ETA versus España
Desesperada ofensiva
* La organización armada Patria Vasca y Libertad (ETA) quiere demostrar al Estado español que su criminal efectividad aún sigue intacta. Así, tras el fin de la tregua unilateral, su estrategia consiste en radicalizar el escenario entre "nacionalistas" y "españolistas".
En 1961 ETA salió a la luz pública descarrilando trenes que transportaban a políticos de la España del dictador Francisco Franco. Siete años más tarde, ejecutó a su primera víctima: Meliton Manzanas, jefe de la policía secreta en la ciudad vasca de San Sebastián.
Últimamente, tras el fin de los 14 meses de tregua unilateral que culminaron en diciembre del año pasado, la actual cúpula de Euskadi Ta Askatasuna (ETA, Patria Vasca y Libertad) ha vuelto a sacar sus explosivos. Su intención no es otra que dejarle claro al Gobierno de Madrid que, al margen de los vaivenes ideológicos, su única identidad es la violencia.
No hay sector del espectro político español ni vasco que esté a salvo de la última ofensiva militar etarra. Sólo en agosto, los diarios han llenado sus primeras planas con los asesinatos del empresario José María Korta Uranga y del subteniente del Ejército Francisco Casanova Vicente. La escalada de muerte incluyó, además, a cuatro supuestos integrantes de la banda separatista, quienes fallecieron instantáneamente al estallarles en Bilbao los explosivos que trasladaban en un automóvil.
Madrid tampoco se escapó al terror de esta organización independentista. En julio pasado, un coche bomba explotó a primera hora de la madrugada, dejando nueve heridos. En pleno día y como una macabra advertencia, ese concurrido lugar de la capital española acostumbra a estar atestado de público. Así, desde diciembre a la fecha, ETA ya contabiliza 17 atentados y siete víctimas fatales, que engrosan la lista de 800 muertos en 41 años de insurgencia.
FRUSTRACIÓN
Atrás quedaron las frustradas esperanzas por el término del conflicto armado más largo de Europa. La insospechada declaración de cese al fuego, que el grupo radical nacionalista anunció unilateralmente en septiembre de 1998, sólo creó un paréntesis en su sangrienta lucha contra el Estado español.
En esa ocasión, según analistas, los dirigentes de Patria Vasca y Libertad creyeron ver en el proceso de paz en Irlanda del Norte -y la consiguiente tregua que declaró su organización hermana, el Ejército Republicano Irlandés (IRA)- las bases para terminar con el punto cero en que se encontraba la cuestión de la independencia de la comunidad vasca.
Sin embargo, no contaron con que Madrid no era Londres y que el jefe del Gobierno español, José María Aznar, estaba lejos del nivel demostrado por el primer ministro británico, Tony Blair, acotó el articulista Andoni Lekuona del diario independentista Gara. En duros términos le criticó al mandatario hispano haber sido "el dilapidador de la tregua más larga que ha mantenido ETA".
Al menos, ocho de cada diez vascos parecen compartir esa visión, según un reciente estudio de la Universidad de Euskadi.
En tanto, expertos antiterroristas reiteraron que el cese de las hostilidades fue bien aprovechado por la banda armada para reestructurar operativamente sus infiltrados comandos. Así, incorporaron a veteranos etarras a la cabeza de pequeños grupos conformados por poco experimentados jóvenes de Jarrai, en el entorno nacionalista.
"REALPOLITIK"
Al más clásico estilo de la "Realpolitik", la organización armada vasca parece apostar por la agudización del conflicto hasta llegar a la separación final entre "nacionalistas" y "españolistas".
En la actualidad, el 50% de los vascos se declara "no nacionalista" contra el 44% de filiación abertzal (independentista). El apoyo a ETA, en tanto, se especula en unas 70 mil personas, entre familiares y simpatizantes, y otras 180 mil cercanas a su brazo político, Herri Batasuna, en una población local total que bordea los dos millones de habitantes.
