Atentado en Beirut

Golpe al eslabón más débil

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Fuentes de Inteligencia estadounidenses e israelíes han acusado la participación de Siria en el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. El recuerdo de la sangrienta guerra civil amenaza nuevamente con hacer estallar un siempre convulsionado Medio Oriente.

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Al cumplirse el pasado 21 de febrero una semana del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri, decenas de miles de beirutíes salieron a las calles de esa capital azuzando recargadas proclamas anti-sirias, país que aún cuenta con unos 15 mil efectivos en el vecino territorio. Según analistas, se trató de la manifestación popular más multitudinaria en la historia de El Líbano.

Gritar “¡Fuera Siria!” o “¡Siria es el criminal!” era francamente impensado sólo unos meses atrás, en una población que mantiene vivo el fantasma de quince años de guerra civil (1976-1990) y un régimen que, según sus detractores, es un simple títere de los intereses de Damasco.

Y es que la escena parecía sacada de aquellos años de miedo y dolor: unos 150 kilos de explosivos dejaron un abultado socavón, automóviles en llamas, fachadas de edificios adyacentes destrozadas, 15 personas muertas, incluyendo a Hariri, sembrando instantáneamente confusión y paranoia generalizada.

El desconocido grupo An Nasar Wal Jihad Fi Bilad El Cham (Victoria de la Jihad en la Gran Siria) reivindicó el atentado de quien fuera máximo jefe de gobierno entre 1992-1998 y desde 2000 hasta 2004, en un vídeo difundido por la cadena de televisión satelital Al Jazeera, acusando al ex premier de mantener relaciones con la ultraconservadora monarquía de Arabia Saudita, de buenas relaciones con Estados Unidos.

 

FIN A UN OASIS

 

Ya en octubre del año pasado el idílico statu quo libanés había sido roto. La reforma constitucional requerida para ampliar el periodo presidencial de Emil Lahoud, reconocido hombre de confianza de Siria, provocó la dimisión de Hariri y aceleró la crisis interna entre sectores pro y anti-sirios. Por cierto, el hoy asesinado dirigente aceptó durante sus diez años de gobierno, sin mayor inconveniente, las indicaciones provenientes de Damasco. Así, a medida que se acercan los comicios legislativos de mayo próximo, las turbulencias políticas pueden llegar a ribetes insospechados.

Este malogrado multimillonario de 62 años era un musulmán sunita que mantenía fluidos contactos con los mayoritarios sectores cristianos y chiítas (actualmente los primeros representan un 35% de los tres millones y medio de habitantes; los segundos, un 38% y los chiítas, un restante 27%). A nivel internacional, era cercano al presidente francés Jacques Chirac y gozaba de reconocimiento por pavimentar decididamente la reconstrucción nacional. Anteriormente, Beirut era llamada la “Ciudad Luz de Medio Oriente”.

“Él fue por un periodo el vocero de Siria y fue llamado ocasionalmente el primer ministro tanto de El Líbano como de Siria, debido a sus intentos por acercar Siria a Europa y a otros países occidentales que veían a Damasco con suspicacia –estiman Hanna Anbar y Michael Glackin del rotativo libanés The Daily Star–. Pero últimamente era un líder que encabezaba una amplia coalición y un hombre que, más que ningún otro político, atraía a un gran espectro de adherentes en este dividido sistema político. Y era un hombre con quien Occidente sabía que podía hacer negocios”.

El sitio en internet DebkaFile –especializado en temas de Defensa y Seguridad en esa zona– detalló que fuentes de Inteligencia de Estados Unidos, Francia e Israel cuentan con “sólidas evidencias de que el general Rostum Ghazallah, de la Inteligencia Militar siria, orquestó el asesinato, cumpliendo órdenes de Damasco con la ayuda de la Inteligencia libanesa y su general en jefe, Jamil al-Sayad”.

Pero ¿quién o quiénes resultan más favorecidos con la desaparición política de Hariri? En declaraciones a Ercilla, Gerald Steinberg –director del Programa de Negociación y Administración de Conflictos en la ortodoxa Universidad Bar Ilan de Israel– identifica al grupo chiíta pro-sirio Hizbollah  y al régimen integrista de Irán. “Hariri estaba conformando un bloque anti-Hizbollah en El Líbano que habría debilitado la influencia de Siria. Pero Siria ha sido acusada por el ataque y está aislada diplomáticamente”, expresa.

