Simón Trinidad", comandante del bloque Caribe de las Farc

El banquero que dejó todo por la guerrilla

Perseguido por los servicios de inteligencia colombianos, en 1987 cambió un "matrimonio perfecto" y una vida "burguesa" por un arma AK-47.

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Sólo debido a su "profunda convicción ideológica", Simón pudo adaptarse a las condiciones de una vida como guerrillero.

 

Los 12 años en la montaña junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) no le han podido quitar sus ademanes de alto ejecutivo financiero. "Simón Trinidad" -nombre de combate de Ricardo Palmera (50)- dice que tras dejar la gerencia de un banco en Valledupar, la capital del norteño departamento del Cesar, volvió a nacer. Pero que sólo debido a su "profunda convicción ideológica" pudo enfrentar los primeros tres meses en la montaña, cuando las comodidades de 37 años de vida adinerada le pesaban y el recuerdo de su esposa Margarita y dos hijos quedaban definitivamente atrás.

"Fue un cambio brutal, pero mi mejor decisión", comentó a La Tercera en conversación telefónica desde San Vicente del Caguán, el municipio más importante de la zona desmilitarizada acordada en noviembre pasado entre el Gobierno del conservador Andrés Pastrana y el más importante grupo guerrillero de Colombia.

SENSIBILIDAD SOCIAL

Dicen que cuando habla acostumbra enfatizar con las manos y que rara vez se saca su sombrero de ala para no dejar ver su incipiente calvicie. Tampoco maneja un lenguaje grosero ni resentido.

Con voz pausada recuerda que fue su padre, un prestigioso abogado de extirpe aristocrática, quien le inculcó "ideas de igualdad, respeto y tolerancia hacia las personas", desencadenando en el joven Ricardo la "sensibilidad por la justicia social" que hoy pretende conquistar por medio de una AK-47.

- ¿Cuáles fueron los primeros pasos para materializar esas inquietudes sociales?

- Mientras estudiaba Economía en la Universidad de Bogotá (principios de los `60) comence a acercarme a las Juventudes Comunistas y a las Juventudes Patrióticas de Colombia, pero de todas me rechazaron por mi extracción de clase. Mantuve también contactos con grupos guerrilleros como los M19, los que encontré muy locos y liberales, y con el Eln (Ejército de Liberación Nacional) que en mi opinión eran muy herméticos.

- ¿Por qué decides sumarte a las Farc y en qué consistían tus primeras funciones?

- En 1982, cuando ejercía la docencia universitaria como economista (durante diez años), decidí junto a unos compañeros acercarme a las Farc. Especialmente porque me parecieron la organización más seria y responsable. Continué con mis tareas universitarias realizando labores logísticas y de propaganda en distintos sectores poblacionales... También trasladaba en mi auto, de un lugar a otro, armamento y guerrilleros.

TOMA DEL PODER

Pero el Ejército le seguía los pasos. En 1979 cae preso en Valledupar, desde donde lo trasladan a Barranquilla para interrogarlo y torturarlo, declaró.

- ¿Y cómo es que abandonas tu familia y un puesto como gerente de un banco para vestir como guerrillero y cargar un fusil?

- Renuncié a la libertad de la actividad académica precisamente después de que me capturaron. Circunstancialmente acepté por cinco años el trabajo en el banco para 'cubrirme' de las sospechas que los servicios de inteligencia tenían contra mí y colaborar de mejor modo con la guerrilla. Pero los compañeros que estaban a mi lado comenzaron a caer y mi situación se hacía cada vez más complicada. Conversé con mi esposa, con quien mantenía un matrimonio perfecto, y decidimos que cuando yo partiera al monte, ella y los niños se irían a Europa.

Actualmente sus dos hijos, de 20 y 23 años, están radicados en el Viejo Continente; mientras que su ex esposa está "felizmente casada con un chileno", comentó "Simón".

- ¿Te consideras un escéptico ante el estancamiento en las negociaciones de paz o crees que la vía armada vencerá?

- Si hay verdadera voluntad política de parte del Estado, habrá una solución al conflicto armado que sufre Colombia. Pero la oligarquía, el imperialismo y la clase dominante no lo permiten. Nosotros, por otra parte, nos vimos obligados a optar por la vía armada. El Gobierno nos impuso esta guerra, la que no niega otras formas de lucha que nos sirvan para la toma del poder y la construcción de un nuevo Estado en Colombia.

publicado en La Tercera

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