Venezuela
¿Hay Chávez para rato?
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En los últimos días el mandatario venezolano reflotó la siempre vigente conspiración en su contra. Esto coincidió con las declaraciones de su cuestionado antecesor, Carlos Andrés Pérez, respecto a la inminencia de un golpe militar en ese polarizado país.
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“En el 2003, Chávez caerá”, vaticinó con sobrada seguridad el ex presidente venezolano, el controvertido Carlos Andrés Pérez, en una reciente entrevista al diario colombiano El Tiempo. “Chávez no tiene una salida pacífica, porque no acepta el diálogo. Va a salir por la violencia y las Fuerzas Armadas van a intervenir para liberar a Venezuela de esta tragedia. La violencia es mala, y nosotros no la propiciamos, pero otra salida no es posible. No queda si no ese camino, cualquiera que sea la consecuencia”, agregó con evidente fatalismo.
Sorprende, por cierto, prever tamaños augurios respecto a un conflicto que ha puesto en el último periodo en jaque a la sociedad venezolana, dividida entre “escuálidos” (reaccionarios, en el vocabulario oficialista), “chavistas” y un emergente sector de los “ni-ni”, como los consultores locales han llamado a los escépticos frente a ambos bandos.
Carlos Andrés Pérez es un declarado opositor; un “golpista” para los adherentes al gobierno de Hugo Chávez y su “revolución bolivariana”. En sus declaraciones vislumbró, inclusive, cómo sería la transición post-Chávez: “Va a ser difícil y lento restituirle a Venezuela la convivencia democrática, porque él ha sembrado odio entre los venezolanos. La salida de Chávez no debe ser seguida por un gobierno constitucional. Se necesita un gobierno colegiado con atribuciones, una junta de gobierno cívico-militar para que abra las condiciones y, en dos o tres años, los venezolanos podamos elegir a un presidente que le dé vida a la democracia. Eso permitiría reconstruir los partidos”.
Hace varias semanas, el actual mandatario denunció –sin mayores pruebas– que desde República Dominicana se preparaba un magnicidio, vinculando esa presunta conspiración con el ya mencionado Carlos Andrés Pérez, quien goza de asilo en ese país, aunque también se las arregla para residir en Nueva York, desde donde El Tiempo lo contactó telefónicamente para esa entrevista publicada el pasado 21 de septiembre.
En declaraciones al matutino local El Nacional, el vicecanciller, Arévalo Méndez, dijo que “no nos satisface en los absoluto la respuesta del gobierno dominicano sobre la solicitud de investigación (del magnicidio), porque 48 horas después, irresponsablemente, respondieron que ya habían investigado y que no había nada. Eso es una burla”.
Chávez llamó a consultas a su embajador en Santo Domingo y, de paso, cortó unilateralmente el flujo de petróleo a ese país, que al cierre de esta edición aún no se solucionaba.
Un editorial del dominicano Listín Diario supo dejar las cosas en su sitio, puntualizando que “donde ciertamente se preparan planes a diario para sacarlo del poder es en su propio país, y eso lo sabe él y el mundo entero”.
A los días siguientes, el 24 de septiembre, en un denominado “Foro mundial de mujeres” realizado en Caracas, un ya envalentonado Chávez acusó –por otra parte– que “allá en el territorio de los Estados Unidos se conspira contra Venezuela, se preparan terroristas contra Venezuela, eso tienen que saberlo los pueblos de este continente, y es un reclamo que hay que hacerle al gobierno de los Estados Unidos”, sin precisar responsabilidades. Por ese aducido motivo, el mandatario desistió de participar en la Asamblea General de la ONU, que por esos días se desarrollaba en Nueva York.
De igual modo, aprovechó para referirse a los dichos del presidente español, José María Aznar, a la revista colombiana Cambio. Este férreo aliado de George W. Bush se tomó la licencia para recomendarle a Chávez no “tomar como ejemplo modelos fracasados”, refiriéndose indirectamente a las vinculaciones del régimen chavista con la Cuba de Fidel Castro.
“Será que el señor Aznar se cree Fernando VII y estará
pensando que nosotros somos la colonia que fuimos”, respondió este polémico ex
paracaidista, insistiendo en que los problemas de Venezuela “son de los
venezolanos”.
Para el columnista Manuel Caballero, del rotativo local El Universal, lo que “el gobierno busca sin tapujos es el estallido militar que le permitiría ganar en todos los terrenos: en caso de vencerlo, terminar de desarticular la fuerza armada como institución; en caso de ser vencido, volver con el lloriqueo del 11 de abril (intentona golpista de 2002): un gobernante electo por el pueblo que es echado por un golpe militar. Y veríamos el absurdo de un aspirante a Pinochet, vestirse con las galas de Salvador Allende”.
DUDAS
El pasado 12 de septiembre, el Consejo Nacional Electoral (CNE) rechazó unos 2,7 millones de firmas reunidas por la oposición –agrupada en la “desunida” Coordinadora Democrática–, en respaldo al referéndum revocatorio contra Chávez. Su argumento no fue otro que la recolección se realizó con anterioridad al pasado 19 de agosto, cuando Chávez recién cumplió la mitad de su mandato. De acuerdo a la Constitución, esa consulta sólo puede ser convocada a partir de esa fecha.
La oposición intenta movilizarse y tiene programado para este 5 de octubre un proceso masivo de recolección de firmas. Presumiblemente, de llevarse a cabo el referéndum, éste se desarrollaría a fines de febrero de 2004.
“Será extremadamente difícil para la oposición cumplir con los requisitos del mencionado referéndum”, adujo el polémico presidente ante una conferencia con corresponsales extranjeros. En el encuentro ventiló que varios representantes de partidos opositores le habrían manifestado, en privado, que ya no estarían interesados en la consulta revocatoria, sino en las próximas elecciones para gobernadores estatales, que deberían efectuarse a más tardar en julio del próximo año.
Pero Hugo Chávez tiene puesto sus ojos en el próximo mandato presidencial del 2007. Aunque también pretende –según El Universal de Caracas– aprovechar la coyuntura del referéndum revocatorio para recuperar espacios “vitales” en la Asamblea Nacional (Congreso), cuyas elecciones están programadas para el 2005.
“Hay que ir trabajando de una vez para que derrotemos en el 2004, en el 2005 y en el 2006 a las fuerzas reaccionarias y contrarrevolucionarias”, fueron sus palabras.
A.P.G.