Ingreso de China a OMC

Cuenta regresiva

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Después de 15 años de arduas negociaciones y tras la aceptación de Estados Unidos y la Unión Europea, el gigante asiático tiene abiertas las puertas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Al parecer, la estatua de Mao Tse Tung no pesa tanto -a la hora de las decisiones- como un potencial mercado interno de 1.300 millones de habitantes.

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Los pacientes intentos del régimen comunista chino por insertarse en el mundo, acatando los preceptos comerciales de la "eficiencia" capitalista, han dado resultado. Durante 15 años, el gigante asiático debió sortear diversas iniciativas y dificultades hasta conseguir en los últimos meses la adhesión de Estados Unidos y la Unión Europea en su intento por ingresar a la Organización Mundial de Comercio (OMC), entidad encargada precisamente –según su acta fundacional- de "asegurar que las corrientes comerciales circulen con la máxima facilidad, previsibilidad y libertad posible".

Ante el Secretario de Estado de la Casa Blanca, Colin Powell –durante un reciente encuentro regional desarrollado en Vietnam-, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Tang Jiaxuan, aseguró que "una vez dentro de la OMC, China cumplirá estrictamente con las normas universales" y que "un gran y abierto mercado de 1.300 millones de personas inyectará un poderoso impulso al desarrollo de la economía mundial".

"ˇOLVIDEN TIANANMEN!"

"Entre 70 y 100 millones de chinos tienen un poder adquisitivo medio. La entrada en la OMC y los Juegos Olímpicos (2008 en Beijing, donde se invertirá 14 mil millones de dólares) pueden llevar esa cifra hasta 300 y 400 millones de consumidores, más grande que la Unión Europea y que Estados Unidos", precisó Javier Serrado, representante del Banc Sabadell y presidente de la Cámara de Comercio española en China.

En una maniobra para consolidar su ingreso a ese organismo de regulación comercial, la República Popular China anunció a principio de julio que autorizará a empresas extranjeras vender sus acciones y que abandonará el control de precios en 128 bienes y servicios. Pero mantendrá en su poder los de mayor importancia económica como las fuentes energéticas, el gas natural y la energía eléctrica, las telecomunicaciones, los compuestos farmacéuticos y el valor del pasaje en tren.

A juicio de Javier Serrado, "la entrada en la OMC significa la liberalización de las fuerzas productivas. La desaparición de las barreras externas hará caer también las internas. Será el triunfo del más eficiente, sea el chino o el extranjero. Aumentar la eficiencia significa reclutar personal cualificado. Ese personal, mayoritariamente joven, dispondrá de un mayor nivel de vida. Es la nueva dinámica del crecimiento chino. ˇOlviden Tiananmen! (movimiento aperturista masacrado en 1989)".

Los observadores económicos pronostican que el ingreso de Beijing se formalizará en la cuarta conferencia de ministros de esa entidad internacional, que se efectuará entre el próximo 9 y 13 de noviembre en Doha, Qatar.

No obstante, según Pierre Louis Girard -responsable del denominado Grupo de Trabajo de la Adhesión de China a la OMC-, aún quedan sin resolver algunos detalles técnicos. Por ese motivo, han mantenido sucesivas reuniones para llegar con un acuerdo común a Qatar y lograr que el ingreso de Beijing se materialice finalmente a contar del próximo año. En septiembre, esa comisión tiene planificada su última jornada preparatoria.

Entre los obstáculos técnicos, los expertos mencionan la ausencia de una norma regulatoria respecto a los mercados de seguros y al porcentaje de participación china en ese tipo de empresas con componentes extranjeros. Especialmente, de acuerdo al matutino South China Morning Post, el problema se suscita con el gigante estadounidense American International Group (AIG) que controla –por ejemplo- en la ciudad de Shanghai el 100% de las compañías con capitales externos.

Esas dificultades no opacan algunos avances en la apertura de los servicios industriales que permitirán la participación de las aseguradoras en joint venture tres años después del ingreso de Beijing a la globalización comercial, y no cinco como se estipulaba en un comienzo. Además, se autorizará la compra de materias primas a compañías originarias del extranjero o con la mitad de participación de inversiones chinas.

