Medio Oriente

La guerra sucia continúa

------------------------------------------------------

El aparente éxito de la infiltración en algunos grupos integristas palestinos alienta la opción militar del gobierno de Sharon. Ya no hay tiempo para la “Hoja de ruta”.

------------------------------------------------------

Al cumplirse ocho años del asesinato del ex primer ministro laborista Yitzhak Rabin por el ultranacionalista judío Yigal Amir, el gobierno de Ariel Sharon hacía –el pasado 6 de noviembre– ciertos amagues para reflotar la aparentemente fenecida “Hoja de ruta”, que en un comienzo contó con el apoyo de Estados Unidos, Rusia, China, la Unión Europea y Naciones Unidas.

Según la prensa local, el ministro de Defensa israelí, el “halcón” Shaul Mofaz, reconoció el pasado 3 de noviembre que ha asistido a algunos encuentros con emisarios palestinos. Aunque no quiso identificar a su contraparte, trascendió que se trataría de Salam Fayyad, ministro de Finanzas en el gabinete de emergencia de Ahmed Qurea, el debitado primer ministro enfrentado al caudillismo histórico de Yasser Arafat.

Pese a esos intentos, Baruch Kimmerling –destacado profesor de sociología de la Universidad Hebrea de Jerusalén– declara categóricamente a Ercilla que “no hay posibilidad (de buenos resultados). Sharon quiere destruir a los palestinos como entidad política”.

Sam Bahour, un empresario palestino-estadounidense, manifiesta a esta revista que “la presión y la sistemática destrucción de parte de Israel, con el apoyo de Estados Unidos, ha dejado a la Autoridad Palestina en una posición muy frágil. Afortunadamente, la justicia de nuestros propios esfuerzos por conducirnos al margen de la ocupación israelí y a los enraizados lazos familiares y sociales que aún existen en la sociedad palestina, nos permite salvarnos del colapso”.

La tensa calma mantenida hasta el cierre de esta edición no permitió que el gobierno judío mirase –por otra parte– con malos ojos un reciente sondeo difundido por la Comisión Europea. En la presente edición del Eurobarómetro, el 59% de los europeos no tuvo pelos en la lengua para sindicar a Israel como un peligro para la paz en el mundo, superando a otros contendores, como Estados Unidos, Irán o Corea del Norte. El ministro israelí de Asuntos de la Diáspora, Nathan Sharnsky, salió al paso de la encuesta, denunciando esta “prueba del antisemitismo” de la Unión Europea.

Así, en el actual escenario –advirtió el ya citado Baruch Kimmerling– un nuevo estallido bélico puede ocurrir en “cualquier momento”. Pero, ¿por qué no ha habido nuevos atentados en las últimas semanas?

De acuerdo a la siempre bien informada Jane’s Foreign Report, “el aparato de seguridad de Hamas ha sido penetrado: los israelíes están accediendo a información precisa del movimiento y a los planes de la dirigencia (...) La amplia red de informantes, real o supuesta, que los israelíes dicen tener ha generado pánico y desconfianza”.

Jane’s se aventura, inclusive, con la siguiente predicción: “las operaciones israelíes, incluyendo incursiones del Mossad, se intensificarán y ampliarán en los próximos meses. Pero (de igual modo) los suicidas palestinos no abandonarán su misión. La guerra sucia continúa”.

A.P.G.

Hosted by www.Geocities.ws

1