Al Qaeda

Un fantasma recorre el mundo

------------------------------------------------------

La red terrorista del mítico Osama Bin Laden tiene más que confundidos a los aparatos de Seguridad de Estados Unidos y sus aliados. El pánico se ha desatado tras la seguidilla de atentados, y por la incertidumbre ante la real peligrosidad de esta organización integrista. 

------------------------------------------------------

Al Qaeda quiere aturdir al mundo. “Se está preparando un tremendo golpe muy atrevido y, según nuestros cálculos, los infieles (no musulmanes) sufrirán más de cien mil bajas en este golpe destructor”, anunció sin mayor pudor Abu Salma Hijazi, un supuesto alto dirigente de la red fundamentalista islámica, en una nota publicada en el diario árabe internacional Al Hayat el pasado 14 de noviembre.

Un dato revelador es que la entrevista habría sido realizada, según ese rotativo, en la ciudad de Fallujah –unos 50 kilómetros al oeste de Bagdad–, en el epicentro de la resistencia iraquí conocido como “Triángulo sunnita”.

Pues bien, al día siguiente de la aparición de esa advertencia sangrientas explosiones sacudieron a la pequeña comunidad judía de Turquía, en sendos atentados contra la sinagoga de Neve Shalom y de Beth Israel, en Estambul. A parte de los dos kamikazes se contabilizaron 23 víctimas fatales y más de 300 heridos. Ya en 1986 Neve Shalom había sido objeto de otro ataque, cuando varios individuos armados abrieron fuego durante una ceremonia dejando 22 muertos.

Tres días después el canciller turco, Abdulá Gul, pudo asegurar que los autores del ataque dinamitero eran turcos. “Falta determinar si estas personas trabajaban directamente con Al Qaeda o sólo eran simpatizantes”, puntualizó.

De acuerdo a una fuente en el partido oficialista turco, en declaraciones al matutino israelí Haaretz, si bien este es “un terrible golpe a la comunidad judía en Turquía, no podemos concluir en estos momentos que sea el único motivo. Un golpe a una sinagoga daña al gobierno y a los servicios de Seguridad e Inteligencia turcos. Este tipo de ataque pudo estar dirigido contra las políticas turcas hacia Israel, contra la colaboración turca con Estados Unidos y, por supuesto, pudo sólo obedecer a un atentado anti-judío”.

Pero aún habría más sangre. Mientras George W. Bush realizaba un controvertido viaje de cinco días al Reino Unido, un nuevo atentado terminaba por desatar el pánico en Turquía. Al menos unas 27 personas perdieron la vida y otras 400 resultaron heridas la mañana del pasado 20 de noviembre, nuevamente en el centro de Estambul, al registrarse poderosas explosiones contra el consulado británico y el banco HSBC, cuya sede matriz está en Londres.

La ministra de Justicia de Turquía, Cemil Cicek, confirmó inmediatamente que se trató de ataques suicidas con autos-bomba, detallando que se utilizó “el mismo método que en los atentados del día 15”. Entre las víctimas fatales se hallaba el cónsul general Roger Short. En tanto, el ministro británico de Exteriores, Jack Straw, declaraba que los responsables no debían ser otros más que los fanáticos de Al Qaeda.

No es menor, además, que uno de los objetivos haya sido la entidad financiera HSBC. Este gigante bancario –el mayor en Europa y segundo en el mundo– cuenta con 90 millones de clientes, posee 9500 oficinas y unos 215 mil empleados localizados en 79 países. Un comunicado anónimo reivindicó los ataques en nombre de Al Qaeda y el Grupo Islámico de Combatientes del Gran Oriente, el mismo que se atribuyó el doble atentado contra las sinagogas.

 

FACTOR SAUDI

 

Por si fuera poco, otro atentado ya había ocasionado en Riyadh 25 víctimas fatales y más de un centenar de heridos, el pasado 8 de noviembre, en una acción kamikaze contra un complejo habitacional compuesto en su mayoría por extranjeros musulmanes.

