Chile y Brasil tras Lula
Amistad por conveniencia
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El gobierno de Ricardo Lagos intenta por todos los medios desmarcarse de sus estrechos vínculos con el saliente presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, y su silenciosa preferencia por el derrotado José Serra. El Partido de los Trabajadores y el victorioso Luiz Inácio Lula da Silva se han convertido así en la "vedette" de la izquierda chilena y latinoamericana. ¿Es el triunfo de una visión antiliberal?
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Fue una profecía que se cumplió. En la primera visita oficial del actual presidente chileno a Brasil, realizada en julio de 2000, Ricardo Lagos asistió también a un encuentro privado con la directiva del Partido de los Trabajadores (PT). "En esa oportunidad evocamos una reunión que habíamos tenido en Marbella (IV Reunión de Políticas Alternativas realizada por la Fundación Chile XXI, en mayo de 1997), donde estuvieron (el actual mandatario mexicano Vicente) Fox, (el renunciado presidente argentino Fernando) De la Rúa y Ricardo Lagos. Y él, en forma muy chistosa, se dirigió a Lula y le dijo: ‘bueno Lula, ahora solamente faltas tú’ ".
La anécdota fue descrita a Ercilla por Marco Aurelio García de Almeyda, fundador, ideólogo y asesor en asuntos internacionales del PT, quien estuvo presente en esa ocasión. García es considerado una figura clave en los vínculos entre La Moneda y la nueva dirigencia de Palacio Planalto, que tendrá al ex metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva (58) como nuevo gobernante desde el próximo 1 de enero.
El mismo presidente Lagos pudo felicitar a Lula sólo por medio del teléfono celular de García. Al respecto, quien además es mencionado como probable nuevo Ministro de Relaciones Exteriores brasileño, comentó a esta revista con cierta modestia: "En primer lugar, usted me está poniendo un traje muy grande. El hecho que el presidente Lagos haya llamado a mi teléfono es una cosa absolutamente fortuita, porque el teléfono por el que intentaban hablar en ese momento no funcionaba y (el ministro secretario general de Gobierno) Heraldo Muñoz estaba junto al presidente Lagos y tenía mi número telefónico. Eso coincidió con que yo estaba con Lula en ese momento".
El pasado 27 de octubre, entre los sufragistas brasileños residentes en Chile, Da Silva también venció, obteniendo 50,9% (377 votos) contra 49,1% (364) del oficialista José Serra, el abanderado del Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB). Eso sí, los resultados finales y definitivos en Brasil fueron más contundentes y reveladores. Este barbudo ex dirigente sindical triunfó en esa segunda vuelta, alcanzando el apoyo de 61,29% de los electores contra el 38,71% en favor de Serra. El PT y su inédita alianza comenzaban así la transición administrativa.
PRIMERA MEDIDAS
Tras la victoria, un sonriente Lula nombró a Antonio Palocci como encargado de la transición. Tanto Palocci como José Dirceu –flamante diputado y presidente del PT– y el mismo García son considerados el núcleo duro del llamado sector revisionista al interior de esa colectividad, siendo además los artífices de la alianza electoral con el centro político brasileño.
Los resultados legislativos fueron también favorables al PT, que consiguió 91 diputados (de 513) y 14 senadores (de 81), convirtiéndose así en la principal fuerza política del Congreso y la tercera en el Senado. "Pero aún careciendo de la mayoría necesaria para gobernar un país tan complejo como Brasil", asegura el analista Carlos Malamud, del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, de Madrid.
Es por eso que la apuesta de la aggiornada dirigencia es, en palabras de Da Silva, generar una alianza de "todos los hombres y mujeres buenas de este país". Para ello han impulsado en las primeras semanas de noviembre una seguidilla de reuniones con los conglomerados más centristas, como el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y el PSDB de Cardoso y Serra.
Ambos partidos, no obstante, han anunciado que serán oposición. Y es que sólo el PSDB gobierna siete estratégicos estados (de los 27 en que se divide Brasil), aglutinando casi la mitad de los 175 millones de habitantes que conforman la población total. El PMDB actúa sobre otros cinco estados, mientras que el PT controla únicamente tres pequeños estados.
De todos modos, y según la prensa local, el pacto gubernamental con esas fuerzas políticas avanza a puertas cerradas, ventilándose que en las votaciones legislativas la presidencia de la Cámara de Diputados se distribuiría para el PT (José Dirceu) y la del Senado para el centrista PMDB.
Así las cosas, algunos observadores han equiparado el mencionado pacto brasileño con la Concertación, la alianza de partidos de centroizquierda que ha gobernado Chile en la última década. Con ironía, Marco Aurelio García expresa nuevamente a esta revista: "Ustedes están muy obsesionados con la exportación. Eso aquí no funciona. Es lo mismo que nosotros quisiéramos proponer que ustedes constituyeran un PT. No hay necesidad de un PT en Chile, porque ustedes tienen otras formas que funcionan muy bien".
LA VISITA DE "HERALDO"
"La idea es saber qué está pensando el nuevo gobierno brasileño", aseguró a la prensa nacional el ministro secretario general de Gobierno, Heraldo Muñoz, antes de emprender un breve viaje a Brasil el pasado 4 de noviembre, expresando que "si le va bien a Lula, evidentemente eso tendrá repercusiones positivas para Chile. Creo que nuestro país tiene que hacer todo lo que esté a su alcance para colaborar con su gobierno. Y como existen buenos contactos políticos, eso es factible".
Muñoz se reunió con el mencionado asesor internacional del PT, con quien le une una amistad de años, al igual que con el diputado Dirceu. Anteriormente el ministro se había desempeñado como embajador en Brasilia, donde tuvo oportunidad incluso de jugar fútbol con varios de los dirigentes petistas.
