Estados Unidos contra Irak

De un modo o de otro

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Washington desconfía de la vía diplomática representada por los inspectores de la ONU en Irak. Pareciera que el presidente George W. Bush pretende llevar adelante su apuesta belicista contra el tiránico régimen de Saddam Hussein, al margen de que éste posea o no armas de destrucción masiva.

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El resultado es demoledor. Un reciente estudio de la National Geographic Society indicó que sólo uno de cada siete jóvenes entrevistados en Estados Unidos pudo localizar a Irak o Irán en un mapa regional, considerando que Washington se prepara para una posible guerra contra el régimen de Saddam Hussein. El 83% de los encuestados tampoco pudo precisar la ubicación de Afganistán, a pesar de que la única superpotencia global derribó militarmente al régimen talibán, intentando desbaratar además la red integrista Al Qaeda, comandada por Osama Bin Laden, el presunto responsable intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Al otro lado del planeta, cerca de la frontera con Irak, soldados estadounidenses realizaban el pasado 18 y 19 de noviembre una serie de ejercicios militares. En el desierto de Kuwait –donde estarían apostados unos 12 mil efectivos–, varios helicópteros Apache pusieron a prueba su cargamento de misiles Hellfire. Ingenieros de combate, a su vez, proyectaban caminos seguros entre los supuestos campos minados y levantaban puentes mecánicos bajo fuego "enemigo".

Si finalmente el presidente George W. Bush ordena la invasión de Irak, sus fuerzas militares se enfrentarán a objetivos de carne y hueso, acaparando por completo la atención mundial. Pero antes, bajo la manifiesta incredulidad de la Casa Blanca, aún se mantiene abierta la vía diplomática.

EXPECTACION

"Déjeme decirle que hemos venido aquí por una única razón. Y es que el mundo necesita la garantía de que no hay armas de destrucción masiva en Irak", declaró a su llegada a Bagdad el diplomático sueco Hans Blix (74), jefe de la Comisión de Inspección, Vigilancia y Verificación (Unmovic) de Naciones Unidas. "La situación es muy tensa en estos momentos, pero nosotros estamos ofreciendo nuevas oportunidades. La pregunta acerca la guerra o la paz depende de Irak como también del Consejo de Seguridad y sus miembros", agregó en seguida ese 18 de noviembre.

Blix estuvo acompañado por Mohamed Al Baradai, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, y por una veintena de otros funcionarios especializados en operaciones logísticas, que preparan la llegada este 27 de noviembre del resto del equipo compuesto por unos 300 inspectores provenientes de 48 países.

En sus dos días de estadía, Blix y Al Baradai se entrevistaron con autoridades iraquíes y consiguieron las garantías para realizar su tarea, la que estuvo interrumpida durante cuatro años. Hasta ese entonces, los inspectores encontraron y destruyeron 48 misiles Scud, 40 mil municiones químicas, 690 toneladas de agentes químicos y otras 3 mil toneladas de compuestos para armas químicas.

Esta vez, el tiempo juega en contra de esta comisión. Más aún si sus miembros deberán recorrer gran parte de los 437 mil kilómetros cuadrados, de difícil acceso, para verificar –sin anuncio previo– si el régimen iraquí aún posee armas de destrucción masiva (nucleares, químicas o biológicas), como han insistido Washington y Londres. Y si es así, comprobar la destrucción de estas mismas. La Unmovic tiene registrados mil sitios sospechosos, de éstos al menos cien son catalogados como prioritarios.

Pero Blix y los suyos no enfrentan una misión fácil. En su visita a Bagdad, éste acusó a altos funcionarios de la administración Bush de torpedear su tarea con periódicas escaramuzas entre la aviación anglo-estadounidense y la artillería antiaérea iraquí en las denominadas "zonas de exclusión", según declaraciones al diario británico The Guardian.

El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, llegó incluso a asegurar que ese tipo de acciones por parte de Irak "aparecen como una violación" a la resolución 1441 de la ONU, del pasado 8 de noviembre, que posibilitó el retorno de los inspectores y un paréntesis en esta progresiva confrontación.

Estas zonas de restricción aérea fueron instauradas por los vencedores de la Guerra del Golfo Pérsico (1991) para proteger, según éstos, a la población kurda en el norte y a la chiíta en el sur de Irak. Ni Bagdad ni la ONU han reconocido esa medida.

