Silvio Berlusconi
Los tropiezos del “Cavalieri”
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Es el hombre más poderoso de Italia. Al iniciar la presidencia semestral de la Unión Europa, algunos ya exclaman un “arrivederci” al consenso tras las recientes polémicas que dieron la razón a quienes les incomoda su estilo mediático y personalista.
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Cuando un periodista escocés particularmente alto estaba parado al lado de Silvio Berlusconi al momento de una foto, el primer ministro italiano comenzó a hacer pequeños movimientos hacia arriba y hacia abajo intentando alcanzar su altura. La anécdota ocurrió el pasado 11 de julio en una sui generis reunión con un selecto grupo de la prensa europea y da cuenta de uno de los “complejos” que aquejan al hombre que, de acuerdo a la revista Forbes, se ubica en el lugar 35 en la lista mundial de multimillonarios y en el primer lugar en Italia. Es sabido, por lo demás, que cuando da un discurso desde un podio sus asesores se encargan de que una caja disimule su relativamente baja estatura.
“Ninguno puede competir conmigo en la escena internacional”, es una de sus frases predilectas, ya desde su última campaña electoral hace dos años. Es así que el siempre prestigioso International Herald Tribune no dudara en advertir que “la llegada de Berlusconi hace dos semanas al timón (semestral) de la Unión Europea ha sido un shock a la imperturbable cultura diplomática de Bruselas. La política en Bruselas es frecuentemente descrita como ‘sin identidad’, porque los arreglos son hechos detrás de escena por embajadores o comisionados europeos”.
DE CERVEZAS Y ESPAGUETIS
El debut en la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE) no pudo ser más revelador. En el discurso inaugural del pasado 2 de julio en el Parlamento europeo en Estrasburgo, Berlusconi debió sortear gritos y protestas de algunos parlamentarios socialdemócratas y verdes que le manifestaban que “la ley es igual para todos”.
Las protestas tenían su razón de ser. A mediados de mayo el Parlamento italiano le garantizó una especial inmunidad judicial durante su periodo en la presidencia de la UE, debido a un proceso en su contra por corrupción y fraude que hace tres años sigue un tribunal de Milán.
Como de costumbre, “Il Cavalieri” (El Caballero) no guardó silencio e increpó al eurodiputado alemán Martin Schulz comparándolo con un “kapo” de un campo de concentración nazi. Esto sin dejar de sonreír, aunque la bola de explosivas acusaciones –de uno y otro lado– ya comenzaba a rodar.
“Insultar a Schulz no era ninguna reacción madura del líder de la UE, pero refleja la cualidad principal entre las características de Berlusconi: la sinceridad. Es una cualidad que atrae a muchos electores. Miren a George W. Bush. Lejos de ser un impedimento la confusa gramática del presidente y su aparente ignorancia de la geografía africana, muchos estadounidenses creen que esos tropiezos lo hacen ser más humano y menos encumbrado. A muchos italianos les gusta Berlusconi porque él dice lo que ellos mismos hubieran dicho”, puntualiza James Walston, director del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Americana de Roma.
Luego de las “aclaraciones” de rigor las relaciones entre Roma y Berlín intentaban volver a un curso normal. Pero las declaraciones de un funcionario del gobierno italiano terminaron por sorprender a los alemanes. Stefano Stefani, subsecretario de Turismo y militante de la separatista Liga Norte, tachó a los turistas germanos de “rubios estereotipados con un orgullo ultranacionalista... que ruidosamente invaden nuestras playas”. De paso, dijo del parlamentario alemán en cuestión: “este Schulz creció probablemente bebiendo gigantescas jarras de cerveza y comiendo vorazmente papas fritas”.
La molestia de los alemanes era evidente. Desde sus portadas, el sensacionalista rotativo germano Bild incentivó la decisión del canciller Gerhard Schröder de suspender sus anuales vacaciones en Pesaro, en la costa adriática, empujándolo a decir “No a la bella Italia”. Este influyente matutino sugirió, además, que Stefani tenía “espaguetis en vez de cerebro” en la cabeza. Por si fuera poco, en una de sus ediciones en primera página aparecían cuatro mujeres en un topless veraniego presuntamente al frente de la embajada de Italia en Berlín, queriendo evidenciar así que las germanas son “bellas, sexy y encantadoras”.
