Argentina
Hambre y represión
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Néstor Kirchner ha cambiado de estrategia para tratar con el incansable movimiento de piqueteros. Algunos no descartan una pugna al interior del Partido Justicialista entre el actual presidente y su otrora padrino Eduardo Duhalde.
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Últimamente, el aún flamante presidente argentino, Néstor Kirchner, ha tenido ciertas dificultades para proseguir su “encantamiento” –¿cooptación?– del siempre vigente movimiento piquetero, como se conoce a los desempleados que protestan interrumpiendo regularmente las vías públicas en ese país.
Las violentas manifestaciones del pasado 31 de agosto, en el marco de acciones contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la visita a Buenos Aires del recién asumido Rodrigo Rato como jefe de esa alta entidad financiera, volvieron a captar la atención internacional. La jornada finalizó con siete detenidos que se sumaron a los ya cuatro mil procesados por desórdenes públicos.
A pesar de lo que a juicio de esas organizaciones sociales constituye “una intensa campaña de hostigamiento y persecución impulsada por el gobierno y por el poder económico para domesticar la protesta social”, el pasado 3 de septiembre volvieron a salir a las calles. Hubo acciones en la céntrica Plaza de Mayo, en el Puente Pueyrredón, en las boleterías de Constitución y en Resistencia, que demandaban la inmediata liberación de todos los detenidos, catalogados como “presos políticos”.
A la detención del ya mediático Raúl Castells, del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, se agrega entre otros la del dirigente Gustavo Franquet, miembro de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón y de Quebracho. Esta última agrupación resaltó en esas recientes protestas contra el FMI.
PUGNA INTERNA
La discusión en Argentina respecto a esos últimos actos de represión policial coincidió con el resultado de una encuesta, difundida por el matutino transandino La Nación, que reveló una merma en la popularidad de Kirchner (que oscilaba en los primeros nueve meses de gobierno en un 80%). Mientras su apoyo en la capital federal es de un 50%, éste sube a 55% en el Gran Buenos Aires y supera un 64% en el interior del país.
Pese a la relación más frontal inaugurada por el mandatario hacia los piqueteros –quienes engruesan un ascendente 14,7% de desempleados a nivel nacional, al finalizar el segundo trimestre–, el responsable de la Casa Rosada volvió a defender el derecho a la “protesta democrática”, aduciendo que su intención es lograr “un marco para la convivencia y que se dé una actitud de contención”.
“Gracias a Dios nos
damos cuenta de que la gente tiene derecho a circular por la calle con
tranquilidad y que éstos son delitos que tienen que tener penalizaciones”,
declaró por su parte, y luego de esas jornadas de protesta, la diputada Hilda
González, esposa del cacique justicialista Eduardo Duhalde. Agregó que el
Gobierno comprendió la importancia del derecho a transitar y que por suerte
“tomó las riendas” en este tema, aclarando que no se trataba de reprimir sino
“de poner orden en el asunto”.
Hilda “Chiche”
Duhalde es considerada, en ciertas ocasiones, “vocera” de su marido. De ahí la
relevancia de sus intervenciones, que amenazan con tensionar las siempre
inestables relaciones entre altos dirigentes oficialistas.
Además, una nota de
Mariano Pérez de Eulate –aparecida el pasado 8 de septiembre en Clarín– no
descartaba incluso la posibilidad de un futuro acuerdo entre el duhaldismo y el
partido de centroderecha Compromiso para el Cambio, que encabeza el también dueño
de Boca Juniors, Mauricio Macri.
Mas allá de la agenda política-mediática de las últimas semanas en el vecino país, Joseph Tulchin –director del Programa para América Latina del Wilson International Center de Washington– entrega una sorpresiva perspectiva en una reciente visita: “Argentina tiene tres problemas fundamentales. El primero es su deuda; el segundo, la fragilidad institucional, y el último, la pobreza y la iniquidad social”. Para Tulchin, la inseguridad se explica por las anteriores variables.
Es por ello que no deja de tener razón un texto aparecido en Argentina Indymedia, un centro de medios independientes, al acusar que “más allá de los discursos kirchneristas, la realidad sigue siendo de miseria, hambre y represión”.
A.P.G.