Crisis en Perú
Montesinos, el provocador
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Absoluta incertidumbre, confusión y caos institucional reinaba en Perú tras el repentino regreso de Vladimiro Montesinos, el controvertido ex asesor presidencial de Alberto Fujimori. Sólo con la llegada del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, las enemistadas colectividades peruanas hallaron una salida a su estancada situación política.
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"Hoy es un día muy especial para el Perú", sentenció César Gaviria, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Con esas palabras terminaba un 25 de octubre plagado de agotadoras y tensas conversaciones impulsadas separadamente con el Presidente peruano, Alberto Fujimori, los líderes de la oposición y el representante diplomático de Estados Unidos, John Hamilton.
Finalmente, en el Hotel Country Club los integrantes de la amplia "mesa de diálogo" reanudaron los contactos, acordando un mecanismo (ver recuadro 1) para una transición pacífica que salvara la ingobernabilidad, catapultada tras una serie de incidentes y el anuncio del mandatario de acortar de cinco a un año su cuestionado nuevo periodo en el Palacio de Pizarro.
CRISIS TERMINAL
La difícil situación política en Perú tomó ribetes de crisis terminal, cuando el pasado 23 de octubre el ex jefe de facto del siniestro Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), Vladimiro Montesinos Torres, retornó repentinamente de Panamá, donde permaneció exactamente 30 días a regañadientes de las autoridades locales.
La población peruana ni siquiera tuvo tiempo de olvidar la grabación dada a conocer a mediados de septiembre, que supuestamente lo responsabiliza de la entrega de 15 mil dólares al parlamentario "tránsfuga" Alberto Kouri para que se alistara en las filas del oficialismo. Al destaparse ese escándalo, Montesinos abandonó Lima.
Con su arribo al aeródromo de Pisco, ubicado a 242 kilómetros al sur de la capital, el ex agente sembró total incertidumbre, confusión y caos institucional, sin descartarse en un comienzo la posibilidad de un golpe militar. A esto se sumó la inmediata renuncia del primer vicepresidente, Francisco Tudela, el personaje mejor evaluado en la actual administración.
Fujimori, en tanto, se movilizó de una a otra guarnición militar, haciéndose ver acompañado de los altos mandos de las Fuerzas Armadas e intentando dar una imagen de "control absoluto". Sin embargo, la prensa local destacó su intranquilidad y constante nerviosismo, cuando de viaje en viaje detenía la caravana de vehículos, descendía de su camioneta blindada y hablaba por teléfono móvil sin que nadie le contestara. En otras ocasiones, se dirigía a los periodistas sin ocultar una compulsiva sonrisa. Muchos se preguntaban, por otra parte, qué era lo que el desacreditado mandatario buscaba afanosamente a altas horas de la madrugada en las dependencias del SIN.
"Este régimen se está desintegrando, se está cayendo a pedazos y a una velocidad impresionante", comentó a Ercilla el analista político Fernando Rospigliosi.
Desde un comienzo el paradero de Montesinos fue una incógnita. Su acostumbrado silencio sólo lo interrumpió al día siguiente de su llegada, cuando aceptó una entrevista en exclusiva a la emisora Radioprogramas de Perú. El "ex hombre fuerte" no desperdió la oportunidad e involucró a Fujimori en su regreso, precisando que fue el "propio señor Presidente de la República" quien conversó telefónicamente con el ex asesor, cuando éste realizó una escala en Guayaquil (Ecuador). Incluso, le habría dado "instrucciones para que el avión pudiera aterrizar en (la localidad de) Pisco".
Montesinos no se conformó sólo con eso. Aseguró también que su retorno no obedeció a una estrategia para crear "desestabilización en el país o atentar contra la democracia", sino porque peligraba su vida. De acuerdo a sus antecedentes, elementos de los desbaratados grupos extremistas Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), además de narcotraficantes, planeaban eliminarlo a raíz de su activa participación durante la década pasada en los servicios de inteligencia.
"La situación de Montesinos es bien complicada. La posibilidad de que él encabece o promueve un golpe de Estado no tiene en estos momentos ninguna viabilidad... Y la entrevista que dio demuestra que se siente acorralado", explicó a Ercilla Sergio Carrasco, periodista de la prestigiosa revista peruana Caretas.
"DIVORCIO"
Definitivamente, Montesinos y Fujimori ya no conforman el indestructible dúo que puso fin al terror guerrillero y de la droga. No obstante, un artículo de opinión publicado en el opositor diario La República advertía que la "operación retorno" del ex asesor presidencial "ha terminado de evidenciar a los incrédulos que quedaban, que los siameses son inseparables y que su destino es uno. Finalmente han comprendido que lo que uno haga o decida es indesligable del quehacer del otro, que donde esté uno debe estar el otro, y que su vínculo no puede mantenerse por un delgado hilo telefónico".
Fuentes periodísticas consultadas por Ercilla coincidieron que el "divorcio" es evidente. A juicio del experto Fernando Tuesta, las declaraciones del ex capitán fueron la gota que colmó el vaso, la provocación definitiva contra el presidente Fujimori. "Sus expresiones demostraron parte de su soberbia, que se siente no sólo poderoso, sino con el control de todos los hilos de poder", aseguró Tuesta.
Es así como se habría desencadenado el operativo, encabezado por el propio Fujimori, que pretendía "localizar" a Montesinos. Al cierre de esta edición, las pesquisas aún no daban resultados.
