Conferencia progresista

El mundo al revés

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¿Existe aún la “Tercera Vía”? Para algunos, la renovación de la socialdemocracia, representada por Tony Blair, fue absorbida por meras políticas neoliberales. En el próximo encuentro mundial en Londres, Bill Clinton junto al flamante Lula de Brasil, al debutante Néstor Kirchner en Argentina y a Ricardo Lagos intentarán decir lo contrario.

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Al igual que en la Conferencia de Líderes Progresistas realizada en junio del 2000 en Berlín, en Londres también estarán presentes los mandatarios de Brasil, Argentina y Chile. Pero esta vez el único que se repite el plato es el presidente Ricardo Lagos. En el encuentro fechado entre el 11 y 13 de julio, Luiz Inacio Lula da Silva relevará al criticado Fernando Henrique Cardoso y Néstor Kirchner al desastroso Fernando de la Rúa. La bullante centroizquierda sudamericana estará en pleno.

Reflejo de que la llamada “Tercera Vía” ha significado un paso hacia la derecha, más que hacia el centro, es que con anticipación diversas organizaciones de derechos humanos han programado manifestaciones de protesta por la presencia en Inglaterra del buque escuela Esmeralda. Al acercarse los 30 años del Golpe de Estado, la llamada Dama Blanca ha sido repudiada en varios puertos europeos por haber servido como centro de tortura durante el régimen militar, de acuerdo al mismo Informe Rettig. Los convocantes no ocultan, además, su intención de que el presidente Lagos se pronuncie sobre este episodio.

La Cumbre Progresista estará coordinada por el parlamentario neolaborista Peter Mandelson y se espera que asistan unos 300 dirigentes políticos e intelectuales, quienes tratarán de reflotar la centroizquierda de cara al siglo XXI. A diferencia de dos años atrás, ya no son 13 de 15 los gobernantes europeos vinculados a la “Tercera Vía”. Últimamente, esa cifra se ha invertido, quedando sólo Tony Blair, en Gran Bretaña, y Gerhard Schröder, en Alemania, como sobrevivientes de la arriesgada renovación socialdemócrata.

Naturalmente, los documentos para el encuentro están bajo la responsabilidad de Anthony Giddens, sociólogo y director de la London School of Economics, considerado el “gurú” del nuevo progresismo.

Contactado por Ercilla, Rosendo Fraga –director del Centro de Estudios Unión para una Nueva Mayoría– asegura que “los tres países del Cono Sur (Brasil, Argentina y Chile) puedan hoy adscribir a una línea político-ideológica común, aunque ésta sea un tanto vaga y difusa, es una buena oportunidad para retomar la idea del ABC (letras iniciales de los tres países), que desde hace un siglo ha estado planteada como proyecto estratégico para el Cono Sur de América”.

 

ALGO ESTA PASANDO...

 

Francia ha sido históricamente un país con una importante presencia de diversas agrupaciones socialistas y comunistas. Pero algunos estudios han advertido que entre 1986 y 1997 el voto de izquierda entre los trabajadores galos descendió de un 62% a un 49%. Lo paradojal es que en el mismo periodo subió entre altos ejecutivos de un 32% al 52%.

Estos datos son aportados nada menos que por Ernesto Ottone, quien encabeza a los influyentes asesores presidenciales del segundo piso de La Moneda, en un documento aparecido tras la pasada Cumbre de Berlín.

En un artículo publicado en octubre del año pasado en el rotativo francés Le Monde, el ex mandatario estadounidense Bill Clinton apuntalaba en “Más allá de la Tercera Vía” que “tenemos ocho años de prueba en Estados Unidos y ahora cinco años en el Reino Unido (...) en la cual abandonamos las ideas que no funcionan y cogemos las que funcionan, y más que todo en la cual superamos las malas elecciones que paralizan y vuelven fastidioso el debate político”.

Se ha anunciado que Bill y su flamante esposa Hillary Clinton –actual senadora por Nueva York– estarán presentes en el encuentro en Londres, en lo que cada vez se perfila como una precampaña para llegar a la Casa Blanca no el próximo año, pero sí el 2008.

