Elecciones en EE.UU.

¡Viva la TVcracia!

------------------------------------------------------

Nada menos que 65 millones de estadounidenses presenciaron el primer debate televisivo que enfrentó a George W. Bush y John F. Kerry. Mediáticamente prima el comportamiento escénico, relegando a un segundo lugar cuestiones de contenido.

------------------------------------------------------

“La imagen es todo...”, puntualiza categóricamente un conocido comercial de una bebida gaseosa transnacional. Y, claro, tiene razón. “En épocas de choques de valores, el ser humano recurre a las imágenes frente al discurso, por eso hoy los argumentos son pura imagen y el discurso apenas una sucesión de ilustraciones”, advierte Marc Augé, director de investigación del reconocido Centre National de la Recherce Scientifique de París.

Es así que periódicamente se difunden resultados de encuestas dando en un día una ventaja al abanderado demócrata, John F. Kerry, y en otro al actual mandatario, el republicano George W. Bush. En definitiva, al cierre de esta edición, los analistas estadounidenses han optado por un virtual empate.

Pese a que Kerry resultó ganador, holgadamente, en el primero de los tres debates presidenciales programados, un sondeo aparecido el pasado 4 de octubre en The Washington Post situó el apoyo popular para Bush en un 51%, frente a un 46% favorable a Kerry. Ralph Nader, el candidato independiente, alcanzó un 1%. De continuar el actual estrecho escenario (una encuesta de Gallup otorgó recientemente al abanderado republicano y al demócrata un 49% de las preferencias), la situación de Nader podría resultar decisiva.

No obstante, estos resultados no se diferenciaban mayormente de los estudios conocidos con anterioridad al primer debate.

“Los debates serán muy importantes. No habrá campaña en todos los estados, sólo en los así llamados ‘estados de batalla’, donde la contienda es muy competitiva. Hay entre 15 ó 18 de esos estados –declara a Ercilla la especialista electoral Karlyn Bowman, del think tank conservador American Enterprise Institute–. No es posible contestar la pregunta hipotética de qué pasará antes de la elección. Tenemos 50 elecciones estatales separadas, y muchos ya han empezado a votar por medio de los absentee ballot (votos ausentes). Así pues promete ser un mes emocionante”.

 

¿DIFERENCIAS?

 

En una nota aparecida en una reciente edición dominical de The New York Times, Sam Roberts detallaba que Bush pretendió destacar su statu presidencial, nombrando repetidamente a líderes mundiales. Así dijo del presidente ruso: “He conseguido una buena relación con Vladimir”.

Según Roberts, el actual mandatario invocó también la imaginería bíblica: “Hemos subido una montaña poderosa. Veo el valle abajo y no es un valle de paz”. También se puso emotivo al mencionar un encuentro con la esposa y el hijo de un soldado muerto en Irak: “Le dije, después de que rezáramos, lloráramos y riéramos un poco juntos, que yo creía que el sacrificio de su esposo era noble y digno”.

Según The Economist, la pugna entre Bush y Kerry podría resumirse en una contienda entre carácter versus resultados: “Bush acentuó su fortaleza personal, diciendo que él cree lo que dice, en oposición a Kerry, quien se muestra algo confuso. El mensaje del presidente fue ‘confíen en mí: ustedes saben quien soy’. El mensaje de Kerry se basaba en los problemas terrenales: en los más de mil estadounidenses muertos en Irak y en el costo de 200 mil millones de dólares (de la ocupación); Irán y Corea del Norte han salido ilesos; y los aliados están enajenados. Por supuesto, Kerry dijo también que tenía el carácter para conducir y tocó la trompeta con su heroísmo militar, y Bush sacó a relucir sus éxitos como la decisión de Libia de abandonar sus programas de armamento prohibidos”.

Joshua Frank, columnista del crítico sitio en Internet CounterPunch, cree que de nada servirá que Kerry haya llevado entonces la delantera. Consultado por Ercilla dijo que “desafortunadamente hemos aprendido que si incluso Kerry ‘gana’, no lo harán los civiles de Irak. Que la comunidad global tampoco. Él ha prometido cuatro años más de guerra, cuatro años más de ocupación. La única razón por la que Kerry ganó el primer debate fue porque él articula de mejor forma, que el propio Bush, la Doctrina Bush. A esto llamamos democracia. Qué chiste”.