En una convulsionada jornada, el mandatario sorprendió a su propio cuerpo de seguridad al iniciar antes de las cinco de la tarde del 25 de octubre un aún "no especificado dispositivo" por los alrededores de Lima. Con suma incredulidad los medios peruanos hacían eco de rumores que anunciaban una orden de "arresto vivo o muerto" contra el denominado "Rasputín de los Andes". Ya avanzada esa noche, Fujimori se dirigió a través de un megáfono a la prensa local e internacional -que persistentemente lo acompañaba-, aclarando que contra Montesinos "no hay orden de detenerlo, sólo de ubicarlo". Protegido con un chaleco antibalas y acompañado de numerosos efectivos de élite de la Policía militarizada, agregó que "el operativo continuará día y noche hasta que sea hallado, para darle protección, por respeto a una persona que ha luchado contra el terrorismo y el narcotráfico".
Horas antes, César Gaviria declaraba que "la misión de la OEA ha recibido con satisfacción la decisión que han tomado las autoridades públicas del Perú para detener a una persona que ha representado muchos problemas para su democracia".
Para dejar las cosas claras, Fujimori decretó la "inamovilidad" de las Fuerzas Armadas, determinación que prohibe a los efectivos castrenses abandonar sus cuarteles.
No obstante, al cierre de esta edición, aún persistía una cuota de escepticismo entre los analistas. "Una de las características importantes de Montesinos y Fujimori es la de mentir, engañar y crear estos operativos que ellos llaman psicosociales, que son absolutamente confusos y que a veces crean la sensación de que está ocurriendo lo contrario de lo que realmente está sucediendo. Así es que hay que tener mucho cuidado con lo que sucede, hasta no tener pruebas claras de que las cosas van en un sentido o en otro", comentó a esta revista Fernando Rospigliosi.
El general en retiro Walter Ledesma aseguró a Radioprogramas de Perú que la operación cambiaría el panorama político en 180 grados. Fernando Tuesta explicó que la nueva jugada del presidente le permitirá dejar a un lado su tendencia al aislamiento y la falta de capacidad que mostraba últimamente, aunque advirtió -al cierre de esta edición- que la situación aún no está resuelta, cuestionando las condiciones del mandatario para enfrentar a fondo a quien fuera su aliado durante todo su régimen.
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Andrés Pérez González
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RECUADRO 1: "ÉSTE ES SÓLO EL COMIENZO"
La insostenible crisis política en Perú, provocada por el oscuro "teje y maneje" de Vladimiro Montesinos, habría encontrado en el acuerdo electoral de la "mesa de diálogo" la urgente válvula de escape. El entendimiento entre los diversos actores sociales estipuló que el conflictivo tema de la "reconciliación nacional" -que entre sus puntos establece la amnistía a militares involucrados en violaciones a los derechos humanos y en acciones contra el narcotráfico y el terrorismo-, sea incluido en la agenda, aunque no como un requisito previo para la reducción del periodo de la actual administración.
Según lo pactado, el 2 de noviembre el Congreso debatirá la segunda aprobación para acortar a un año el mandato presidencial y legislativo. Además, a más tardar el 8 de noviembre se deberá realizar la convocatoria para nuevos comicios generales que se llevarían a cabo antes del 8 de abril del próximo año.
El secretario general de la OEA, César Gaviria, saludó el acuerdo alcanzado: "Yo puedo certificar esta noche la enorme voluntad política que han puesto el gobierno y la oposición para llegar al acuerdo, a pesar de la tensión previa". En tanto, una alta fuente muy bien informada expresó a Ercilla que "éste es sólo el comienzo de todo. Porque ahora va a venir el tema de la reforma al Poder Judicial, la libertad de prensa y el sistema electoral. Si bien ya se logró el punto principal, lo que viene ahora es todo lo que rodea para que esas elecciones sean transparentes y limpias". Hoy nadie descarta nuevos obstáculos al convulsionado ajetreo político en Perú.
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A.P.G.
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RECUADRO 2: LA "LISTA NEGRA" DE LA CIA
La suerte del cuestionado ex asesor presidencial peruano Vladimiro Montesinos está en directa relación con la de aquellos poderosos agentes de los servicios secretos latinoamericanos que alguna vez fueron "utilizados" por la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) y, cuando alcanzaron demasiado poder y jugaron contra sus intereses, cayeron en su temida "lista negra". Entre los caídos en "desgracia" destacan el chileno Manuel Contreras, jefe de la Dina, y el ex presidente de Panamá, Manuel Antonio Noriega. Actualmente ambos cumplen penas en recintos penitenciarios.
Los contactos entre la CIA y Montesinos comenzaron cuando éste cumplía funciones como capitán de ejército en 1976. La ambición desenfrenada del ex "hombre tras las sombras" lo llevó a falsificar la firma de su superior para llegar a Washington y reunirse con agentes del poderoso servicio secreto. "Claro que había una relación. Es lógico. Había el problema de Sendero Luminoso. Pero repito, eso no significa que no pueda ser juzgado por los delitos que cometió y que no termine en la cárcel. No sería el primero ni el último. Si no mire lo que pasó con Noriega (Estados Unidos invadió Panamá)", reconoció un alto funcionario de la Casa Blanca al diario argentino Clarín.
Consultado por Ercilla, el analista peruano Fernando Rospigliosi manifestó en cambio una opinión distinta: "Creo que es difícil que vaya a la cárcel, porque está metido en muchos casos de corrupción y comprometería a mucha gente, incluyendo a Fujimori y a toda la cúpula militar. O se fuga o su destino podría ser peor, si no lo van a desaparecer... por la cantidad de cosas que sabe y como era un maniático por grabar, guardar y filmar documentos, entonces tiene comprometida a mucha gente, incluyendo su propia relación con la CIA".
publicado el 30 de octubre del 2000 en Ercilla