Muchos no saben con exactitud que propugnó y qué sobrevive de esta corriente. Al menos para Foreign Affairs, se trata de “la búsqueda por el progresismo posmoderno de la ‘Tercera Vía’”.

 

DEFINICIONES

 

También hay quienes en el mismo laborismo británico apodan tecnócratamente a la “Tercera Vía” como una “zona libre ideológica”. Para el analista estadounidense Mark Falcoff, del ultraconservador think tank American Enterprise Institute, no es más que “una artimaña retórica”, en declaraciones a Ercilla.

También desde Estados Unidos, el Progressive Policy Institute tiene naturalmente una opinión distinta. “La Tercera Vía es un movimiento global dedicado a modernizar las políticas progresistas para la era de la información. La Tercera Vía busca un nuevo equilibrio entre el dinamismo económico y la seguridad social, un nuevo pacto social basado en los derechos y deberes individuales, y un nuevo modelo para gobernar, capacitando a equipos de ciudadanos y comunidades para resolver sus propios problemas”. ¿Es eso posible?

En el citado artículo, Ernesto Ottone anota que “si algo corresponde al término ‘Tercera Vía’ no es a la versión tradicional respecto al capitalismo y socialismo, sino como Tercera Vía entre la experiencia clásica socialdemócrata y la experiencia conservadora neoliberal contemporánea”.

Desde esa perspectiva, la primera máxima del neoprogresismo mundial sería –siempre de acuerdo a Ottone– que “la lógica de mayoría ciudadana reemplaza a la de clase”. Para los detractores desde la izquierda, esto no sería más que un nuevo capitalismo adaptado a la globalización.

El destacado sociólogo alemán Ulrich Beck –adscrito también a la London School of Economics– advirtió que “resulta cada vez más difícil distinguir a Berlusconi (de Italia) de Blair, y naturalmente también a Aznar. La Tercera Vía de izquierdas, o izquierda neoliberal, la de Blair, para entendernos, está ahora presionada por el potencial político que supone el problema de la inmigración”.

En estas declaraciones dadas hace unos meses al diario español El País, Beck no dudó en sentenciar que “desgraciadamente, el sueño de una Tercera Vía de izquierdas se ha desinflado, y cada vez más está siendo sustituido por una copia de derechas de esa misma Tercera Vía”.

El ya citado experto en asuntos latinoamericanos Mark Falcoff, del American Enterprise Institute (desde donde han salido muchos funcionarios de la actual Administración Bush), insiste en que “la noción de Tercera Vía es una simple fantasía. Muchos de los países desarrollados, incluyendo a Estados Unidos, ya tienen un sector público grande que financia las pensiones, el seguro médico, entre otros”.

El mismo Tony Blair ha reconocido la necesidad de refundar la “Tercera Vía”. Envalentonado, ha dicho que ésta se ha establecido como “un punto central de referencia en el debate del futuro de la centroizquierda desde el continente europeo hasta Brasil, incluso China”.

El ya mencionado Rosendo Fraga asegura a Ercilla que “el primer ministro británico no sólo mantuvo la política económica en la línea del capitalismo globalizado, sino que además adoptó una posición en política exterior de firme alianza con la derecha norteamericana representada por la Administración Bush, no sólo en la lucha mundial contra el terrorismo después del 11 de septiembre de 2001, sino también en la reciente campaña de Irak”. Es por eso que “Blair en Londres es más un gesto político que una convocatoria ideológica”, sentencia.

 

AMERICA LATINA

 

Pero hay algo que no calza, a ojos de cualquier observador, con esta renovación de la socialdemocracia internacional.

“El Presidente de Brasil (Lula), quien intenta llevar adelante una suerte de ‘Tercera Vía’ en la región, ha anunciado que su país establecerá una nueva alianza con los Estados Unidos, ratificando así el giro hacia el pragmatismo que viene caracterizando su administración y que está influyendo en otros países del subcontinente”, manifiesta el experto argentino Rosendo Fraga.

A su juicio, Lula será nuevamente quien se robará la película en Londres. Y todo confluye para eso: es el primer presidente del subcontinente de origen obrero; en territorio, PBI y población, Brasil es un tercio de América Latina y la mitad de Sudamérica. Más aún si este ex metalúrgico ha sabido adaptarse con increíble comodidad a los caprichos de los mercados financieros locales e internacionales.

