Aniversario del 11 de septiembre
Apuesta a la guerra
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Estados Unidos está obsesionado con lograr la pax americana en el orden internacional. Para ello, y al cumplirse un año del ataque contra Nueva York y Washington, la Casa Blanca inicia el preludio de su cuestionada incursión militar contra el jerarca iraquí, Saddam Hussein. Pareciera que la trágica suerte ya está echada.
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En Srebrenica también recuerdan el 11 de septiembre. Como ya es costumbre todos los 11 de cada mes, varias mujeres de esa ciudad de los Balcanes se reúnen para homenajear a sus muertos en la reciente guerra con Serbia. El 11 de este mes también es una fecha en la memoria histórica de los chilenos. Ambos sucesos están presentes en dos relatos de la controvertida producción francesa "11’09’01 September 11", que se estrenó una semana antes de este primer aniversario en el 52 Festival de Cine de Venecia y que contó con la participación de once directores, de once países distintos, que realizaron precisamente un trabajo audiovisual de once minutos de duración.
En el primer relato, el cineasta bosnio Danis Tanovic -director de "Tierra de nadie"- relaciona los trágicos atentados con la propia historia de su país; mientras, el británico Ken Loach establece un paralelismo entre el ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono, y la incursión aérea contra el palacio presidencial de La Moneda, en Santiago de Chile, responsabilizando a los Estados Unidos se haber promovido el Golpe de Estado. Por su parte, el director israelí Amos Gitai recuerda un atentado palestino en Tel Aviv, ocurrido el mismo 11 de septiembre del año pasado, que quedó en segundo plano de la noticia. El único participante estadounidense, el actor y director Sean Penn, propone un corto muy poético –a juicio de la crítica- en que los atentados en Nueva York son sólo una difusa sombra que no altera el drama de un viudo anciano y solitario en la ciudad más cosmopolita del planeta.
Y es que el primer aniversario de los trágicos eventos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos no han dejado indiferente a nadie ni nada, en casi todo el mundo.
OPERACION "MARTES SANTO"
Pocos días antes de conmemorarse el primer año de la delirante operación de los 19 secuestradores, integrantes del grupo fundamentalista islámico Al Qaeda (La Base) -cuyo líder es el multimillonario saudí Osama Bin Laden-, la cadena de televisión quatarí Al Jazeera "golpeó" nuevamente a sus competidores occidentales al entregar reveladores antecedentes de los atentados. Al Jazeera saltó a la fama mundial –siendo catalogada como la "CNN árabe"- luego de transmitir hacia fines del año pasado imágenes exclusivas de Bin Laden.
Yosri Fouda, periodista de la cadena, logró entrevistar en Karachi, Pakistán, a dos altos integrantes de la red integrista. Se trató del jeque Khaled Mohamed -antiguo miembro de Al Qaeda, quien se presentó como "jefe militar"- y Ramzi Binalshibh -un yemení acusado de participar en el atentado contra el destructor estadounidense USS Cole en el 2000-, quien se anunció como "coordinador de la operación Martes Santo", el nombre en clave de los ataques del 11 de septiembre.
La revelación periodística -que se difundió en el programa "Top Secret" - precisó que la planificación de los atentados demoró dos años y medio, y que incluso aventuraron como iniciales objetivos instalaciones nucleares estadounidenses. "Pero votamos en contra por miedo a que se nos fuera de las manos", relató Khaled Mohamed. "Se decidió abandonar el ataque contra objetivos nucleares. Por ahora", agregó de inmediato con cierto tono amenazante.
Conocedores del espectáculo televisivo, estos jerarcas de Al Qaeda decidieron al parecer "homenajear" a sus mártires, entregando más antecedentes de los atentados y especificando que el motivo de las acciones era "provocar tantas muertes y tanto caos como fuera posible, para dar un duro golpe en su propio territorio a Estados Unidos". Ambos confirmaron además que el avión estrellado en Pennsylvania no tenía como objetivo la Casa Blanca, sino el Capitolio, sede del Legislativo o corazón de la democracia estadounidense.
EL MIEDO AVANZA
Tras los atentados del 11 de septiembre, la población del país más poderoso del mundo vive inmersa en el pánico. El miedo avanza. Recientemente se divulgó un plan federal de ayuda psiquiátrica para unas 100 mil personas involucradas de una u otra forma en esos ataques. Al cierre de esta edición, las principales urbes estadounidenses vivían en un alto grado de alerta, mientras se desplegaba un completo escudo antiaéreo sobre Washington y Nueva York. En tanto, se recomendaba a sus ciudadanos y delegaciones en el exterior tener máxima precaución.
