Brasil

Al borde de un ataque de nervios

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La situación política y financiera en el gigante sudamericano no es apta para cardiacos. Mientras aumenta el déficit fiscal y el riesgo país, los inversionistas extranjeros ven con preocupación -¿exagerada?- la llegada al poder del líder del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, quien en definitiva optó por el aggiornamento para llegar a Palacio Planalto.

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Sale Ronaldo e ingresa Luiz Inacio Lula da Silva -junto al resto de los candidatos- al show mediático que sacudirá Brasil hasta el próximo 6 de octubre, cuando se realice la primera vuelta de estos comicios generales. Y es que luego de las multitudinarias celebraciones por el pentacampeonato mundialista -según la periodista Florencia Costa de la revista Istoé- "al final de cuentas, así como el fútbol, la disputa electoral es preciso jugarla para el público".

A mediados de junio, los grandes inversionistas internacionales fijaron la mirada en el carismático Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien ha acaparado desde principio de año la delantera en todos los sondeos de opinión, al presentarse por cuarta vez consecutiva como candidato presidencial. La trayectoria de este ex dirigente metalúrgico "no es la de un fracasado, sino de un perseverante", comenta su afamado asesor de imagen Duda Mendonça (ver recuadro).

Sus declaraciones se analizan con excesiva desconfianza. Y aún resuenan sus reparos al Fondo Monetario Internacional (FMI) y su minimizada intención de "saldar la deuda social" con los brasileños.

Ante ese recelo, el banco estadounidense de inversiones Goldman & Sachs creó un modelo matemático para evaluar las variaciones del mercado en función de las posibilidades electorales del candidato del PT. El invento ha sido bautizado como Lulómetro y sus pronósticos no pueden ser más catastrofistas. Si Da Silva gana las elecciones, el dólar alcanzaría la cota inédita de 3,04 reales a finales de octubre (al 18 de julio superaba los 2,80 reales). Por el contrario, si el vencedor es José Serra, el candidato del saliente presidente Fernando Henrique Cardoso, la cotización se estabilizaría en torno a los 2,5 reales.

Aún así, este controvertido sindicalista está convencido de que a partir del 1 de enero de 2003 dirigirá desde Palacio Planalto –la sede de gobierno- a los 170 millones de habitantes de Brasil, la novena economía mundial.

DESCALABRO

La misma semana de las últimas manifestaciones de jarana futbolera, una seguidilla de indicadores económicos evidenciaron una soterrada crisis que el gobierno de Cardoso legará al próximo mandatario. Desde enero de este año el real se ha devaluado casi un 35%, la Bolsa de São Paulo retrocedió un 21% y la deuda pública alcanzó su mayor nivel en los últimos 91 años.

Consultado por Ercilla, el economista y sociólogo Theotonio dos Santos asegura que "Lula tiene muy poco que ver con esta situación, porque con 50 mil millones de dólares de déficit corriente ningún presidente, ni de izquierda ni de derecha, puede resolver fácilmente este problema".

Las críticas apuntan más bien contra el manejo económico de la actual administración Cardoso. A juicio de Eric Nepomuceno, corresponsal del diario español El País, un factor relevante es el "efecto psicológico en las clases medias y pequeños y medianos empresarios, que entienden que si el real se desploma, es porque las cosas están mucho peor de lo que el gobierno admite".

Así las cosas, el mercado financiero está al borde de un ataque de nervios.

La actual administración se defiende y denuncia ataques especulativos. Una fuente periodística en São Paulo –que quiso guardar su identidad- reconoce a esta revista que existen operaciones de especulación internacional. "Hay gente que gana con la devaluación del real frente al dólar, y a la vez hay una situación internacional complicada. Creo que tanto en Estados Unidos como en Europa, los inversionistas están pensando tres veces antes poner su dinero en mercados emergentes, sea Brasil, Argentina o cualquier otro país", agrega.

