Colombia
Rescate mortal
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Diez rehenes de las Farc fueron asesinados en un confuso incidente con efectivos militares, reabriendo el debate sobre el intercambio de prisioneros.
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La información de Inteligencia que recibió la IV Brigada del Ejército colombiano parecía confiable. Seis días demoró en ultimar los preparativos para intentar el rescate, desde un campamento guerrillero, de 11 militares, el gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria (40), y el ex ministro de Defensa Gilberto Echeverri (69).
Estos dos últimos estaban hace más de un año en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), grupo insurgente que protagoniza desde hace cuarenta años una frontal lucha que ha cobrado más de 200 mil muertos y unos tres millones de desplazados. Adicionalmente, cerca de tres mil personas son secuestradas cada año en el país del café y el vallenato.
La selvática y montañosa zona, localizada al noreste de Medellín (capital de la provincia de Antioquia), no imposibilitó el despliegue militar efectuado en la mañana del pasado 5 de mayo. Aparentemente al verse acorralado, un jefe guerrillero apodado “El Paisa” dio la orden de asesinar a los secuestrados: nueve rehenes fueron acribillados con ráfagas de fúsil. Algunos presentaban inclusive tiros de gracia en la nuca o detrás de la oreja, puntualiza la destacada Revista Cambio.
El saldo positivo del mortal rescate fue de un rehén ileso y dos heridos. La sociedad colombiana no ocultaba su dolor.
Por su parte, los comunicados de los guerrilleros han insistido en que los rehenes murieron bajo fuego cruzado.
“Este es un momento muy triste para el país –dijo ese mismo día y visiblemente acongojado el presidente Álvaro Uribe, quien asumió hace sólo ocho meses con un plan de línea dura. Su mismo padre es una más de las víctimas fatales de las Farc–. En este momento de dolor, Colombia no puede rendirse. Debemos fortalecer nuestra decisión por derrotar al terrorismo”. Este mandatario utiliza con propiedad el mismo discurso estrenado por George W. Bush en Estados Unidos, con quien se había reunido a principios de mayo acordando mayor colaboración en la lucha contra la guerrilla y la mafia de las drogas.
Sin embargo, la acción militar no quedó libre de críticas. “El gobierno provocó esta situación”, denunció entre llantos Yolanda Pinto, esposa del asesinado gobernador, ya que no les informó de la operación como se había comprometido. “Mirando estos trágicos hechos, le insistiremos al gobierno que se abstenga de toda operación militar para rescatar a Ingrid (Betancourt)”, aseveró Juan Carlos Lecompte, esposo de la ex candidata presidencial secuestrada hace 15 meses por el grupo guerrillero.
El mandatario insistió en que no permitirá el intercambio de prisioneros –como exige las Farc– y que sólo está dispuesto a un arbitraje de Naciones Unidas. Agregó que sólo unos 600 ó 1000 guerrilleros podrían abandonar Colombia –y la lucha armada– con destino a “un país amigo”, presumiblemente Francia.
“Pese al dolor, el presidente debiera pensar con la cabeza fría y hacer del problema (del intercambio de presos) una prioridad, porque el fin no justifica los medios”, sentenció recientemente Yolanda Pulecio, madre de la secuestrada Ingrid Betancourt. Mientras tanto, Colombia continúa desangrándose.
A.P.G.