DIFICULTADES

El propio ministro de Relaciones Exteriores del régimen de Beijing, Tang Jiaxuan, no ocultó las fallas estructurales de su país. "China tendrá bastantes problemas que solucionar en áreas como el medio ambiente, la energía, recursos hídricos, reestructuración económica y en la disminución de la brecha entre ricos y pobres", declaró el alto funcionario a AFP.

A eso se agrega "el gran sistema bancario estatal chino que aparece enfermo para enfrentar la incesante competencia de la banca extranjera", puntualizó el analista Nicholas R. Lardy en una columna publicada el pasado 22 de julio en Financial Times.

Dos días antes, el destacado rotativo estadounidense The Washington Post no desconoció las punzantes advertencias de la congresista republicana Dana Rohrabacher, quien precisó que "los comunistas chinos han utilizado 80 mil millones de dólares, obtenidos de su balanza comercial positiva con Estados Unidos, para modernizar su equipo militar, tecnológico y nuclear, que sirva para matar a los estadounidenses".

En las últimas reuniones del equipo de trabajo para el ingreso del gigante asiático al concierto económico mundial, un comunicado interno de la misión chilena ante la OMC –a la que Ercilla tuvo acceso- reparó en las denuncias de Malasia, India, Pakistán y Cuba respecto a que algunos miembros de la OMC estaban imponiendo exigencias a China más allá de las establecidas por las disposiciones de ese organismo para los denominados "países en vía de desarrollo". Por esa razón, a juicio de esos gobiernos, Beijing estaría pagando "un alto precio para ingresar a la OMC".

La minuta rescató además la respuesta de los representantes chinos, la que calificó de "equilibrada e inteligente", al precisar que "la calificación de país en desarrollo no estaba dada sólo por su condición económica, sino que también era una decisión política", principio que ha mantenido desde el comienzo de las prolongadas negociaciones. El informe detalló que "como consecuencia de su adhesión a la OMC, China quedará respecto a nuestro país paradójicamente en una situación desmejorada".

Pese al férreo control del Partido Comunista chino (que cuenta con 60 millones de militantes), la sombra del mítico jerarca Mao Tse Tung ha quedado relegada a un segundo plano: "La importación, en los próximos cinco años, de 1,4 trillones de dólares líquidos en equipamiento, tecnología y productos –sentenció el ministro de Exteriores chino-. Indudablemente significará un gigantesco mercado y abundantes oportunidades de negocios".

Andrés Pérez González

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(RECUADRO): "PARAISO CAPITALISTA"

"La producción económica china explotará con una acelerada vitalidad, ante la cual el resto del mundo no está preparado", advierte el experto Kenichi Ohmae en una columna publicada el pasado 30 de julio en The Japan Times.

Y es que en la última década el permanente crecimiento productivo del gigante asiático ha alcanzado un envidiable promedio superior al 8% anual. A juicio del economista Dong Tao, del Credit Suisse First Boston con sede en Hong Kong, "China se ha mantenido al margen de la gravedad del actual descenso global de la economía, debido a su robusta demanda interna". Esta se centra en "un creciente apetito por la producción local de autos, vestimenta y el auge de la cocina de los restaurantes", según el prestigioso diario The New York Times.

Sin embargo, la abundancia comercial china no alcanzaría a todo el territorio, algo más pequeño que el correspondiente a Estados Unidos. Kenichi Ohmae puntualiza que la continua desregulación emprendida desde 1979 por los jerarcas comunistas, más que al manoseado concepto de "una nación, dos sistemas" ha llevado a forjar el de "un sistema, 10 naciones", una comunidad de regiones semiautónomas y autogobernadas económicamente. Algunos de esos lugares como Shengzhen, Shanghai, Dalian, Tianjin, Shenyang, Quindao y Sizhou, están creciendo notoriamente más rápido que muchos de los "Tigres asiáticos", refiriéndose a Malasia, Taiwán, Tailandia y Corea, entre otros. El analista concluyó que "China es un paraíso capitalista si uno se mantiene en esas regiones y no negocia con el gobierno central en Beijing".

A.P.G.

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