Un reciente documento del investigador Murillo de Aragão, también del Centro de Estudios Unión para una Nueva Mayoría, detalló las incipientes malas señales al cumplirse seis meses de la gestión gubernamental de Lula: “el desempleo aumentó y la política social no avanzó. Lula sólo tiene buenas noticias en los grandes números de la economía, que poco dicen al ciudadano común. Además, la mayoría critica la falta de coordinación del gobierno del PT (Partido de los Trabajadores)”.

Anthony Giddens, el padre de la “Tercera Vía”, ha dicho de todos modos que los nuevos gobiernos de Brasil y Argentina van hacia una “izquierda responsable”. En Santiago, los estrategas de La Moneda intentan mejorar la siempre buena llegada de Ricardo Lagos en el exterior y aminorar el fulminante “estrellato” de Lula. “Nosotros no estamos como en esas películas del far west donde hay una ciudad muy chica para dos. América del Sur es una ‘ciudad’ suficientemente grande para que tengamos muchas figuras expresivas, como el presidente Lagos, el presidente Lula o el presidente Kirchner”, aclaró recientemente y con un extremo dejo diplomático el jefe de los asesores de Lula, Marco Aurelio García, a un rotativo local.

En el último tiempo, los seguidores de la “Tercera Vía” en el denominado “Tercer Mundo” pareciera que tienen claro que no se trata de una copia de otro modelo, sino de una inspiración. Al menos.

El mismo Ottone lo puntualizó en el ya citado documento: “el tema de la adaptación a las nuevas condiciones de la competitividad se da de manera diferente en Europa y en América Latina. En Europa para ser competitivo se trata de transformar el Estado de Bienestar; en América Latina (donde no ha existido Estado de Bienestar) se trata de crear una red social que permita mantener la cohesión social frente a los desafíos de la nueva competitividad”.

¿Cuál será la propuesta de Ricardo Lagos en Londres? Clarisa Hardy, directora ejecutiva del think tank progresista Fundación Chile21, adujo a través de un encargado de prensa un “pacto de silencio”, ya que integrará la comitiva oficial, negándose a responder antes del encuentro internacional las consultas de Ercilla. El influyente consultor Eugenio Tironi argumentó, por su parte, problemas de agenda.

El flamante presidente del brasileño PT, José Dirceu, es un buen representante de esas políticas. No está claro si no sabía que los micrófonos estaban encendidos, pero intentando explicar recientemente el pragmatismo de Lula desde que asumió en Palacio Planalto comentó en Buenos Aires: “Gobernar es más difícil que hacer una mera agitación”. Probablemente, algo similar debe decir el resto de los adherentes –¿o sobrevivientes?– de la “Tercera Vía”.

A.P.G.

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(RECUADRO)                        LA “REVOLUCION” DE LULA

Dicen que será la medida de inclusión social más importante desde la abolición de la esclavitud en Brasil en 1888. Pero lo cierto que al cumplirse medio año de gestión presidencial del ex dirigente metalúrgico, Luiz Inacio Lula da Silva, éste golpeó a la mesa, anunciando una “revolución financiera” al permitir a casi 30 millones de brasileños acceder a una cuenta bancaria sin tener que demostrar un trabajo fijo o algún patrimonio. Podrán pedir pequeños créditos de entre 70 y 300 dólares a un interés mensual de 2%, que contrasta con las tasas anuales de 150% que pagaban con anterioridad.

La intención gubernamental parece no ser otra que reactivar la economía y el alicaído consumo. Aunque no es menor una encuesta de Datafolha que registró un descenso en el apoyo popular a Lula, en los últimos tres meses, de un 53% a un 42%. De todos modos, el mandatario no desperdició la ocasión y dijo que “democratizar el crédito es un acto de ciudadanía (...) En Brasil el crédito faltaba para el pobre que compra y paga cada día, que no desvía el dinero, que no tiene cuentas en paraísos fiscales, que honra su deuda porque tener su nombre limpio es su patrimonio más valioso, quizás el único”.

A.P.G.

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