Ex presidente argentino, Carlos Menem

UN "FARAON" EN PROBLEMAS

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A Carlos Menem, ex mandatario argentino y esposo de la animadora chilena Cecilia Bolocco, definitivamente le llueve sobre mojado. La detención provisoria dictada en su contra por el juez federal Jorge Urso, el pasado 7 de junio, por su implicancia en una "organización ilícita" que entre 1991 y 1995 traficó 6.500 toneladas de municiones y armamento desde Argentina a Ecuador y Croacia, adquirió este 4 de julio el carácter definitorio de "prisión preventiva". Por ser mayor de 70 años, Menem puede cumplir el procesamiento bajo arresto domiciliario en la quinta de Don Torcuato.

El juez Urso considera al ex presidente justicialista (1989-1999) como el "jefe en las sombras" del desvío ilegal de material bélico, que inicialmente tenía como destino a Paraguay y Venezuela. Además, lo procesa por falsificar el contenido de cuatro decretos presidenciales que encubrían los verdaderos destinos.

De esa forma, Menem pasa a la historia como el primer jefe del Estado trasandino, durante un periodo democrático, en ser sometido a proceso judicial. Poco le sirvió, en los anales de la historia del vecino país, gobernar por una década en la Casa Rosada y desplegar luego sus efectivos ultramenemistas, como Alberto Kohan -ex secretario de la presidencia-, quien sólo puede llenar de elogios ese periodo. "Dejamos un país que se convirtió en un lugar donde se invierten capitales extranjeros. El presidente reanudó las relaciones con Inglaterra, convirtió a Argentina en aliado de los Estados Unidos acompañando a las potencias occidentales que fueron a la Guerra del Golfo, intensificando su presencia internacional", expresa reiteradamente Kohan.

La batalla judicial recién comienza. No obstante, cercanos al ex gobernador de La Rioja no ocultan que el estado de ánimo del ex presidente está por el piso y que se encuentra y siente muy solo. "La residencia –explica uno de sus allegados al diario argentino Página12– es una buena construcción pero también vieja. Tiene más de setenta años, ventanas chicas, paredes altas, un poco lóbrega. Para peor... los paños verdes que pusieron por doquier para evitar ser fotografiados. Se siente encerrado, bajoneado... Le duele la ausencia de su hija Zulemita".

Oscar Roger, uno de sus abogados defensores, advierte que el anuncio de Urso puso "violento" a Menem. El magistrado le dictó también un embargo de tres millones de dólares y ciertas restricciones en los horarios y la cantidad de visitas a su prisión domiciliaria. La decisión judicial insiste, además, en que los moradores mantengan una "conducta moderada y comedida".

Para un hombre acostumbrado al glamour del poder, los viajes, el golf y deleitarse ante hermosas mujeres y la cercanía de líderes mundiales, su arresto domiciliario debe constituir un verdadero martirio. Sin embargo, muchos argentinos –según el rotativo Página12- piensan que el ex presidente "no está cabalmente preso, que mora en una prisión VIP o sea en una cárcel que no es tal". Aún está presente cierta "bronca", según ese matutino, ante quien se catapultó al gobierno federal como el "abanderado de la esperanza". La destacada periodista y biógrafa de Menem, Olga Wornat, recuerda que el ostentoso ex mandatario asumió el poder con "un discurso muy nacionalista, prometiendo salariazos, que tomaría Las Malvinas a sangre y fuego y después hizo absolutamente todo lo contrario. Se desdijo de todo lo que prometió".

La bravura de este "faraón riojano" –como alguna vez lo llamó la prensa de ese país- está amordazada. De paso, de acuerdo a expertos trasandinos, sus ansias por regresar a la Casa Rosada el 2003 se ven más que lejanas.

Andrés Pérez González

publicado en Ercilla el 9 de julio del 2001

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