 

TENSION

 

Más tenso resultó el “cara a cara” desarrollado el pasado 5 de octubre entre los “números dos” de cada campaña, el actual vicepresidente Dick Cheney y el aspirante demócrata John Edwards.

De acuerdo a The Washington Post y The New York Times, ese encuentro sí que mereció llamarse “debate”.

A menos de un mes de las elecciones, la estrategia de ambos partidos tenderá sólo a profundizarse, aunque seguirá siendo la misma. En declaraciones a Ercilla, John Samples –director del Centro para un Gobierno Representativo del ultraliberal think tank Cato Institute– cree que el actual gobernante intentará incrementar su ventaja en cuestiones de seguridad nacional: “Él se centrará en los votos del senador Kerry contra el gasto en defensa y su oposición a la Guerra del Golfo de 1991. Reanudará igualmente sus esfuerzos para convencer a los votantes de que al senador Kerry no le puedan dar la confianza para ser presidente”.

Samples agrega que el abanderado demócrata intentará convencer, por su parte, a los sufragantes de que “el presidente Bush ha cometido muchos errores en la guerra en Irak y que un cambio es necesario en la cúspide (de la administración). Se centrará en asuntos domésticos, especialmente en el alza del costo de la atención médica”.

 

“HOMO VIDENS”

 

“La historia ha demostrado que muchos recuerdan un debate presidencial más por el lenguaje del cuerpo y frases cortas, que por cuidadas posiciones políticas. Desde la sudorosa papada de Richard Nixon en 1960, al ‘allí van otra vez’ de Ronald Reagan a Jimmy Carter en 1980, los detalles frívolos siempre han hecho la diferencia”, detallaba The Economist.

Inclusive, medios conservadores como Fox News y National Review reconocieron que Bush se mostró algo molesto cuando hablaba su contrincante, quien –por el contrario– supo intervenir con frases acabadas y vivaces, no olvidando mostrarse sonriente cuando era el turno de Bush. Probablemente eso será lo que recordarán los 65 millones de telespectadores, siguiendo al influyente semanario británico.

Ya el connotado cientista político Giovanni Sartori, en su libro de 1997 Homo videns: Televisione e post-pensiero (que en español apareció un año después como Homo Videns: la Sociedad Teledirigida) advertía del arrollador dominio de la imagen y la televisión en la política, denunciando el paso del homo sapiens al homo videns.

¿Hemos pasado, por tanto, de una democracia a una TVcracia?

El experimentado periodista estadounidense David Lindorff –autor del reciente libro This Can't Be Happening! Resisting the Disintegration of American Democracy y colaborador de publicaciones como Businessweek o Salon– manifiesta a Ercilla que “la triste y breve respuesta sería que sí. Creo que la mayoría de los estadounidenses se informa casi enteramente por la televisión, siendo receptores pasivos de noticias. Nosotros, como nación, estamos cautivos por una especie de ‘fascismo amistoso’, o quizás no tan amistoso si consideramos a nuestro secretario de Justicia (el ultraconservador John Ashcroft) o algunos eventos nada de amistosos ocurridos, por ejemplo, en lugares donde usted está... Sudamérica o África”.

A juicio del politólogo Stephen Zunes, director del Programa de Estudios de Justicia y Paz de la Universidad de San Francisco, también consultado por Ercilla, “en muchos aspectos las elecciones en Estados Unidos se han vuelto más una contienda de popularidad entre individuos, que una opción entre partidos e ideologías. De hecho, las encuestas demuestran que crecientemente más estadounidenses comparten las posiciones de Kerry, pero encuentran a Bush más agradable, lo que es un leve punto a su favor”.

Los dardos de Zunes apuntan hacia el Partido Demócrata, al estimar que “parte del problema es porque no hay un partido de izquierda o centroizquierda importante en Estados Unidos, que levante cuestiones más sustantivas. Así los votantes tienden a prestar más atención a las cualidades más superficiales de los candidatos individuales”.

Recogiendo un artículo aparecido el pasado 30 de septiembre en CounterPunch, el ya mencionado Joshua Frank sentenció en pocas palabras: “Tristemente en esto se ha convertido la política estadounidense (...) Pasa el control, cambia de canal”.

Andrés Pérez González

Hosted by www.Geocities.ws

1