Conflicto en Medio Oriente
Arrogancia y ceguera
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Reina la violencia. Cerrando toda puerta al diálogo, israelíes y palestinos continúan inmersos en la lógica de la desconfianza y venganza cotidiana. Todo un triunfo para el nacionalista Ariel Sharon y los fundamentalistas islámicos de Hamas.
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Mohammed Haneideq (12) jugaba como de costumbre en las ruinas de un edificio destrozado por el ejército israelí, cerca del asentamiento judío de Neve Dekalim. Su vida era como la de cualquier niño palestino que engrosaba el campo de refugiados de Khan Younis, en Gaza. Sin embargo, los efectivos hebreos –enceguecidos ante el espiral de violencia- debieron confundirlo ese 17 de diciembre con un amenazante terrorista, poniendo fin a su vida. El ejército israelí declinó hacer comentarios.
En el otro bando, francotiradores palestinos abrieron fuego contra un auto israelí en los alrededores de Ramala, hiriendo críticamente a uno de sus ocupantes. El saldo de víctimas desfavoreció ese día a los palestinos. A parte de la muerte del pequeño Haneideq, se agregó la de un activista del grupo integrista musulmán Hamas y la de un oficial palestino.
En esa trágica cotidianeidad, el conflicto en Oriente Medio continúa edificándose sobre terreno minado.
SEÑOR "IRRELEVANTE"
Los 15 meses de Intifada ("resistencia callejera") han adquirido un vertiginoso ritmo con olor a sangre. A mediados de diciembre los "halcones" de ambos lados sumaron otro punto a su favor, cuando tres hombres armados palestinos detonaron sucesivas cargas explosivas al paso de un bus que trasladaba a unos 50 colonos judíos, en Cisjordania. El saldo: 10 personas perdieron la vida y otras 30 quedaron heridas.
Tras el atentado, el gabinete del ultranacionalista Ariel Sharon intensificó sus operaciones bélicas en esa zona autónoma, desbaratando los intentos para un cese al fuego orquestado durante tres semanas por el enviado especial estadounidense, Anthony Zinni.
En esta segunda Intifada, cerca de mil personas han sido asesinadas. El detalle indica: 75% de víctimas fatales de lado palestino y las restantes, israelíes.
Tras esos hechos, Yasser Arafat (72) -el torpedeado líder de la Autoridad Nacional Palestina- pasó a ser catalogo como "irrelevante" por la Administración de unidad nacional israelí. Mientras, asesores del líder palestino advirtieron públicamente que la última ofensiva hebrea constituía una "declaración de guerra" contra "el pueblo palestino, sus dirigentes y el proceso de paz".
A juicio del investigador Mark Heller, del Jaffee Center for Strategical Studies de la Universidad de Tel Aviv -en declaraciones a Ercilla-, "Arafat sigue siendo relevante, porque no hay nadie que pueda asumir su responsabilidad por el momento. El sigue siendo relevante mientras no exista una mejor alternativa".
"El interés de Sharon es básicamente desgastar a Arafat, producir enfrentamientos internos en Palestina, que se vuelva totalmente inviable tanto la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como la creación de un posible Estado palestino. Sharon es un halcón, lo que quiere en definitiva es crear bastante caos en la entidad palestina, de tal manera que no tenga que entregar más territorios para confinarlos a una zona donde no puedan constituirse como Estado", aseveró en contacto telefónico con Ercilla Mariano Aguirre, director del Centro de Investigaciones para la Paz de Madrid.
Los dardos contra Arafat parecían, inclusive, que estuvieran envenenados. Esto se desprendió de las declaraciones a la televisión israelí del director del mayor concejo de asentamientos judíos, Benny Kashriel, quien llamó al debilitado dirigente palestino "encarnación de Satán".
En ese contexto se frustró el pasado 15 de diciembre la resolución de Naciones Unidas, vetada por Estados Unidos (principal aliado israelí), que pretendió generar un mecanismo de monitoreo del conflicto palestino-israelí y sancionar "todo acto terrorista", como el excesivo uso de la fuerza, las ejecuciones extrajudiciales y la destrucción de la propiedad.
"La situación se está tornando peor, no mejor", precisó el secretario de Estado de la Casa Blanca, Colin Powell. Y respecto a los atentados suicidas impulsados por Hamas y la Yihad Islámica, fue categórico: "éstos no destruirán Israel. Pero pueden destruir a Arafat y a la Autoridad Nacional Palestina".
BENEFICIENCIA DE HAMAS
A Arafat se le ha criticado masivamente su inacción en los últimos meses. No obstante, aún pudo sacar el habla y leer un discurso por televisión, llamando el pasado 16 de diciembre al cese de toda acción terrorista contra Israel. Su contraparte judía nuevamente se mostró decepcionada, ya que esperaba más bien el anuncio del término de la Intifada.
Aparentemente, el cuestionado líder palestino está atado de manos ante los sectores integristas del movimiento nacional palestino. A las acusaciones de corrupción y extrema burocracia de la ANP, las entidades fundamentalistas han realizado un metódico servicio de asistencia social en colegios, hospitales y centros de abastecimientos. Además de la ayuda económica que brindan a la familia de todo terrorista suicida.
Este apoyo se ha traducido así en una mayor preferencia popular. De acuerdo al Centro Palestino para la Opinión Pública, la fracción de Fatah (a la que pertenece Arafat) ha descendido de un 38% en marzo de 1999 a un 29% en noviembre de este año. Mientras, Hamas y Yihad Islámica alcanzaron el 27% desde un 17%, en el mismo periodo.
En palabras del destacado intelectual palestino Eduard Said, los últimos acontecimieintos no son más que "la victoria de Sharon: cuanto peor, mejor. La actual imbricación de unos y otros, de ocupantes y ocupados, sólo perpetúa el rencor recíproco y sirve de caldo de cultivo a un terrorismo que, con su arrogancia y ceguera, Sharon no logrará extirpar".
A. P. G.