Seguridad

Libertades en entredicho

------------------------------------------------------

Los atentados contra Estados Unidos han desatado una ola de pánico que demanda nuevos requerimientos en seguridad pública. Los detractores, por su parte, denuncian que el proyecto de "Ley Antiterrorista" constituye una pérdida de derechos civiles.

------------------------------------------------------

"Ni la vestimenta ni una abundante barba hacen al terrorista", manifiestan los miembros de la Red de Estudiantes y Profesores Arabes en Estados Unidos, tras la histeria colectiva –no ajenos a actos de violencia y xenofobia- luego de los desastrosos atentados perpetrados el pasado 11 de septiembre.

Y es que el debate en torno a la protección de la aún aturdida población norteamericana y el resguardo de las libertades fundamentales, amenaza la unidad de la clase política que ha dado sustento a la administración de George W. Bush en Washington.

Jane Garvey, encargada de la Administración Federal de Aviación (FAA), justifica las nuevas medidas: "presenciamos un nuevo mundo. Nadie hubiera imaginado que alguien quisiera cometer suicidio usando una aeronave como arma mortal. Por esa razón, estamos reexaminando todos nuestros procedimientos".

TEMOR

"En las próximas semanas sufriremos un tipo de celebración que privilegiará la seguridad y el poder, oscuros procesamientos de información, rebrotes armamentistas y, quizás, asesinatos", advirtió ese fatídico 11 de septiembre Michael Albert, director de la progresista revista estadounidense Znet.

Y, al parecer, su presagio no se hizo esperar. De acuerdo a datos del Comité árabe-estadounidense contra la discriminación –recogidos el 25 de septiembre por un editorial del rotativo The Washington Post-, se han denunciado cerca de 300 incidentes contra esa comunidad, incluyendo tres asesinatos que presumiblemente pueden ser actos de venganza. Además, 11 personas con apariencia musulmana han debido abandonar varios vuelos comerciales en diversos puntos de ese país.

Incluso, el mismo jefe de la Casa Blanca reconoció en su discurso ante el Congreso –pronunciado el 20 de septiembre- que "después de todo lo que ha pasado, no es ninguna sorpresa que el futuro de Estados Unidos sea de preocupación. Algunos hablan de una era de terror. Sé que hay luchas y peligros aún por enfrentar".

Thomas Friedman, columnista del prestigioso diario The New York Times, fue testigo de las últimas "precauciones de seguridad". Al estacionar su auto en un estadio, recibió un instructivo con las nuevas restricciones de objetos que ya no se pueden introducir en un recinto deportivo.

Por otra parte, los aviones de fumigación en la agricultura también fueron víctimas de la psicosis de protección impulsada por las autoridades. El secretario de Justicia, John Ashcroft, aseguró que contaba con antecedentes de que esos aeroplanos podrían ser utilizados para "distribuir armas químicas o biológicas de destrucción masiva".

En los aeropuertos estadounidenses, los funcionarios de la FAA tienen estricta orden de aumentar los controles de seguridad y reexaminar a todos sus empleados para descartar cualquier infiltración de algún integrante de la "lista de observación" que ideó la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

La polémica se agudizó ante la solicitud de la Asociación de Pilotos de Aerolíneas para que sus 66 mil miembros viajen armados. Para eso requieren de una modificación a la presente normativa que prohibe cualquier uso de armas de fuego al interior de los aviones. Mientras, recomiendan a sus afiliados defenderse de presuntos secuestradores usando el hacha destinado a romper cristales en caso de emergencia.

A las anteriores medidas, se agrega el urgente interés de John Ashcroft en que el Congreso autorice el proyecto de normativas contra el terrorismo. "Con esas necesarias herramientas podremos identificar, desmantelar, interrumpir y castigar a organizaciones terroristas antes que vuelvan a atacar", declaró el alto funcionario de la administración de Bush hijo. Para eso, interceptarían la correspondencia, los teléfonos y el uso de Internet de los supuestos extremistas.

Sin embargo, según The New York Times, demócratas y republicanos esperan llegar a un documento común no antes de mediados de octubre. El principal obstáculo de la "Ley Antiterrorista" se debe a ciertos "problemas constitucionales". Especialmente, respecto a la propuesta de detener indefinidamente a algún inmigrante sospechoso de terrorismo, término ante el cual además no hallan una definición satisfactoria.

En contacto con Ercilla, Michael Albert, de Znet, manifestó que "cualquier ley es, en parte, palabra escrita y su implementación. El deseo del gobierno es usar los últimos acontecimientos y su asociado temor al terrorismo para favorecer su agenda. Y en ésta se cuenta reducir las libertades civiles, especialmente de disidentes (ver recuadro)".

George Monbiot, colaborador de esa publicación, agregó: "la CIA (Agencia Central de Inteligencia) permitiría el empleo de victimarios de los derechos humanos que, sin lugar a dudas, entrenarán y financiarán a toda una nueva generación de Bin Ladens". Esta temible historia recién comienza.

Andrés Pérez González

------------------------------------------------------

(RECUADRO) "SOBREREACCIÓN"

En una columna en The New York Times, titulada Liberties in a time of fear, David Cole –profesor de la Universidad de Georgetown- advirtió que la "historia sugiere precaución, debido a que en tiempos de temor siempre hemos sobrereaccionado". Mencionó las Leyes Antianarquistas de principios del 1900 y la persecución injustificada de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial y de miembros del Partido Comunista de ese país durante los años de la proclamada amenaza soviética.

Hosted by www.Geocities.ws

1