En contacto con Ercilla desde Washington, Dan Smith –investigador del independiente Centro para Informaciones de Defensa- advirtió que "Estados Unidos es una sociedad resistente, que sobrevivirá con sus instituciones intactas sólo si sus ciudadanos continúan apreciando sus derechos por encima de sus deseos de seguridad. Tanto como no existe la seguridad absoluta para un individuo, tampoco existe la seguridad absoluta para una nación".
Sólo en el derrumbe de las Torres Gemelas murieron o desaparecieron 2.823 personas. Según la psiquiatra Christina Hoven –quien lideró un estudio médico en 8.300 jóvenes de Nueva York, entre los 9 y 18 años-, este terrorífico evento afectará a toda una generación de adolescentes neoyorquinos, quienes ya presentan algunos desórdenes postraumáticos como abuso de drogas y alcohol, y profundos estados depresivos.
Sin embargo, también hay otros desórdenes que tienen complicados al gobierno de George W. Bush. Nueva York, por ejemplo, ha perdido 75 mil puestos de trabajo y 4.500 millones de dólares en activos. A nivel federal, la administración Bush heredó de ex mandatario Bill Clinton un déficit de 165 mil millones de dólares anuales; Wall Street languidece, sacudida periódicamente por escándalos de corrupción empresarial como los de Enron o Worldcom. Al mismo tiempo, el sangriento conflicto palestino-israelí, que siempre ha dependido de las decisiones de Washington y Nueva York, se encuentra estancado en un círculo de violencia. Ante este torbellino geopolítico, los países aliados de Estados Unidos no pueden ocultar su inquietud.
A pesar del poco auspicioso escenario, Bush mantiene una alta popularidad: 65% de los estadounidenses aprueban su gestión. Si bien descendió notoriamente del 96% de apoyo que obtuvo una semana después de los atentados, tampoco ha llegado al 51% de aprobación que marcó una semana antes del ataque, cuando aún era el "presidente accidental" que aprovechaba su "luna de miel" al mando de la Casa Blanca. "Gradualmente, George W. Bush se convirtió en un líder, dejando atrás los cuestionamientos a su elección y a su dudosa autoridad", expresó Paul Reynolds, analista de BBC.
LA TRAMA OCULTA
Pareciera que la pax americana intenta proyectarse a nivel global. De acuerdo al periodista Nicholas Lemann, en un extenso artículo aparecido recientemente en el semanario The New Yorker, el mandatario estadounidense ya puso en marcha su controvertida "doctrina Bush" en una declaraciones efectuadas hace unos meses en la academia militar de West Point. "La doctrina de disuasión y contención de la Guerra Fría ya no es suficiente para Estados Unidos –aseveró el mandatario-. Desde ahora debemos iniciar la batalla contra los enemigos, desbaratar sus planes y enfrentar las peores amenazas antes de que éstas emerjan". En otras palabras, esto es lo que se ha llamado la "guerra preventiva" (Ercilla Nº 3.197).
Enric González, corresponsal en Washington del diario madrileño El País, fue incluso más allá. En un artículo aparecido el pasado 8 de septiembre, puntualizó que a partir de febrero de 2001, cuando se incorporó al Departamento de Defensa, Donald Rumsfeld trata de transformar "las Fuerzas Armadas para hacerlas más ágiles, eliminando tanques y artillería pesada y aumentando el número de aviones teledirigidos, helicópteros y unidades de operaciones especiales. Pero la inercia del Pentágono, el Congreso y las empresas con contratos firmados ha demostrado ser muy fuertes. ¿Solución? Guerra. Los ejércitos cambian a gran velocidad en el campo de batalla. Una de las ventajas que, según Bush y Rumsfeld, aportará la guerra contra el terrorismo (en el que se incluye a organizaciones y países soberanos) es la modernización del aparato militar".
Arturo Valenzuela, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, expresa críticamente a Ercilla que "el tema del terrorismo, lo que se llama la guerra asimétrica, es muy complicado. Al fin de cuentas, la lucha contra el terrorismo es un problema policial, de Inteligencia y diplomacia. Y que a pesar del enorme poderío y recursos de agencias como la CIA (Agencia Central de Inteligencia), el FBI (Oficina Federal de Investigaciones), la NSA (Agencia Nacional de Seguridad), problemas de coordinación dificultan la lucha".
De acuerdo a Jeffrey Frankel, investigador de la Escuela de Administración John F. Kennedy en la Universidad de Harvard, "una de las lecciones (de los atentados del 11 de septiembre) para Estados Unidos es que necesitamos poner más atención que antes a lo que ocurre en el resto del mundo, principalmente en el mundo musulmán".
Consultada por esta revista, Asma Afsaruddin -del Centro de Estudios Arabes e Islámicos de la estadounidense Universidad de Notre Dame- expresa que producto del 11 de septiembre del año pasado Estados Unidos adoptó "una reacción refleja que busca gratificar a cierto sector de opinión y lobby político, al interior de este país, que está movido más por la venganza que por la justicia".
