Chile-China

Un milagro explosivo

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La emergencia del capitalismo rojo es apabullante. Y el efecto arrastre ya ha dejado su marca en el comercio internacional. Chile, evidentemente, hace todo lo posible para subirse a esta locomotora que avanza a todo vapor... ¿a riesgo de un crash?

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Posiblemente, los Juegos Olímpicos que se desarrollarán en Beijing en 2008 marcarán el posicionamiento internacional incuestionable de esta futura hiperpotencia. Es el “siglo chino”, aventuró The New York Times Magazine en un reportaje aparecido a principios de julio.

Y es que a pesar de los severos y crecientes problemas medioambientales, siguiendo un reciente artículo de portada del semanario The Economist, los envidiables resultados de la economía china le debieran permitir “en 2010 doblar el tamaño de Alemania y en 2020 alcanzar a Japón, actualmente la segunda economía más grande”, estimó James Hoge, editor de Foreign Affairs en un texto publicado en la edición de julio-agosto.

Como ejemplo del “chorreo” generado por el capitalismo rojo hacia su propia población, de acuerdo a analistas, es ilustrativo el número de abonados a la telefonía fija y móvil. Según el Ministerio de Industria de la Información de China, el número de líneas de teléfono fijas aumentó en 36,2 millones hasta un total de 299 millones; mientras, a fines de julio pasado, los usuarios de teléfonos móviles llegaban a los 310 millones, superando por primera vez a la telefonía fija.

El año pasado, el gigante asiático registró un crecimiento económico de un 9,1%, que aumentó en un 0,6% durante el primer semestre de este año. Esto a pesar de los intentos de sus autoridades por situarlo en un 7%.

 

SOBRECALENTAMIENTO

 

“El extraordinario crecimiento económico de China puede continuar probablemente por varias décadas, sólo si puede manejar las tremendas fracturas causadas por el rápido crecimiento, como la migración interna de áreas rurales a las urbanas, un alto nivel de desempleo, una masiva deuda bancaria y una corrupción cada vez más penetrante –advierte el ya mencionado editor de Foreign Affairs–. Por el momento, China está enfrentando una prueba crucial en su transición hacia una economía de mercado. Está experimentando una creciente inflación, burbujas inmobiliarias y una creciente escasez de recursos dominantes como petróleo, agua, electricidad y acero. Mientras continúan los esfuerzos por sanear el frágil sector bancario, Beijing está considerando elevar el valor del tipo de cambio para abaratar el costo de sus importaciones. Si esos intentos por refrescar la economía china –que es mucho más grande y descentralizada que hace una década atrás, cuando se recalentó por última vez– no funcionan, entonces podría venir un crash”.

En esa dirección, el investigador Gautam Adhikari –ligado al think tank estadounidense American Enterprise Institute–  manifiesta a Ercilla que “el crecimiento chino debiera disminuir en cierto punto. Inclusive, podría enfrentar una crisis económica por un breve periodo si algo de su excesiva vitalidad no se deja fuera de su economía, de un modo planificado, o si falla la reestructuración de su sistema financiero y actividades bancarias, por no decir nada de la pesada carga que significan sus empresas estatales”.

El uso de energía se duplicará en China de cara a 2020, cuando esperan incrementar su índice de urbanización a un 65%, en comparación con un 35% actual. “Como resultado, una China industrializada necesita consumir y mover montañas de materiales pesados”, detallaba una nota de la agencia Xinhua.

Es por ello que Marco Kamiya –consultor internacional de proyectos de desarrollo e investigador de la Universidad de Waseda en Tokio– cree que “América Latina se está de nuevo dedicando a la explotación de recursos naturales, el comercio de materias primas y de energía, relegando el desarrollo industrial. Esto se debe, principalmente, a la creciente importancia de la energía en el comercio internacional, la competencia de China y el poco éxito de los llamados ‘clusters’ productivos”.

Kamiya insiste en que “parece imposible poder competir con China en productos manufacturados ligeros y más bien hay que apurarse a abastecer a los chinos con los insumos que requiere, antes que otros países tomen la delantera. Lo mejor parece ser la concentración del esfuerzo en la exportación de materias primas”.

Consultado por Ercilla, el especialista Desmond Lachman –también del conservador American Enterprise Institut de Washington– cree que “la emergencia del Este como potencia económica tendrá profundas implicancias para Occidente, como ya lo estamos viendo en los mercados de commodity como la energía. Habrá una creciente competencia por los recursos escasos y por los mercados comerciales que podrían conducir a más de una fricción”.

