México
La apuesta del Subcomandante
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El líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) rompió su silencio: le otorgó "el beneficio de la duda" al recién asumido gobierno de Vicente Fox, recogió el guante ante el repliege de tropas militares y aceptó negociar la paz con el presidente-empresario.
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"Hace seis años le escribimos una carta a Ernesto Zedillo, su antecesor. Ahora que usted es el nuevo titular del Ejecutivo federal es mi deber informarle que a partir de hoy ha heredado una guerra en el sureste mexicano". Así comenzaba la carta que el Subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), le envió el pasado 2 de diciembre al recién asumido mandatario azteca, Vicente Fox. La misiva sirvió, además, para otorgar "el beneficio de la duda" a la nueva administración derechista y sentar las bases para negociar la paz en el empobrecido estado de Chiapas.
Sin mediar mayor espera, el guerrillero del pasamontañas recogió el guante lanzado un día antes por el cabecilla del Partido de Acción Nacional (PAN), cuando -haciendo gala de un espectacular manejo comunicacional- juramentaba como responsable del gobierno federal que puso fin a 71 años de dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Antes de su triunfo electoral del 2 de julio, el ex gerente de CocaCola en México había anunciado simplistamente que el "problema de Chiapas" se solucionaba en "15 minutos". No olvidando sus palabras, en el cambio de mando comunicó la retirada de efectivos militares desplegados en ese convulsionado estado sureño. Según fuentes castrenses, éstos ascenderían a 1.500 de un total de 20 mil soldados. De paso, adelantó el envío al Senado de la estancada Ley Indígena, basada en el Pacto de San Andrés de Larráinzar que todos los partidos políticos acordaron en 1996.
"Me parece que es la oportunidad de los zapatistas para no seguir perdiendo simpatías, pues ya ha pasado mucho tiempo. Ha habido mucho desgaste, división y no es lo mismo negociar con el PRI en el gobierno que con uno nuevo. Es absolutamente diferente", reconoció desde Chiapas a Ercilla la investigadora Sonia Toledo, del Instituto de Estudios Indígenas.
Según Carlos Ramírez, columnista del rotativo azteca El Universal, "la posición política del Subcomandante Marcos buscó el sábado (2 de diciembre, en la emblemática localidad de La Realidad, en la selva Lacandona) la manera de enrolarse en la lucha radical, pero dentro de la legalidad. Marcos sabe muy bien que la aprobación de los Acuerdos de San Andrés cerrarían el capítulo de la guerrilla armada en Chiapas", que estrenó sus armas el 1 de enero de 1994.
"BUENA VOLUNTAD"
Ana María Garza, también del Instituto de Estudios Indígenas, no ocultó a Ercilla sus temores por el buen término del conflicto: "Durante todo este tiempo se ha corroído enormemente el tejido social chiapaneco... se han complicado las cosas a un nivel inimaginable. Por tanto, creo que la discusión legislativa constituye, en principio, una oferta de buena voluntad".
El mismo Sub sembró sus dudas frente a Fox. En su carta le aclaró que no se puede "confiar en quien ha exhibido superficialidad e ignorancia al señalar que las demandas indígenas se resuelven con vocho, tele y changarro", en referencia a los autos Volkswagen, la televisión y las microempresas.
Sin embargo, el vaquero-presidente contaría con voluntad política para dar respuesta a esta espinosa herencia. Según el matutino La Jornada, el ministerio de Defensa estudia la posibilidad de crear una "zona desmilitarizada" en los municipios chiapanecos de Ocosingo y Las Margaritas, con el objetivo de que los insurgentes se muevan con mayor libertad. El área de despeje podría abarcar unos 5.000 kilómetros cuadrados.
Pero Sebastián Guillén Vicente, más conocido como Marcos, tiene puesta su mirada en Ciudad de México, hasta donde planea dirigirse en febrero junto a 24 integrantes del alto mando del EZLN, para intentar convencer a los congresistas de las "bondades" de la Ley Indígena. Y ahuyentar así las aprehensiones de sectores del propio partido del presidente, que temen que la propuesta de reforma constitucional y el mayor grado de autonomía que les otorga, generen un Estado dentro del Estado mexicano.
En contacto con Ercilla, Francisco Rodríguez, articulista del semanario político La Crisis vaticinó como un verdadero "show mediático" el viaje del insurgente. Mientras, desde Chiapas, Sonia Toledo lo consideró un "impacto político muy fuerte, sobretodo cuando la izquierda está dividida".
En contraste, Ana María Garza no vislumbraba el anhelado término del conflicto: "cuando se vive y ve lo que ocurre aquí en Chiapas, me pregunto qué significa realmente ganar la guerra. Para los chiapanecos, simplemente vivir mejor. Y para Marcos... ¿dejar de vivir algún día en la clandestinidad?".
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Andrés Pérez González
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RECUADRO: "ZEDILLO PERDIO LA GUERRA"
El 29 de noviembre, el Subcomandante Marcos rompió su silencio y acusó, a través de una carta abierta, la ceguera política del saliente presidente Ernesto Zedillo: "podía haber escogido el camino del diálogo y la negociación. Podía haber cumplido lo que firmó en San Andrés. Podía haber llegado a la paz. No lo hizo". Aunque ese juicio no es de su exclusividad. Dos ex integrantes del PRI, el actual gobernador de Chiapas, Pablo Salazar, y Jaime Martínez, negociador con los insurgentes, tildaron al ex mandatario de terco y desinformado. Mientras en su misiva, el guerrillero de la pipa y el pasamontañas sentenciaba: "así fueron estos seis años, señor Zedillo. Pudiendo elegir entre la paz y la guerra, usted optó por la guerra. Los resultados están a la vista: usted perdió la guerra".
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publicado el 11 de diciembre del 2000 en Ercilla