EL PRELUDIO
"Las guerras tradicionales son libradas con herramientas militares y tienen límites definidos. No así las guerras metafóricas. El terror, como la pobreza, la inflación y las drogas, nunca se sentarán frente a un escritorio para firmar la rendición incondicional ante las cámaras de televisión. La población puede cansarse de una guerra que dure años y esta metáfora de guerra puede convertirse en una trampa: un único y exitoso ataque terrorista en Estados Unidos, incluso uno a menor escala, puede abrir el debate de que hemos ‘perdido’ la guerra contra el terror", advierte por el parte Nicholas Lemann, en su antes mencionado artículo para The New Yorker.
Es así como el inminente ataque contra Irak acaparó la atención en vísperas del primer aniversario de los atentados contra los símbolos del poderío económico y militar estadounidenses.
Muchos no olvidan tampoco que Saddam Hussein recibió por muchos años el apoyo de Washington. Durante la Guerra Irán-Irak (1980-88), el líder iraquí fue considerado uno más de los "amigos" de Estados Unidos, como así mismo ocurrió en su momento con Bin Laden en la lucha de los "muyahidines" (guerreros del Islam) contra el extinto poderío soviético.
El 6 de septiembre pasado, unos cien aviones anglo-estadounidenses desplegaron sobre Irak la más importante incursión aérea desde 1998. De acuerdo al general John Rosa - subdirector de Operaciones del Pentágono-, en la operación participaron un total de 12 cazas F-15 y Tornado –que despegaron desde portaaviones en el Golfo Pérsico y desde bases en Kuwait- y se dispararon 15 proyectiles contra la base de Al Rutbah, cerca de la frontera jordana y fuera de la zona de exclusión aérea impuesta por Naciones Unidas en 1992.
El rotativo londinense The Daily Telegraph aventuró que se trataría de un intento para eliminar las defensas antiaéreas, lo que permitiría el ingreso de helicópteros que localicen las baterías de los temidos misiles Scud. Esto fue interpretado como el preludio a una avanzada militar frontal.
La operación –justificada por el Pentágono debido a los "recientes actos de hostilidad por parte de Irak"- disparó además el precio del petróleo, que se encumbró hasta casi los 30 dólares el barril.
En declaraciones a CNN, la Consejera Nacional de Seguridad, Condoleezza Rice, advirtió que "el presidente Bush ha dicho que quiere conseguir un apoyo internacional y que acudirá a Naciones Unidas. Pero cometeríamos un error si dejáramos que los problemas continúen y si no actuáramos contra Irak". Y sus palabras pesan, ya que es considerada la funcionaria más cercana al gobernante.
Un día después de las ceremonias recordatorias, el mandatario estadounidense tenía planificado hablar ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Según versiones de la prensa local, Bush tratará de convencer a los delegados internacionales de que la ONU no puede permitir que sus resoluciones sean despreciadas por Saddam Hussein, y que si no impone un desarme real a Irak, la institución perderá toda su credibilidad. En ese caso, Bush considera que Estados Unidos estará legitimado para actuar sin el respaldo del Consejo de Seguridad del máximo organismo internacional.
Consultado por Ercilla, Mariano Aguirre –director del Centro de Investigación para la Paz de Madrid- precisó que existe "un debate entre los que dicen que Irak ha cumplido con las sanciones y la eliminación de las armas de destrucción masiva y su infraestructura, que se le impuso en 1991 al finalizar la Guerra del Golfo, y aquéllos que dicen que no las ha cumplido y que debe hacerlo. Frente a estas dos líneas argumentales, el presidente de Estados Unidos levanta una tercera línea que dice: ‘creemos que no lo cumplió, pero si lo hizo da igual porque las puede volver a construir, y como nosotros nos manejamos en base a la idea de atacar al supuesto terrorista cuando está en el nivel de las intenciones, nos sentimos legitimados para atacar’ ".
"ESTA GUERRA ESTA LLENA DE PERDEDORES"
Pero, ¿cómo se gana esta "guerra contra el terrorismo" impulsada por Estados Unidos? A juicio de la ex directora del servicio de Inteligencia británico MI-5, Stella Rimington, es imposible salir victorioso ante este nuevo tipo de conflicto bélico, "si no se erradican las causas del terrorismo, haciendo del mundo un lugar libre de resentimientos... lo que no va a ocurrir".