Bruce Hoffman, experto en terrorismo en Washington, expresó que “estos ataques muestran que Al Qaeda no tiene ningún apremio en cometer operativos en los que mueren musulmanes, incluso mujeres y niños, durante (el mes sagrado islámico de) Ramadán. Ellos ven esto como una guerra y argumentan que personas inocentes mueren trágicamente en las guerras”.

“Arabia Saudita continúa siendo el objetivo estratégico primario de parte central de los miembros de Al Qaeda –comenta desde Washington a Ercilla el analista militar Daniel Smith–. Ellos creen que la actual familia real ha violado el mandato de proteger las ciudades sagradas de La Mecca y Medina permitiendo la presencia occidental en el país, y por la corrupción. Los ataques contra puestos extranjeros son una táctica para quitar el apoyo exterior a la élite gobernante y acelerar su debilitamiento y posterior caída”.

Para Sebestyen Gorka, experto del estadounidense Centro de Investigaciones sobre Terrorismo en Virginia, “desde un punto de vista simbólico, es algo mucho más valioso para Al Qaeda crear algún tipo de desestabilización o cambio en Arabia Saudita que hacer explotar una bomba en Sydney”. El especialista en el tema Magnus Ranstorp, de la Universidad de Saint Andrews de Escocia, coincidió en que “esto es algo muy serio para los sauditas. Para los sauditas se trata de una amenaza a su existencia”.

Y es que la mayoría de los analistas hace hincapié en que la dirigencia saudí está quedando acorralada ante presiones sociales por el desatado desempleo, una población en rápido crecimiento, la emergencia de una popular militancia integrista y ante la constante dependencia de trabajadores occidentales, considerados simplemente como “infieles” por los islamistas.

El hecho de que las tropas estadounidenses ocupen Irak no es tampoco un dato que pase desapercibido. Según el destacado periodista británico Robert Fisk, en un artículo aparecido el pasado 11 de noviembre en The Independent, Washington se halla en condiciones –en el eventual caso de producirse alguna revolución o caos social en ese ultraconservadora régimen– de apoderarse de los yacimientos en el norte de Arabia Saudita, dejando a Riyadh y otras ciudades en manos de cualquier jeque árabe que se haga de su control.

 

DANGER

 

Al Qaeda parece adjudicarse el título de ser la primera organización terrorista que no depende de un apoyo explícito de algún Estado. “Terrorismo no es un fenómeno nuevo. Lo que es diferente es el actual poder destructivo, sean explosivos convencionales como también el potencial uso de agentes químicos o biológicos, elementos radiológicos y, quizá algún día, proyectiles nucleares”, advierte el ya citado especialista Daniel Smith.

DebkaFiles, un sitio israelí en Internet especializado en asuntos de Defensa e Inteligencia, alertaba recientemente que “un informe confidencial de una comisión de expertos de Naciones Unidas concluyó que lo único que imposibilita a Al Qaeda el uso de armas químicas o biológicas es la carencia del know-how técnico. Pero la decisión ya estaría tomada de utilizarlas en próximos ataques. Debido a esa deficiencia, los expertos creen que la organización de Osama Bin Laden se está concentrando en el desarrollo de nuevos artefactos explosivos convencionales, como bombas que puedan evadir los escaners”.

Lo que los expertos internacionales no tienen muy claro es si la red integrista está más debilitada tras los dos años de iniciarse la “guerra contra el terrorismo”.

En declaraciones a Ercilla, Gerald Steinberg –director del Programa de Administración y Negociación de Conflictos de la conservadora Universidad Bar Ilan en Israel– dice que “de algún modo, estos ataques son signos de la debilidad de Al Qaeda. Quizás, están siendo incapaces de penetrar Estados Unidos y Europa para cometer sus atentados. Turquía es claramente el foco actual. Desde los atentados del 11 de septiembre (de 2001), todos los ataques han sido en países con vasta población musulmana, donde fácilmente acceden a terroristas suicidas y a la infraestructura del terror. Esto incluye a Indonesia (Bali), Kenia, Arabia Saudita, Irak y ahora Turquía”.