En una entrevista aparecida el pasado 14 de julio en Madrid, el ministro de Finanzas de Brasil, Pedro Malán, quiso tranquilizar los ánimos y dijo que su país vive "un ciclo por el que pasa cualquier economía. Brasil crecerá más del 2% este año. El desempleo llegó al 8,3% en 1999, es decir, que el (índice) actual (7,7%) no es el más alto que hemos tenido. Y en cuanto a la deuda, es verdad que representa el 55% del PIB. Pero el endeudamiento del Gobierno central representa el 35% del total y el resto es de los estados federales, municipios y de empresas públicas".

El alto funcionario advirtió que "el tipo de cambio está sólo reflejando un momento de gran ansiedad. El mercado de divisas funciona, muchas veces, como un mecanismo de absorción de expectativas".

De acuerdo a varios economistas, los principales factores de inestabilidad en Brasil son los tipos de interés muy altos y el plazo de vencimiento, que provoca el aumento de la deuda y crea dificultades en las cuentas públicas. "El problema de esta deuda no es su tamaño, porque comparada en valores absolutos con países como Estados Unidos y Francia tienen un porcentaje similar del PIB", estima Luis Nassif, director de la agencia Dinheiro Vivo.

El clima electoral agita aún más las turbulencias financieras, dejando a los mercados en la cuerda floja.

¿EXISTE EL "RIESGO LULA"?

La historia puede repetirse y negarle la posibilidad a Lula y al PT de ser gobierno. Las últimas encuestas lo sitúan a la cabeza con cerca de un 34% de las intenciones de voto, seguido con un 23% por Ciro Gomes (del Partido Popular Socialista, PPS) con un sorpresivo segundo puesto, luego de relegar al tercer lugar al oficialista José Serra con un 15% de las preferencias. En la primera semana de julio, los sondeos de opinión colocaban en un empate técnico a Gomes y Serra.

Pero las ambiciones de este ex obrero se ven amenazadas, según un estudio de la encuestadora Ibope aparecido el 16 de julio. Si en segunda vuelta (a realizarse el próximo 27 de octubre) la disputa es entre Lula y Gomes, el abanderado del PT perdería por un punto de diferencia, obteniendo Lula un 43% y Gomes un 44%.

No obstante, el 49% de los 115 millones de electores aún no han decidido su preferencia. En eso será decisiva la propaganda televisiva gratuita que comenzará el 20 de agosto. Otra particularidad de los votantes es que cerca del 40% son analfabetos y sólo un 10% posee algún título universitario.

En ese contexto, precisa a esta revista la mencionada fuente periodística brasileña, "no sólo Lula ha madurado y moderado su discurso, sino también el propio PT. Este partido ya está en el gobierno en varios estados brasileños, incluso gobierna la mayor ciudad de Brasil, São Pablo. Y no hubo cese de pago ni default ni reforma agraria ni tomas de terreno ni nada parecido. Creo que la práctica del poder los aggiornó. Hay recelo, pero hay que dejar en claro que no se trata en esta elección de un comunista acérrimo".

El principal asesor económico de la campaña de Lula, Guido Mantega, niega a Ercilla que este controvertido postulante a la presidencia brasileña constituya un peligro real para la estabilidad financiera de Brasil y América Latina. Y declara que Da Silva cuenta con "un plan económico para mejorar los fundamentos de la economía brasileña, para disminuir la vulnerabilidad del riesgo país (que registra 1600 puntos, sólo mejor que Nigeria y Argentina) y promover un mayor crecimiento y desarrollo económico. Lula se comprometió a mantener la responsabilidad fiscal. O sea, promover un superávit que es necesario para mantener las cuentas equilibradas. Lula se comprometió también a mantener la estabilidad y el cumplimiento de los contratos financieros –recalca-, y a hacer cambios importantes para que la economía brasileña pueda salir de esta situación de grave vulnerabilidad, que impide que el país pueda crecer. Tenemos que dinamizar las cuentas externas, aumentar las exportaciones, hacer programas de competitividad para la producción brasileña en los mercados externos, lo que este gobierno no ha hecho".