"La guerra contra el terrorismo no se gana, es una guerra que está llena de perdedores –concluye por su parte, en conversación telefónica desde España, Mariano Aguirre-. El terrorismo no existe. Hay múltiples grupos o individuos que desde determinadas circunstancias, deciden usar la fuerza de forma irregular y de forma terrorista, en el sentido de aterrorizar poblaciones, o de matar, en forma más o menos indiscriminada. Vincular así el terrorismo de ETA en el País Vasco, mezclarlo con el terrorismo islamista en Pakistán, cruzarlo con Al Qaeda, mezclarlo con los talibanes, llegar hasta las Farc en Colombia, no es correcto".
Ante el inminente escenario bélico en Irak, Moisés Naim, director de la revista Foreign Policy, recordó sarcásticamente las palabras de Ambrose Bierce -intelectual y escritor estadounidense del siglo XIX-, quien escribió que la "guerra es el instrumento que utiliza Dios para enseñarles geografía a los norteamericanos". Nada más trágico.
Andrés Pérez González
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(RECUADRO) UN MUNDO MENOS LIBRE
Antes de los atentados integristas contra Estados Unidos -cometidos hace un año por seguidores del multimillonario saudí Osama Bin Laden-, pocos hubieran imaginado que los tribunales españoles ilegalizarían a mediados de agosto a la organización independentista vasca Batasuna, presunto brazo político de ETA. Aprovechando el nuevo escenario internacional desatado tras el 11 de septiembre, la mayoría de los gobiernos en el mundo ha adherido al autoritarismo en boga. Según un interesante artículo aparecido el pasado 29 de agosto en The Economist, así también se podría analizar la decidida acción de las autoridades chinas contra la secta religiosa Falung Gong y los grupos separatistas musulmanes en su extenso territorio.
Incluso los democráticos regímenes occidentales no se han quedado atrás, ya que varios países europeos están dispuestos a aumentar las restricciones a Internet. "Hay un clima de miedo y éste favorece de alguna manera la toma de decisiones autoritarias de los gobiernos", declara desde Madrid a Ercilla Mariano Aguirre, director del Centro de Investigación para la Paz.
Mary Robinson, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, también está preocupada y advierte que específicamente en Europa se "está afianzando una mentalidad de fortaleza. Al tiempo que los controles se hacen más estrictos, se da un endurecimiento del debate y del lenguaje utilizado cuando se habla de los solicitantes de asilo político y de los inmigrantes. Ello, junto con la reaparición del antisemitismo y el aumento de la fobia al Islam, son problemas que deben atajar tanto los dirigentes como los ciudadanos europeos".
El gobierno francés, por ejemplo, anunció a mediados de este mes un aumento del 6% en sus gastos de Defensa para el próximo año, al aprobar un programa de rearme militar en seis años.
A.P.G
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(RECUADRO) EEUU EN LA OSCURIDAD
En junio recién pasado mientras abundaban las denuncias de negligencia, falta de coordinación y omisiones, contra las distintas agencias de Inteligencia estadounidenses por los ataques terroristas, el gobierno de George W. Bush reflotó con mayor publicidad su animadversión hacia Saddam Hussein, el autoritario jerarca iraquí (Ercilla Nº 3.192). Al cumplirse el primer año de los trágicos atentados, la Casa Blanca y el Congreso han desestimado, por otra parte, la creación de una comisión investigadora independiente, que dé cuenta con precisión y detalle de lo ocurrido. "No se trata de política -comentó en agosto pasado Kristen Breitweiser, una de las promotoras de la comisión independiente y cuyo esposo desapareció en las Torres Gemelas-. Sino de hacer las cosas bien, lo que está en juego es la seguridad de nuestra nación". Breitweiser ha movilizado a algunas víctimas en Washington, organizando manifestaciones afuera del Congreso. Hace unos meses anunció una multimillonaria demanda contra los responsables de los atentados.
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(RECUADRO) TEORIAS CONSPIRATIVAS
Existen suspicacias, críticas y un marcado escepticismo respecto a lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, debido principalmente a la estrategia belicista desplegada luego por Washington en su cuestionada "guerra contra el terror". Ya ocurrió algo similar con el asesinato en 1963 del ex presidente John F. Kennedy. En este caso las teorías conspirativas tampoco han quedado ausentes, siendo cada una más fantasiosa que las otras. La revista estadounidense Znet destacó algunas versiones no confirmadas: Los secuestradores trabajaban para el gobierno de Estados Unidos; los servicios de Inteligencia estadounidenses estaban en conocimiento de los planes de Al Qaeda, pero no hicieron nada, porque Washington estaba interesado en impulsar un nuevo orden mundial; los atentados fueron organizados por el Mossad (servicio secreto israelí) o, al menos, esta agencia supo de la operación, pero tampoco hizo nada, previendo favorables movilizaciones internacionales a favor de Israel y su guerra de ocupación en los territorios palestinos.
Quien sabe.