Además pudo reunirse con Da Silva, avanzando en los preparativos para su anunciada visita a Santiago, que se realizará sólo si la apretada agenda del electo mandatario lo permite, en el marco de un programado arribo a Argentina, a fines de noviembre.
De inmediato Muñoz destacó las "coincidencias" entre el gobierno de Lagos y el programa gubernamental de Lula, que se sintetizarían en el llamado "crecimiento económico con justicia social". De acuerdo a sus declaraciones, no se trató el polémico tema del ingreso al Area de Libre Comercio de las Américas (Alca), en el que ambos gobiernos mantienen discrepancias.
Consultado por Ercilla, el senador Ricardo Núñez –encargado de la comisión internacional del Partido Socialista (PS)– estimó que "en materia de política de Estado hay que ser realista. Creo que el presidente Lagos ha hecho muy bien en enviar al ministro Muñoz, como ex embajador en Brasil, para que retome contactos más oficiales".
Y es que silenciosamente el gobierno de Lagos estaba cómodo con el continuismo representado por Serra. Esta versión se apoya además en la estrecha amistad –y lo que ha sido calificado como "gran sintonía" entre Lagos y Cardoso–, a quien conoció a fines de los sesenta cuando el saliente mandatario brasileño vivió su exilio en Chile. Trabajaban juntos en un instituto dependiente de la Cepal y tenían sus domicilios a corta distancia. Algo similar le ocurrió a Serra, quien estaba ligado entonces al Partido Comunista, se casó con chilena e incluso, tras el Golpe de Estado de 1973, estuvo detenido en el Estadio Nacional.
"No creo que el gobierno de Lagos se haya jugado (por Serra) ni demasiado ni nada. Más allá del hecho de que Serra haya sido colega de Lagos... el actual presidente chileno también fue mi colega cuando yo trabajé en la Escuela de Economía de la Universidad de Chile. La posición del gobierno chileno fue absolutamente imparcial, no tuvo ninguna injerencia en el proceso electoral brasileño. No se trata para nada de que la visita de Heraldo Muñoz haya sido un mecanismo de compensación, es simplemente una actitud normal luego de un proceso electoral", asevera a nuestra revista el mismo García.
"BURGUES Y NEOLIBERAL"
Aunque las altas fuentes del PS consultadas por Ercilla insistieron en las "fluidas relaciones" que mantienen, según ellos, desde hace años con el PT y esperan un mayor fortalecimiento de los vínculos entre ambos partidos, lo cierto es que tampoco han negado las discrepancias que han mantenido, llegando a ser tildados por los petistas de "burgueses" y "neoliberales".
Según el ya citado senador socialista Núñez, la izquierda latinoamericana es muy plural. "En el pasado no sólo hemos tenido diferencias con el PT, sino también con otras colectividades políticas, que no entendieron adecuadamente la naturaleza de la transición chilena y las medidas que tuvimos que adoptar en este país que estaba prácticamente empatado".
El díscolo diputado socialista Sergio Aguiló –quien a fines de los ochenta realizó estudios de posgrado en São Paulo y conoció de cerca el funcionamiento del PT– reconoce las críticas realizadas por el conglomerado brasileño, particularmente respecto a las políticas sociales impulsadas por la Concertación, siendo básicamente las mismas que él plasmó en su cuestionado documento "Chile entre dos derechas". En conversación con Ercilla expresa que "decir que en Chile los gobiernos de la Concertación no han hecho una modificación sustantiva al modelo neoliberal que heredamos de la dictadura es un lugar común en estos momentos. Eso es un dato de la realidad como la Cordillera de los Andes. El PT ha tenido muchos fundamentos para realizar esa crítica".
Sin mayores titubeos, el senador Núñez agrega: "La historia nos ha dado la razón, porque gran parte de los que antes nos criticaron hoy tienen claro que para luchar contra el neoliberalismo no bastan las frases altisonantes. Para luchar contra el neoliberalismo hay que tener una alternativa distinta, que debemos construir entre todas las fuerzas progresistas de América Latina".
Algunos aún esperan señales más concretas para reforzar los vínculos con el "nuevo" Brasil y ven en el subsecretario de Economía, Alvaro Díaz (PS), la persona idónea para asumir como representante del Gobierno en Brasilia. El y su esposa brasileña son amigos de Marco Aurelio García, desde sus vínculos con el MIR chileno en los setenta. Al cierre de esta edición, el gobierno de Lagos no se había pronunciado al respecto.
Mientras tanto, el Senado brasileño confirmó el pasado 5 de noviembre a Gelson Fonseca –diplomático de carrera– como futuro embajador en nuestro país, luego de ser representante ante Naciones Unidas.
A juicio de Aguiló –quien fue alumno del mencionado García en su estadía en Chile–, el triunfo de Da Silva abre una nueva etapa en la región, que "refuerza el término de un ciclo de predominio de visiones neoliberales en América Latina". Y recalca que eso no se traduce en la resurrección de un trasnochado estatismo, sino en la modernización del Estado. Así, Lula y el PT se han convertido en la "vedette" de la izquierda chilena y latinoamericana.
A pesar de que en el PT saben que recién ahora comienza lo difícil, están orgullosos de lo logrado. El citado García asegura que la victoria electoral es "el resultado de un trabajo político de 22 años (desde su fundación) de afirmación de una política independiente de los trabajadores en la sociedad brasileña. Pero que supo, además, ser lo suficientemente flexible para establecer las alianzas en función de los grandes objetivos nacionales".
Siendo la novena economía mundial y un gigante sudamericano, ¿logrará esa fórmula resultados?
Andrés Pérez González
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(RECUADRO) CURIOSIDADES
Fuente: Fohla de São Paulo