"EL SILENCIO ES COMPLICE"

"Si fuera por mí, no habría elegido a Hans Blix", expresó a mediados de noviembre y sin ambigüedad el portavoz del Pentágono, Richard Perle. El diplomático sueco está atónito: "No entiendo por qué se critican las inspecciones, que aún ni siquiera se realizan... Eso no tiene mucho sentido, (estas críticas) son inentendibles y, por supuesto, ayudan poco".

Washington tampoco duda en cuestionar la labor realizada por Naciones Unidas. Tras su breve visita a Chile, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, declaró a la prensa que lo acompañaba en su vuelo de regreso que el principal organismo internacional no ha hecho nada en los últimos años para lograr el desarme de Irak. Un debilitado Kofi Annan, secretario general de la ONU, rehusó hacer declaraciones.

Y es que los "halcones" de la Casa Blanca se sienten fortalecidos tras el triunfo republicano en los pasados comicios electorales, en los que el mandatario estadounidense logró una cómoda mayoría en el Senado. De cierta forma, el país de las libertades y derechos civiles está bajo el influjo de otro tipo de fundamentalismo, reflejado por ejemplo en las polémicas declaraciones de algunos líderes evangélicos. El veterano Jimmy Swaggart se olvidó de sus andanzas con una prostituta en un motel y desvergonzadamente calificó a los musulmanes de "desviados sexuales". Demandó, además, que los estudiantes musulmanes en Estados Unidos sean expulsados. El ultraconservador Jerry Falwell aseguró, por su parte, que el profeta Mahoma era un "terrorista".

Un autosilenciado Colin Powell, secretario de Estado estadounidense, intervino esta vez advirtiendo que "ese tipo de odiosidades debe ser rechazado".

Ante una consulta de Ercilla, Stephen Zunes –profesor de Política de la Universidad de San Francisco– expresa que "a través del poder militar y de las instituciones financieras internacionales dominadas por Estados Unidos, la Casa Blanca piensa que puede forzar a otros gobiernos a apoyar o aceptar sus prerrogativas. De todos modos, la realidad es que el imperio genera resistencias. Si la población no puede resistir la hegemonía estadounidense a través de sus gobiernos o de Naciones Unidas, encontraran otros medios... como estrellar aviones contra edificios".

Recordando los 57 mil estadounidenses y más de un millón de vietnamitas que murieron en el conflicto de Vietnam, un incipiente movimiento contra la guerra surge en Europa y al interior de la misma superpotencia, proclamando "el silencio es cómplice".

MALOS AUGURIOS

"Si nuevamente (Saddam Hussein) niega la existencia de estos arsenales, inaugurará esta última etapa con una mentira. Y una decepción en este momento no será tolerada. Dilación y provocación traerán consigo duras consecuencias", sentenció George W. Bush ante un grupo de estudiantes en Praga, cuando asistía a una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan).

El presidente estadounidense recibió un sólido espaldarazo de la Otan, al concluir que los miembros de esta alianza "están unidos en el compromiso de tomar acciones efectivas para asistir y apoyar los esfuerzos de la ONU para asegurar el inmediato y total acatamiento de Irak, sin condiciones o restricciones".

Se supo además que la Casa Blanca envió a unos 50 países "amigos" una misiva, requiriendo algún tipo de colaboración en materia militar o logística. Gran Bretaña reconoció esa solicitud, aunque hasta el cierre de esta edición no había decidido si enviaría un contingente militar estimado en unos 15 mil efectivos. Australia –país que sufrió la mayor parte de las casi 200 víctimas fatales en el atentado en Bali, perpetrado a mediados de octubre– reveló que sus Fuerzas Armadas mantienen permanentes contactos con sus pares estadounidenses. Alemania también salió al paso de esa propuesta, asegurando que estudiará el comunicado siempre "sobre la base de una no participación en una eventual acción militar en Irak".

Desde ya Estados Unidos apuesta a conseguir un apoyo internacional a sus eventuales operaciones militares, al margen de la decisión final que adopten las Naciones Unidas. En el último tiempo, por otra parte, los organismos de Inteligencia estadounidenses lograron la captura del presunto responsable de Al Qaeda en el Golfo Pérsico, Abd al-Rahim al-Nashiri, sindicado como el autor intelectual del atentado contra el USS Cole, en 2000. El pasado 3 de noviembre, un avión Predator de la CIA disparó un misil contra un vehículo en Yemén –ocupado por una supuesta célula integrista–, asesinando a sus seis ocupantes. Entre éstos se hallaba Qaed Salim Sinan al-Harethi, jefe operativo del grupo de Bin Laden en la zona.