 

“VECINO OPRESOR”

 

Sin desperdiciar esa ocasión en su plan para modificar el actual mapa en Oriente Medio, Washington llamó a consultas a su embajadora en Siria, ventilando de ese modo sus sospechas –sin ninguna acusación formal– de que tras el homicidio de Hariri estaba el régimen sirio. Recordó luego que ese país debía acatar la resolución 1559 del desacreditado Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, acordada en septiembre del año pasado y que estipula el fin de la presencia de tropas extranjeras en suelo libanés.

De gira por Europa, el gobernante estadounidense tildó a Siria –aunque sin nombrarla directamente– de “vecino opresor” y le exigió el cumplimiento de la mencionada resolución de la ONU. A juicio de George W. Bush, Damasco debe detener además “su apoyo a los terroristas que quieren destruir el proceso de paz entre israelíes y palestinos”.

Por cierto, el Departamento de Estado estadounidense continúa catalogando al régimen del presidente Basher al Assad como un “Estado promotor de terrorismo”, aunque no lo incluyó explícitamente dentro del “Eje del mal”, conformado inicialmente (en el 2002) por Irak, Irán y Corea del Norte.

En definitiva, ¿qué papel desempeña Siria en El Líbano? Esther Pan, una investigadora del estadounidense think tank Council on Foreign Relations, puntualizó sucintamente que Damasco “domina la política exterior de Beirut y ha ocupado efectivamente gran parte de ese pequeño país por cerca de 30 años”.

Pese al interés último por Siria, la Administración Bush continúa dirigiendo también sus dardos hacia el régimen de los ayatollah en Irán. Aunque mantiene cierta ambigüedad, Washington pareciera preferir la vía diplomática al reconocer que trabaja “estrechamente” con las cancillerías de París, Londres y Berlín en las tratativas para que Teherán garantice que no fabrica armas nucleares, ni lo hará en el futuro. No obstante, este cuestionado mandatario no renuncia al uso de las armas cuando precisa que “en la salvaguarda de la seguridad de las naciones libres, ninguna opción puede descartarse de modo permanente”.

Al parecer, Basher al Assad ha acusado recibo de que está en el foco del conflicto. De acuerdo a lo ventilado por el jefe de la Liga Árabe, Amr Moussa, Siria tiene la intención de retirar prontamente algunas de sus tropas de El Líbano, pese al proclamado temor de una eventual nueva invasión de Israel.

Contactado por Ercilla, Ziad Abdelnour –fundador del Comité Estadounidense para El Líbano Libre– no cree que “Siria se vaya a retirar de El Líbano sin pelear... creo que las cosas se pondrán mucho peor antes de que vayan mejor”.

Abdelnour es un financista libanés-estadounidense radicado en Nueva York, que cuenta con estratégicos contactos con funcionarios neoconservadores en Washington. En el 2000 fue coautor del polémico documento Ending Syria's Occupation of Lebanon: The U.S. Role?, que reclamaba la intervención de la hiperpotencia para forzar la retirada militar siria.

El peculiar equilibrio libanés –mantenido durante décadas– se había ya quebrado en el 2000 con la salida unilateral de Israel del sur de El Líbano, tras 22 años de ocupación. Es por ello que el resentimiento contra Siria se acrecienta día a día.

Como es usual, el juicio del mencionado Steinberg es contundente: “Cuando El Líbano pierde estabilidad se convierte en un asilo del terror, aún más que ahora, y tanto Hizbollah como Hamas están expandiendo sus actividades conjuntas. Esto conducirá a un regreso del frente libanés con ataques contra Israel, respuestas de parte de las fuerzas de defensa israelíes, una escalada, y esto involucrará también a Siria e Irán”.

Para el veterano corresponsal de La Vanguardia Tomás Alcoverro (quien ha pasado más de treinta años en esa zona), El Líbano no es más que “un espejismo, un oasis artificial... el país más vulnerable, el eslabón más frágil de toda la región. Se ha resucitado un tiempo de amenazas multiformes, pero sobre todo de inseguridad garantizada, porque ahora, como antes, nadie aclarará quién fue de verdad el autor de este magnicidio”.

Andrés Pérez González

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(ISRAEL)                    NUEVAS FRONTERAS

Por primera vez en 38 años de ocupación, el gobierno israelí decidió la evacuación de unos ocho mil colonos de Gaza y parte de Cisjordania, que comenzará el próximo 20 de julio. El controvertido primer ministro, Ariel Sharon, sólo comentó: “no es un día fácil, pero es una medida crucial”, ya que modificará los actuales límites del Estado de Israel. El aún flamante presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, aseguró que “no habrá evacuación israelí bajo fuego palestino. Nuestra gente tirará flores a los israelíes y no piedras o balas”.

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