El propio jefe de contraterrorismo de la estadounidense Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Larry Mefford, declaró ya en junio de este año –ante una comisión del Congreso de su país– que “aún estamos preocupados por la habilidad de Al Qaeda de montar ataques terroristas simultáneos y a gran escala”.

El conocido columnista estadounidense, Daniel Pipes, reconoce a Ercilla que no cree que Estados Unidos tenga “un real juicio de las capacidades de Al Qaeda... haciendo exigencias a los medios de comunicación no es prueba de mucho”.

Al ser consultado por esta revista, el politólogo israelo-estadounidense Michael Dahan asegura desde Jerusalén que estos fundamentalistas musulmanes están recibiendo fuertes presiones desde diferentes direcciones: “Por un lado, ellos necesitan desesperadamente demostrarles al ‘público’ que aún existen y que aún son capaces de desplegar atentados a gran escala, pero por otra parte existe una fuerte presión de gobiernos para desbaratar su organización. No es coincidencia que los últimos atentados hayan ocurrido en Turquía y Arabia Saudita. Este último país es donde Al Qaeda fue concebida y donde aún cuenta con el mayor apoyo. Es realmente muy fácil para ellos operar en ese país, y aparentemente hay gente en la policía y en el ejército que los apoya. Turquía es un país muy grande, con fronteras con Irán, Irak, Siria, Bulgaria y Grecia, lo que hace muy fácil el traslado de personas, explosivos o armamentos para algún ataque. Pero aún así, creo que están siendo puestos contra la pared”.

La caída del régimen Taliban sólo posibilitó, por otra parte, que la organización de Bin Laden quedase sin una base de operaciones bien apertrechada. Tras los bombardeos estadounidenses en Afganistán –según el rotativo estadounidense The Christian Science Monitor en su edición del pasado 9 de septiembre–, unos tres mil militantes integristas han sido detenidos y se han bloqueado 140 millones de dólares de fondos destinados para la organización del millonario saudí.

A juicio de Stephen Zunes, politólogo de la Universidad de San Francisco, “los terroristas verdaderamente duros están desde entonces desplegados en varios países, agrupados en células clandestinas. Bombardeos de gran altura no eran un modo muy eficiente para tratar con una descentralizada y underground red de células terroristas”.

 

LA TRAMPA DE BIN LADEN

 

Día tras día, la caótica posguerra en Irak estalla en dificultades, incertidumbres y más atentados de la resistencia. El pasado 12 de noviembre fue el turno de Italia, país que comandado por el polémico Silvio Berlusconi sirvió de consorte para la aventura unilateral de la actual hiperpotencia. En esa oportunidad, 12 carabinieris, cuatro soldados y dos civiles perdieron la vida, junto a otros ocho iraquíes al explosionar un camión-bomba en una base de la policía militar italiana en la sureña ciudad de Nasiriya, en lo que fue el atentado suicida más devastador de los últimos tres meses.

Italia estaba de luto, ya que esos efectivos muertos constituían las víctimas más numerosas desde el término de la Segunda Guerra Mundial.

Pero tampoco se tiene una completa seguridad de que Al Qaeda sea la responsable máxima de los recientes atentados, de acuerdo a una fuente de la Inteligencia estadounidense citada el pasado 13 de noviembre en The Christian Science Monitor.

El mencionado politólogo Stephen Zunes entrega a Ercilla un análisis lúcidamente descarnado: “Detenerlos requiere de buena Inteligencia y de prohibiciones que, a su vez, requiere de la cooperación de otras naciones. Esto es menos posible hoy, cuando muchas personas, particularmente en el mundo islámico, están tan enemistadas con Estados Unidos. A partir del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos desperdició esa simpatía sin precedente manifestada por la comunidad internacional llevada, consiguientemente, a una hostilidad sin precedente. Eso solamente debiera evidenciar que la política de Estados Unidos no está funcionando”.

Este cientista político estadounidense acentúa que “si hubo alguna lógica detrás de la locura de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington, hace dos años atrás, era la intención de que Estados Unidos sobrerreaccionaría y haría algo estúpido como invadir Irak. Creo que hemos caído exactamente en la trampa de Bin Laden”.

Andrés Pérez González

Hosted by www.Geocities.ws

1