Alemania
La mujer que puede destronar a Schröder
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Angela Merkel ha llegado a la cúspide de la Unión Cristiano Demócrata, enfrentando la resistencia de sectores ortodoxos que no imaginaban que una mujer de la otrora Alemania Oriental pudiera competir por la jefatura de gobierno.
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Aunque en Chile la precandidata presidencial democratacristiana, Soledad Alvear, abandonó la competencia; en Alemania su camarada Angela Merkel personifica “el cambio” ante una criticada gestión gubernamental del socialdemócrata Gerhard Schröder, quien llamó a elecciones adelantadas para septiembre próximo.
Si bien la mayoría del electorado germano no duda en tacharla de fría, sí reconoce y valora su carácter enérgico e inteligencia. Para los alemanes, un candidato a la Cancillería (Ejecutivo) puede ser distante en el contacto con la población, e inclusive poco carismático, pero su capacidad intelectual debe estar fuera de toda duda.
Y Merkel ha tenido la destreza y sagacidad para moverse en un espacio político conservador, dominado mayoritariamente por hombres católicos y sureños. En contraste, la recién nominada candidata democristiana está casada por segunda vez, es hija de un pastor protestante y oriunda del norteño puerto de Hamburgo, pasando luego su infancia y adolescencia en las cercanías de la antigua capital de Alemania Oriental.
Siendo una “ossis”, como los alemanes occidentales llamaban algo despectivamente a sus vecinos también germanos, Merkel se catapulta como la primera mujer que puede llegar a la jefatura del gobierno.
“LA NIÑA”
La vida política de Merkel comenzó bajo la protección de Helmut Kohl, quien fuera el artífice de la reunificación tras la caída del Muro de Berlín. De hecho, el ex canciller la llamaba cariñosamente “la niña”.
Ya en 1991, Merkel asume el ministerio de la Mujer y luego el de Medio Ambiente, posicionándose paso a paso como un necesario recambio generacional en la entonces desgastada centroderecha germana. Luego de desmarcarse de su padrino político, cuando Kohl estaba asediado por acusaciones de donaciones ilegales otorgadas a la Unión Cristiano Demócrata (CDU, por sus siglas en alemán), Merkel llega en el 2000 a la presidencia de ese partido.
Ya se vislumbraba su estrategia a mediano plazo: dos años después disputó y perdió la nominación para ser la abanderada por el bloque CDU/CSU ante el bávaro Edmund Stoiber, quien fuera derrotado por escaso margen ante el candidato del Partido Socialdemócrata alemán en alianza con Los Verdes.
De destronar esta vez a Schröder al mando de la Cancillería, la ascendente carrera política de Merkel rompería todo precedente, avalando ciertamente su talento innato como “animal político”.
Recalcando por lo demás su raigambre conservadora, la prensa internacional ya la compara con la británica Margaret Thatcher. Para algunos es simplemente “Maggie” Merkel.
Un análisis publicado en el diario conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung detallaba que un 51% de los alemanes cree que con la eventual llegada de Merkel a la Cancillería las leyes de inmigración se reforzarán, haciéndose más restrictivas, y que externamente Alemania estrechará sus relaciones con Estados Unidos.
Igualmente, el sitio en internet de la revista Der Spiegel reprodujo parte de un estudio que advertía que un 65% de los encuestados no cree que su situación económica mejorará; quienes sí lo creen no superan un 16%, y los pesimistas constituyen un 19%.
Otros sondeos han puntualizado además que un 63% de los consultados tiene la impresión de que la candidata cuenta con poco respaldo de su partido, la CDU, lo que le podría augurar más de un conflicto en la recién iniciada campaña electoral. Al menos en Chile, ese fue uno de los factores en la bajada de Soledad Alvear de la contienda electoral.
A.P.G.