Inestabilidad política en Japón
Crisis de confianza
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La segunda economía más grande del mundo está al borde del colapso. Además del estancamiento comercial y un alto endeudamiento, los japoneses cuentan con una clase política acusada de corrupción y lazos con la mafia. Desde 1987, diez primer ministros han ocupado la sede del gobierno en Tokio, con un promedio de 15 meses en el poder.
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Décadas atrás los japoneses acostumbraban decir que no importaba que tuvieran dirigentes políticos de "tercera clase", si su economía jugaba en "primera división". Precisamente, esa era la característica del "orden" nipón. Hoy, en cambio, este peculiar modelo no exento de acusaciones de mantener lazos con la Yakuza o mafia local- está al borde del ocaso.
En las últimas semanas, los indicadores económicos de este poderoso país han evidenciado una crisis general, caracterizada por un alto endeudamiento y estancamiento comercial, que comenzó hace una década: el índice bursátil Nikkei registró su nivel más bajo de los últimos 15 años; mientras que la moneda local, el yen, descendía alarmantemente ante el dólar hasta una cifra no registraba desde julio de 1999. La gravedad de estos datos aumenta ante la inestabilidad e inoperancia del controvertido primer ministro Partido Liberal Democrático (PLD), Yoshiro Mori, cuya suerte al mando del gobierno pende de un hilo.
"A PUERTAS CERRADAS"
Desde 1955 el control político de la segunda economía más grande del planeta ha correspondido ininterrumpidamente al PLD. En abril del año pasado y tras la repentina muerte del ex premier Keizo Obuchi, el actual jefe de gobierno asumió luego de recibir el beneplácito de los "Cinco hombres", altos cabecillas de las distintas facciones del partido oficialista. Debido a la alianza con el Partido Conservador y el Nuevo Komeito, esta agrupación mantiene una cómoda mayoría en la Dieta, como se conoce al parlamento nipón, lo que le ha permitido mantener el control del Ejecutivo.
"La nación simplemente no puede entender por qué esto ocurre a puertas cerradas", advirtió Yasuko Takemura, congresista del opositor Partido Democrático. Y es que, según analistas, las grandes decisiones suelen tomarse al interior de una pequeña sala con bastante humo o mientras se juega golf.
Takashi Inoguchi, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Tokio, dijo que "la ausencia de buenos líderes posibilitó que Japón descendiera a escala mundial". Para el politólogo Masayuki Fukuoka, de la Universidad de Hakuo, esta crítica situación se agrava ante la existencia de figuras en las sombras. "La persona realmente poderosa no sale a la superficie, manteniéndose detrás de la escena pública. Así, si baja el apoyo del expuesto líder o fracasa en su función, éste puede ser rápidamente reemplazado".
El articulista del rotativo inglés The Independent, Richard Lloyd Parry, opinó que la actual política japonesa "aún funciona como una oligarquía feudal, supuestamente destronada hace 150 años". Precisó, además, que a pesar de que el PLD fracasó en "la producción de nuevas ideas, es aún una brillante máquina para ganar elecciones. Está secundado por industriales que se movilizan en busca de apoyo, como retribución por las constantes inversiones en la construcción -innecesaria o cuestionada ambientalmente- de caminos o puentes. En este sistema el primer ministro no es más que una prestigiosa figurilla, logro alcanzado como retribución por extensos años de servicio. La cualidad de gran líder valentía, imaginación e individualidad- constituye una desventaja".
COLAPSO
Los expertos coincidieron en que el ala más ortodoxa del PLD actúa destruyendo todo vestigio de confianza en ese país. Hace unas semanas le tocó el turno al ministro de Finanzas, Kiichi Miyazawa, quien declaró que la economía japonesa estaba en una "situación catastrófica" y "muy cerca del colapso". Así las cosas, esta agrupación adelantará probablemente de septiembre a abril sus elecciones de jefe de partido para enfrentar de mejor forma los comicios legislativos del próximo 29 de julio.
El escenario en la región asiática también es adverso para los intereses nipones, considerando la acelerada expansión comercial del gigante chino. A nivel mundial, la "crisis de marzo", como ha sido llamada esta crítica situación, puede tener un efecto en cadena. De no aumentar el consumo en Estados Unidos y en ese país del Pacífico, el comercio internacional descenderá y el empleo en otros países estará bajo presión.
Ya es tiempo de que los ciudadanos nipones venzan el temor al cambio y sepulten el viejo dicho local que dice que "en un centímetro más allá sólo hay oscuridad". El tiempo apremia.
Andrés Pérez González
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RECUADRO: EL OCASO DEL "ORDEN" JAPONES
"Aunque (el primer ministro Yoshiro) Mori se vaya mañana, nada cambiará", se escucha frecuentemente en las calles de Tokio. Y según The Washington Post, "el sistema continuamente produce figuras como el actual premier". Con sólo un 9% de respaldo, este ex rugbista ha sorteado varias polémicas: el pasado 9 de febrero no interrumpió su juego de golf tras el trágico accidente de un barco pesquero japonés, hundido por un submarino estadounidense en las costas de Hawaii. Y al igual que sus antecesores, ha sido acusado por vínculos con la Yakuza y la extrema derecha. El año pasado reflotó el fantasma militarista al declarar que Japón era "una nación divina, cuyo centro es el emperador". Un editor de un rotativo nipón cree que Mori es "el símbolo del actual Japón. Si él se queda y las cosas se ponen peor, sólo ahí aprenderemos y podremos empezar de nuevo".
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publicado el 19 de marzo del 2001 en Ercilla