No obstante, asevera Desmond, “China se guardará probablemente de crecer rápidamente, ya que tiene planificado para unos años más ‘alcanzar’ a Occidente. China tiene un enorme nivel de ahorro doméstico y una gran población rural que la provee de una potencial alta tasa de crecimiento. En ese sentido, China parece que está repitiendo, no obstante a una velocidad más acelerada, la experiencia de crecimiento de Japón en los años sesenta y setenta, y de otros países asiáticos como Corea del Sur en una etapa posterior”.

 

COBRE

 

Siguiendo la tendencia observada desde el 2000, el intercambio comercial entre Chile y China creció un 15%, alcanzando los 2.343 millones de dólares durante 2002. Las importaciones chilenas a China alcanzaron los 1.102 millones de dólares en 2002, un 9% más que en el año anterior. Las exportaciones registraron una fuerte alza de 21%, llegando a los 1.240 millones de dólares (ver tabla).

La Fundación Chilena del Pacífico, prestigiada entidad dedicada a apoyar las políticas de integración económica con los países de Asia Pacífico, concluye en su último informe que “este resultado fue producto de la importante alza en las ventas del sector minero (especialmente del cobre), que crecieron un 27%. En consecuencia, el saldo en la balanza comercial aumentó fuertemente desde 8,1 a 137,7 millones de dólares. Así, Chile cuenta con un saldo positivo en su balanza comercial por segundo año consecutivo, tras varios períodos deficitarios”.

En un documento sobre las consecuencias económicas del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado entre Chile y Estados Unidos, Hugo Fazio –director del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda)– advierte, no obstante, del progresivo desplazamiento hacia una mayor influencia asiática: “En el 2003, un 17,6% de las exportaciones de cobre desde el país se dirigieron a China. El año anterior el porcentaje había sido de un 12%. En enero del 2004 las exportaciones netas de cobre refinado a China alcanzaron a 120 mil toneladas, un 34,4% más que en el mismo mes del año anterior. El año pasado China, Japón y Corea del Sur explicaron casi el 40% de los embarques totales de cobre desde Chile al exterior”.

Así las cosas, Chile intenta por todos los medio subirse a la locomotora capitalista en que se ha convertido China, tras iniciar en 1979 el proceso de liberalización económica. El Partido Comunista Chino prosigue, eso sí, con el control político.

En septiembre viajará al gigante asiático una delegación de empresarios y autoridades del turismo para iniciar el lobby requerido para que Chile logre la categoría de “destino turístico autorizado”. “Son 15 millones de chinos los que salen cada año. Si lográramos captar un 1%, estaríamos hablando de 150 mil turistas más”, puntualizó entusiasmado Oscar Santelices, director de Sernatur.

Por lo demás, el Ministerio de Relaciones Exteriores está ansioso por aprovechar la próxima cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (Apec, por sus siglas en inglés, que se realizará en noviembre próximo en Santiago) y poder anunciar el inicio de las negociaciones para un TLC entre China y Chile. Para ello, delegados de ambos gobiernos ya comenzaron un estudio de factibilidad.

La relación Chile y China está en una situación inmejorable, porque Chile
fue el primer país latinoamericano que reconoció a la República Popular China,
y gran porcentaje de las exportaciones del cobre chileno tiene como destino
China. Diplomáticamente hablando, en estos últimos cuatro años las visitas
oficiales de distintos niveles de ambos gobiernos han sido muy intensas”, destaca en declaraciones a esta revista el experto Yun-Tso Lee Cheng, del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile.

Y es que ciertamente la política mundial ya no puede entenderse sin el espectacular crecimiento económico de China.

Andrés Pérez González

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(RECUADRO)                                    CAPITALISMO CHINO

 

- PIB 2002 (USD bn):                                                1.246                

- PIB per cápita 2002 (USD):                         970                 

- Crecimiento real 2002:                                             8,0%                          

- Crecimiento promedio 1980-1990:                           10,1%            

- Crecimiento promedio 1990-2000:                           10,3% 

- Exportaciones desde Chile 2002 (USD bn): 1,240

- Importaciones hacia Chile 2002 (USD bn):   1,102

- Población 2002 (mn):                                               1.286

- Superficie (Km2):                                                      9.561.000

Fuente: Fundación Chilena del Pacífico (www.funpacifico.cl)

 

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