No faltaron quienes intentaron explicar la situación advirtiendo que Stefani –quien se vio finalmente obligado a dimitir este 11 de julio– estuvo casado 20 años con una alemana y que, quizá, confundió la política con su experiencia matrimonial. Como sea, el pasado 15 de este mes, y por las mismas páginas de Bild, el torpedeado ex funcionario gubernamental quiso congraciarse con sus vilipendiados, alabando los “estupendos autos alemanes” y los valores que él asocia al pueblo germano como el “talento para la organización, pragmatismo y disciplina”.
Por su parte, el acusado parlamentario Schulz pasó a la acción, aseverando en una entrevista a un canal privado de TV que “en Italia hay un gobierno racista en el cargo”. No pudo esperar ni un día, debiendo disculparse con la administración Berlusconi. También por las páginas del popular Bild.
“IMPREDECIBLE”
La docena de corresponsales de importantes periódicos europeos que participaron en la mencionada cena organizada por Berlusconi, coincidieron mayormente en calificar al primer ministro como un personaje al menos “impredecible”. Muchos tienen aún presentes sus desafortunadas palabras tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, cuando aseveró que la civilización occidental era “superior” a la islámica.
De acuerdo a Thomas Fuller, en su informe para International Herald Tribune, “Berlusconi fue el showman y animador (de una distendida jornada). Él le dijo a sus invitados que personalmente eligió el tema del color de la cena: verde, blanco y rojo, los colores de la bandera italiana. Quizás una opción levemente impropia, dado que la cena debía ocuparse específicamente de los asuntos europeos y no de los italianos”.
La mayor parte del tiempo, siempre según Fuller, el cuestionado premier habló de sí mismo y algunas veces inclusive en tercera persona. Mencionó, además, algunos detalles de su ex mujer, su hija que quiso ser periodista y defendió su propia personalidad “exuberante”.
“Soy una clase de persona expresiva... me gusta bromear”, confesó en el encuentro. Considerando que es propietario de cerca del 90% de las cadenas privadas de la televisión italiana, varios diarios, la editorial Mondadori (e incluso del club de fútbol Milán, entre muchas de sus lucrativas empresas), aprovecha para autodesignarse “el editor más liberal en los últimos 300 ó 400 años”.
Con ese nivel de riqueza y poder, puntualizó el ya citado académico James Waltson, pocos son los que se atreven a contradecirlo, estando más bien acostumbrado a una corte de “yes-men”.
En su artículo Fuller expresó que Berlusconi ha traído “un estilo informal, a veces bufonesco, que pone incómodos a muchos en la UE”.
En la ya detallada cena, el líder de Forza Italia comentó, sin mediar pregunta, acerca de sus días de estudiante en París, cuando se enamoró de una bailarina de cabaret, y cantaba en ese lugar para ganarse un dinero extra –según su propio testimonio– y para mejorar notoriamente su francés. Aseguró también que la ex “Dama de Hierro” británica, Margaret Thatcher, le habría aconsejado que nunca lea los diarios si cree que le enfadarán.
Pretendiendo rematar en simpatía, Berlusconi mencionó en esa misma ocasión que el famoso actor estadounidense Gary Cooper estuvo en la villa romana de Madama, donde se encontraban y que fue construida en el siglo XVI. “Si desea ir arriba y ver la bañera donde Gary Cooper estuvo lavando algunos traseros de señoritas, puede ir ahora”, expresó.
Ya el año pasado el semanario alemán Die Zeit advertía de la disposición de Berlusconi a un “ego narcisista gigantesco”, en un artículo titulado simplemente “Pizzachauvinist”. Der Spiegel, la emblemática revista alemana, no tuvo reparos en llevar en portada al premier italiano, a fines de junio, con el devastador título de “el padrino”.
Según este magnate de los medios de comunicación y la política, dirigentes políticos de la izquierda italiana “han tenido éxito en crear una imagen de Berlusconi como un criminal en la prensa occidental”.
