George W. Bush, personaje internacional 2004
Otra vez
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No se trata necesariamente de un
honor, sino una nominación. Para el semanario Time, el reelecto mandatario del
país más poderoso del planeta representa “un político extraordinario”.
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Los directores de cine
Michael Moore y Mel Gibson, como Karl Rove –el influyente consejero político
del propio presidente estadounidense– pudieron arrebatarle al siempre polémico
George W. Bush la designación como “el personaje del 2004”, de acuerdo a la
revista Time.
El debate no fue fácil,
pero siempre se tuvo en consideración –siguiendo a Jim Kelly, editor de esa
histórica revista– que el ganador debe ser “la persona o personas que más
repercuten en las noticias y en nuestras vidas, para bien o para mal, y que
encarnen lo que fue importante del año, ya sea como lo mejor o lo peor”.
Time determinó que Bush
se destacó “por aferrarse a sus pistolas, postura valiente y desafiante, por
haber rediseñado las reglas de la política y ajustarlas a su estilo de
liderazgo y por persuadir a la mayor parte de los votantes estadounidenses de
que por todo lo anterior merecía otros cuatro años en la Casa Blanca”.
El semanario postuló,
por si fuera poco, que “un político ordinario le dice a los votantes indecisos
lo que ellos quieren escuchar, Bush los invitaba a votar por él, porque él se
negaba a hacer lo que los otros hacían. Los políticos ordinarios necesitan ser
queridos; Bush encuentra tranquilidad en la hostilidad de sus críticos. Los
reformistas corren al margen promocionando el cambio. (Bush) Es un político
extraordinario que hace eso manteniendo el título de Líder del Mundo Libre.
Presidentes ordinarios han cometido errores y han intentado remediarlos,
admitiéndolos. Cuando Bush recibió las recomendaciones de algunos asesores
republicanos de que su futuro dependía si él confesaba sus errores, él los
despidió”.
CARACTER MORAL
Consultado por Ercilla,
el politólogo de la Universidad de San Francisco Stephen Zunes asegura que
“dado que Time basa su designación de ‘Personaje del año’ no en un alto
carácter moral, ésta no debe haber sido una elección inapropiada”.
Joshua Frank, ácido
columnista del sitio en internet CounterPunch, advierte a esta revista que no
se trató de ninguna sorpresa, considerando que en 1938 Adolf Hitler recibió el
mismo título que el actual gobernante estadounidense, quien en noviembre pasado
concluyó una extenuante campaña electoral venciendo holgadamente a su moderado
contrincante demócrata, John F. Kerry.
Y no fue sólo el máximo
jerarca nazi quien prosiguió la senda del aviador estadounidense Charles
Lindbergh, el primer “Hombre del año” de esa publicación ya en 1927. Josef
Stalin obtuvo tanto en 1939 como en 1942 la misma nominación; con el Ayatolá Jomeini
ocurrió lo mismo en 1979. De hecho, Bush ya lo consiguió en el 2000 al triunfar
–no ajeno evidentemente a controversias– al entonces oponente Al Gore.
La especialista
electoral del think tank conservador American Enterprise Institute
Karlyn Bowman cree –en declaraciones a nuestra revista– que “ésta parece ser
una buena elección para mí. Aunque a algunas personas les guste o disguste
George W. Bush, creo que todos concordarán que él ha desempeñado un rol muy
influyente en el escenario mundial”.
El juicio del anteriormente mencionado Stephen Zunes respecto al residente de la Casa Blanca sigue siendo demoledor: “Uno podría asumir que si bien un presidente que sin apologías conduce a su país a una guerra desastrosa, inmoral e ilegal, a expensas de la economía interna, el sistema legal internacional, la seguridad y estabilidad de Medio Oriente y el mundo nunca ganaría una reelección; eso muestra (de parte de Bush) un gran liderazgo y fortaleza que merece ser reconocido. Mi opinión es, sin embargo, que la reelección del presidente Bush es menos una cuestión de las cualidades personales como un reflejo de la timidez de sus oponentes demócratas, el creciente dominio corporativo de derecha en los medios estadounidenses y de la fácilmente engañosa población estadounidense”.
Jim Kelly, el editor de
Time, defiende su opción insistiendo en que “incluso aquéllos que no han votado
por él saben que es uno de los presidentes más influyentes de los últimos 50
años”. La unilateral “guerra contra el terrorismo” y las operaciones
“preventivas” formarán parte indivisible de su cuestionada gestión y legado.
A.P.G.