Otro elemento de la frialdad política de ambos extremos ya lo constató en su libro "Buenos días, Euskadi", el presidente de la Sala de Audiencia Provincial de Madrid, magistrado Joaquín Navarro, al calificar como "curiosísimo que el máximo aliado del Gobierno de Aznar en estos momentos es ETA". A su juicio, tras la tregua y el reinicio de los asesinatos, la banda separatista otorgó al Partido Popular y al Gobierno (central) créditos electorales impresionantes. Y ahora, cuando ETA sigue cometiendo atentados, manteniéndose en pie de guerra, está avalando la política de tierra calcinada del Gobierno; es decir, la política de intransigencia".
Otros analistas han advertido que el conflicto de fondo sintetiza una pugna entre dos fuertes nacionalismos: el español y el vasco. "No ha habido voluntad de diálogo ni por parte del Gobierno ni de ETA. Se han enfrentado de manera frontal dos autismos: el de ETA, con un visionarismo absolutamente tosco e irreal, y el autismo del Gobierno,
que se ha limitado a aplicar en el tema de Euskadi la doctrina de firmeza, inflexibilidad y máxima retórica", explicó una fuente.
COMPLICIDAD
Y es que detrás de las diferencias partidarias y culturales, existen dramas y miedos humanos. En entrevista con el rotativo español El País, Cristina Cuesta, una de las fundadoras de la organización pacifista Gesto por la Paz y cuyo padre murió víctima de la furia de ETA, prefirió no exhacerbar los odios y realizar, eso sí, una autocrítica: "Ha habido distintas complicidades. Yo intento que la sociedad vasca acepte su parte de responsabilidad, porque ha habido muchísima gente que ha mirado para otro lado, quizás por miedo o porque prefieren no meterse en líos, y no hablan de política con los amigos para mantener la paz entre todos y evitar enfrentamientos".
Al menos en diferentes grados, las agrupaciones políticas de Euskadi -desde los moderados del Partido Nacionalista Vasco (PNV) hasta la izquierda abertzale de Euskal Herritarrok (EH) y los radicales de Herri Batasuna (HB)- no se cansan de defender el "diálogo político sobre la represión policial", estrateggia que se sintetiza en los Acuerdos de Lizarra suscritos en 1998.
Mientras, desde Madrid, los poderosos bloques partidistas -el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (Psoe)- cerraron filas contra la violencia etarra, el portavoz de EH, Arnaldo Otegi, enfrenta una querella por "apología al terrorismo" interpuesta por la Fiscalía del País Vasco, al recordar en sus funerales a los cuatro etarras muertos al transportar explosivos, como "compañeros porque compartimos con ellos los objetivos estratégicos por los que luchan: la independencia y el socialismo". Otro índice de que la desesperación recién aflora entre ETA y España.
Andrés Pérez González
RECUADRO: CHILENOS EN ETA
Una quincena de militantes escindidos del aniquilado Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) trabajó a sueldo para la organización armada vasca ETA, entre 1979 y 1988. Según la revista española Interviú, los mercenarios chilenos se radicaron en París y Madrid, desde donde participaron en varios secuestros, actuando siempre bajo las órdenes de René "Gato" Valenzuela. Los negocios terminaron cuando los etarras regatearon el botín de los ex miristas, sintiéndose éstos últimos estafados. Según la publicación, los chilenos fueron quienes permanecieron más tiempo al alero de la llamada "legión extranjera" de la banda separatista. Y fueron los únicos -entre alemanes, irlandeses, franceses y tunecinos, entre otras nacionalidades- que cobraron por sus servicios.
INFOGRAFÍA: RESISTENCIA DEL PAÍS VASCO
Población: 2 millones de habitantes
Provincias: 4 en suelo español y 3 en territorio francés
Idioma: Euskera (origen desconocido)
HECHOS
1959: Nace ETA (Patria Vasca y Libertad).
1973: Golpe etarra en Madrid: asesina al primer ministro de Franco, almirante Luis Carrero Blanco, en represalia por la ejecución de independentistas.
1980: 118 personas mueren en el año más sangriento de ETA.
1995: Fallido atentado contra el entonces líder opositor José María Aznar, actual jefe de Gobierno de España.
1998: Declaración de tregua unilateral de ETA.
1999: Regreso a la ola de violencia tras el término del cese de las hostilidades.
2000: En este año, ETA es responsable de 17 atentados y siete víctimas fatales.
publicado el 16 de octubre del 2000 en Ercilla