Para sus adeptos –con cierta indulgencia–, este premier encarna lo que queda al margen del totalitarismo actual de lo “políticamente correcto”. Y es que con una fortuna avaluada en 16 mil millones de dólares, muchos italianos ven en Berlusconi –según varios observadores internacionales– envidiablemente “una historia de gran éxito”.
AUTOSUFICIENTE
Los últimos dos años de gobierno de Berlusconi ha sabido instalar a Italia con un envidiado 4% de crecimiento económico en el primer trimestre de este año. Francia sólo alcanzó en el mismo periodo un 2%, mientras que Alemania superó levemente el cero. Sindicalistas y políticos de izquierda han denunciado que esto ha sido a costa de una aguda flexibilización laboral.
A juicio de algunos analistas, Berlusconi debe ser entendido dentro de su contexto. Y esto significa el periodo de inestabilidad desatada tras la crisis de los partidos políticos tradicionales que llevaron a la cárcel al ex primer ministro socialista Bettino Craxi, quien habría mantenido estrechos contactos con “Il Cavalieri”.
“Él es todo en uno (...) Él se basta a sí mismo. Que él mismo pertenezca al establishment, contrario probablemente a lo que dice, cae en el olvido. Comprensible, ya que Berlusconi se vale de una difusa nostalgia de reconocibles y sencillas soluciones. Al mismo tiempo busca enemigos, para asegurarse a sí mismo. Él mismo es la solución. Pero los enemigos los encuentra continuamente”, detallaba el mencionado artículo de Die Zeit.
Las pretendidas tareas de Berlusconi durante los próximos seis meses al mando de la presidencia de la UE serán incentivar programas de inversión públicos y privados tendientes a reactivar la economía comunitaria y profundizar el borrador de Constitución política, que ha provocado algunas discrepancias entre los países miembros.
En su calidad de aliado del presidente estadounidense, George W. Bush, éste ya lo invitó para el próximo 20 y 21 de julio a su exclusivo rancho en Texas, dándole así un fuerte respaldo luego de los recientes tropiezos del “Cavalieri”. Observadores internacionales no descartan que el premier italiano juegue políticamente a desbancar a su homólogo británico, Tony Blair, como aliado estratégico de Estados Unidos ante la Unión Europea.
El hombre fuerte de Italia ha dicho, además, que las relaciones entre los ya mencionados actores internacionales “deben ser complementarias”, aunque a su juicio la única forma de hacerle el peso a Washington es que Bruselas incluya en la UE a Rusia e Israel. Eso sería un verdadero golpe al tablero del inestable escenario internacional.
De todos modos, las recientes polémicas han puesto de relieve –según la prensa internacional– que “la nueva Europa más se parece a la vieja”, reflotando las controvertidas declaraciones de Donald Rumsfeld, secretario de Defensa estadounidense, realizadas antes de la Guerra de Irak respecto a la férrea oposición de Alemania y Francia.
AMBICION
Atrás ha quedado en la vida política de Berlusconi su primera victoria electoral como primer ministro en 1994, cargo que perdió ocho meses después debido a reiterados procesos judiciales y una incesante pugna de poder con sus socios ultraderechistas de Alianza Nacional y Liga Norte. A esto se sumó la derrota de 1996.
A pesar de esos inconvenientes, Forza Italia –la agrupación política creada en 1993 a imagen y semejanza de Berlusconi– seguía existiendo. Y es que, de cierta forma, este premier cumple con ese prototipo de ser hijo del rigor –nació en 1936, siendo el hijo mayor de un empleado bancario de Milán–, de la obstinación y con una alta cuota de ambición.
Quizás el principal temor lo haya resumido el músico italiano Daniele Silvestri en un concierto realizado el pasado 1 de mayo en la Piazza San Giovanni, en Roma, cuando aún no se decretaba la “inmunidad temporal” del premier. “Tengo miedo de Berlusconi. Este Estado tiene una imagen de sí mismo que me llena de espanto”, advirtió haciendo una implícita alusión al periodo de Mussolini en el poder.
A.P.G.