Este influyente consejero de Lula -integrante además de la prestigiosa Fundación Getulio Vargas, dedicada a la investigación de la economía, la administración e historia- dice que Brasil vive "una situación similar a lo ocurrido en Chile cuando asumió el actual gobierno socialista (de Ricardo Lagos). En un primer momento, esto puede crear un poco de nerviosismo, después cuando el mercado observe que el gobierno es responsable, capaz y tiene un buen plan de desarrollo, se va a calmar", insiste.

La mencionada fuente periodística de São Paulo agrega que "el PT de hoy está sinceramente más parecido al PS de Lagos que a Chávez o Fidel. Para constituir una posibilidad real de gobierno, el PT se tuvo que ir al centro", reitera.

En Chile, una alta fuente del Partido Socialista ve como muy auspiciosas las relaciones con el futuro presidente de Brasil –sea éste cualquiera-, ya que mantienen "estrechos vínculos" con los tres principales candidatos, todos de centroizquierda. Al cierre de esta edición, esta colectividad aún no recibía una confirmación de si Lula da Silva asistirá a un importante encuentro programado para mediados de agosto. Sin embargo, el asesor de prensa de la candidatura de Lula, Giancarlo Summa, asegura a Ercilla que el diputado federal Paulo Delgado representaría al PT en ese evento. "Nuestro candidato no hará ningún viaje al exterior antes de la primera vuelta", confirma a esta revista.

En la contienda brasileña abunda la vocación de poder y las más extrañas alianzas partidistas. El ahora moderado Lula incluyó en su fórmula de gobierno a José Alencar, senador del derechista Partido Liberal, de fuerte presencia evangélica. Ciro Gomes, del PPS, va a todas partes acompañado de su novia, la conocida actriz de teleseries Patricia Pillar, quien se recupera de un cáncer. Mientras, el gubernamental José Serra alistó como candidata a vicepresidente a la destacada parlamentaria Rita Camata.

El presidente de la encuestadora Ibope, Carlos Augusto Montenegro, recomienda prudencia y advierte que la gran exposición mediática de los postulantes torna esta elección "volátil" y sujeta a "bruscos cambios".

Al final, el elector tendrá la palabra. ¿Y también los inversionistas?

Andrés Pérez González

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OBSESIÓN DE PODER (RECUADRO)

Luiz Inacio Lula da Silva ya dejó atrás sus años de obrero metalúrgico en Brasil, donde perdió un dedo de su mano izquierda cumpliendo extenuantes jornadas laborales. Actualmente se desenvuelve en las altas esferas de poder, intentando por cuarta vez consecutiva alcanzar la presidencia brasileña con el Partido de los Trabajadores, que ayudó a organizar en 1982. Ese mismo año agregó legalmente su apodo "Lula" a su nombre. Para esta campaña se puso traje oscuro y corbata, moderando su discurso para ser también escuchado por inversionistas y empresarios. Para muchos, practica la doble táctica de mostrarse radical internamente y mesurado hacia el exterior. Quizá esta vez le de resultados.

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EL ESTILO DUDA MENDONÇA (RECUADRO)

Es el asesor de imagen de Lula, el responsable del cambio cosmético y discursivo del principal postulante al Palacio Planalto. Al igual que el abanderado del Partido de los Trabajadores (PT), Mendonça proviene de un hogar de escasos recursos, personificando el escurridizo ascenso en la estratificada sociedad brasileña. Su receta mediática potencia la emocionalidad y la forma más que el contenido, particularmente frente a las cámaras. "Lula conmueve al hablar, es un líder por naturaleza. Todos los otros son, de alguna manera, fabricados", declaró a la revista brasileña Istoé. Y agregó que el PT es "el mismo, pero mostrado de forma diferente, con más impacto". Respecto a la televisión, dice que "no es el lugar para los discursos, sino para la conversación, donde se entra a las casas de las personas, que pueden estar en el dormitorio, alimentando a la guagua o tomando café".

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