La ola reformadora del Nuevo Laborismo impregna a Gran Bretaña

Tradicionales clubes de hombres

están en peligro de desaparecer

La centenaria prohibición del ingreso de mujeres a estos elegantes lugares masculinos se ve amenazada por varias iniciativas parlamentarias.

 

El "establishment" británico está en franca retirada. La inesperada ola reformadora tras la llegada del Nuevo Laborismo, propugnado por Tony Blair, al número 10 de Downing Street significó un ambiente más propicio para cambiar las centenarias tradiciones, como que los conservadores clubes "sólo para hombres" deban prontamente modificar sus artículos fundantes para permitir el acceso de las mujeres.

Pese a que la Administración de Blair no pudo incluir el proyecto en el actual año legislativo, varios de sus ministros preparan una reforma de ley para que tales instituciones privadas queden definitivamente incluidas en el Acta de Discriminación Sexual que dirige Mo Mowlan, quien anteriormente cumplió funciones ministeriales en las conversaciones de paz en Irlanda del Norte.

Pero en los últimos tres a cuatro años algunos funcionarios ya han criticado abiertamente estos exclusivos centros sociales, calificándolos de "anacrónicos", según el diario The Daily Telegraph. Incluso dentro de las mismas filas del conservadurismo británico.

Igualdad de derechos

A la popular iniciativa laborista se suma el proyecto de Robert Walter, vocero conservador de la asamblea autónoma de Gales, quien reconoció a La Tercera que el próximo martes solicitará a la Cámara de los Comunes un proyecto para que estos clubes -que se ubican en el elegante barrio londinense de Saint James, a pasos de la residencia real del Príncipe Carlos y del Palacio de Buckingham- abran sus puertas al antiguamente mal llamado "sexo débil". Incluso el mismo político renunció a uno de esas asociaciones por considerar como "indefendible" la prohibición.

Walter comentó que su principal motivación es "alcanzar la igualdad de derechos para hombres y mujeres". Y el hecho de confluir en la misma demanda con el Nuevo Laborismo no implica -agrego- que avale por entero las reformadoras políticas sociales de la Administración de Blair.

Además, aclaró que su iniciativa es de orden individual y que no involucra necesariamente a su partido. Al interior de la agrupación conservadora, existe otro grupo que se muestra inflexible a los cambios.

Ese es el caso de Nicolás Soames, quien proviene de una familia muy tradicional y no titubeo en calificar de "populista" la anunciada propuesta. El ex ministro conservador e integrante de los clubs White«s, Pratt«s y Turf coment-: "¿Qué mujer inteligente quiere entrar en un club de hombres? ¿O acaso queremos entrar en asociaciones femeninas? Es otra señal de que vivir en Gran Bretaña bajo el Nuevo Laborismo es como vivir en la Rusia soviética", informó el rotativo británico The Daily Telegraph.

Conspiradores

Muchos de los detractores de la propuesta de reforma de Blair argumentan que detrás de esto se esconde la intención de entorpecer el funcionamiento del ala más conservadora entre los "tories". Y como centro neurálgico de tal tendencia se destaca el tradicional The Carlton Club, fundado en 1832 por el duque de Wellington y opositores al Acta de Reforma que impulsaba por entonces el voto universal para los británicos.

Sin embargo, estos recintos de la élite londinense ya no ocupan su tiempo "en organizar conspiraciones contra sus adversarios políticos", comentó a La Tercera la corresponsal del diario argentino La Nación, Graciela Iglesias. En la actualidad los "gentleman" -mayoritariamente políticos y hombres de negocio- prefieren almorzar en estos exclusivos lugares, leer los periódicos, fumar un fino cigarro o beber un clásico whisky.

publicado en La Tercera

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