William Hartung, investigador del World Policy Institute de Nueva York, expresa a Ercilla que "la resolución de la ONU, como está escrita, puede significar un impedimento para que Estados Unidos vaya a la guerra, sólo si es acompañado por un poderoso esfuerzo internacional, tanto diplomático como a primera escala social".

Desde Washington, Daniel Smith –codirector del Center for Defense Information– puntualiza a esta revista que para evitar la confrontación bélica se necesita que "la Otan, Japón, Corea del Sur y Arabia Saudita retiren el apoyo a Estados Unidos. También ayudaría si el Consejo de Seguridad considera una resolución oponiéndose a una acción militar".

Hay quienes apuestan a otro tipo de solución. El actual embajador de Brasil ante la ONU, Gelson Fonseca, cree que Washington debe ser "seducido" o persuadido dentro de las mismas instituciones del sistema internacional. En ese sentido, "el orden es mejor que la justicia", comentó a The New York Times Magazine quien será próximamente representante diplomático en Chile, bajo el entrante gobierno de Lula.

El próximo 8 de diciembre Hussein deberá entregar los antecedentes que demuestren la inexistencia de armas de destrucción masiva o, en caso de que existan, su ubicación. Hasta el 23 de ese mismo mes, los inspectores de Unmovic deberán destruir ese tipo de armamento. Recién a mediados de febrero, esta comisión entregará su informe al Consejo de Seguridad de la ONU, el que deberá pronunciarse.

Pareciera, en definitiva, que Washington prefiere la confrontación a la cooperación. Fuentes del Pentágono aseguraron el pasado 20 de noviembre al rotativo USA Today que una fecha oportuna para el ataque sería a mediados de diciembre próximo. El Ramadán –mes de ayuno sagrado para los musulmanes– habrá finalizado y comenzaría la temporada de frío más intenso.

El periodista James Traub, en el ya citado reportaje para The New York Times Magazine, recogió además el irónico comentario de un diplomático que integra el Consejo de Seguridad (al cual Chile ingresará desde el próximo año), y quien asegura que pieza clave en el futuro de este conflicto es Hans Blix, jefe de los inspectores en Irak: "El es una persona amable, de voz suave, un sueco benévolo; no un estadounidense, un instigador de la guerra... ". En otras palabras, asegura Traub, el perfecto legitimador de las intenciones de Washington. "Si hay guerra –advierte la fuente diplomática–, ya veo a Bush dirigiéndose a la nación en un discurso a las ocho de la mañana y mencionando al menos diez veces a Hans Blix". Es de esperar que, esta vez, esa suspicacia sea exagerada.

Andrés Pérez González

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(RECUADRO) ISRAEL: SHARON VS NETANYAHU

"Mientras Estados Unidos está preocupado porque Irak no cumple con las resoluciones de Naciones Unidas, no ocurre lo mismo con las resoluciones pendientes e ignoradas por Israel... Sólo por nombrar una, la resolución 194 estipula el derecho al retorno de los refugiados palestinos", precisa el activista palestino-estadounidense Sam Bahour.

Hace meses que cada casa en Israel cuenta con máscaras de gases ante eventuales ataques con armas químicas por parte de Irak. Ese clima de pánico y terror se acrecienta ante las periódicas incursiones de kamikazes palestinos, como ocurrió el pasado 21 de noviembre al norte de Jerusalén, donde perecieron 11 personas (cuatro niños) y otras 50 quedaron heridas.

Las elecciones adelantadas para el 28 de enero polarizan, por otra parte, la siempre compleja situación en Medio Oriente. La llegada del ex premier Benjamín Netanyahu al ministerio de Exteriores en el debilitado gobierno de Ariel Sharon agita las aguas al interior del Partido Likud. Y ventila una agitada contienda en las primarias programadas para este 28 de noviembre. El Partido Laborista cambió su dirigencia, instalando a la cabeza al pacifista Amran Mitzna, actual alcalde de la norteña ciudad de Haifa. Varias encuestas pronostican un claro triunfo del Likud.

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