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Camino de Santiago por la Vía de La Plata |
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Peregrinos Canarios |
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Décima Etapa |
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REQUEJO - A GUDIÑA |
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16/08/01 - 46 kms |
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Velocidad media : 12,49 km/h |
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Tiempo empleado : 3 h , 49 min, 14 seg. |
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Velocidad máx : 56,2 km/h |
Desayunamos en el mismo hostal: tostadas, magdalenas, leche y galletas, por 200 ptas, y tras hablar con Paco ( nombre del mesonero ) sobre la señalización y estado de la pista de tierra, nos indica que llegado un punto se pierden las flechas amarillas y es muy difícil de transitar, por lo que nos recomienda que cojamos la carretera nacional, poco transitada desde la existencia de la autovía. Agradecemos los servicios prestados y cogemos agua en una fuente muy cercana.
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Son las 08:45 h, huele a Galicia, el frescor de la mañana hace mucho más llevaderos los casi 8 kms. de subida constante hasta el alto de Padornelo. Coronamos, nos reagrupamos y descendemos hasta Lubián. En las zonas de umbría el frío penetra hasta el tuétano, y estamos deseando que el sol nos haga recobrar la sensibilidad de nuestras manos. Terminada la bajada, afrontamos la segunda cota: A Canda, aprovechando otra vez una antigua carretera, prácticamente abandonada, que pasa al pie de Portela de Canda. Este recorrido nos permite vislumbrar el deterioro de la naturaleza a causa de la nueva autovía ( eso que algunos llaman progreso ) que queda bajo nuestras miradas. |
| Al llegar a la cima, descansamos 15 minutos y aprovechamos para recuperar el nivel de glucosa con el aporte calórico de algunos alimentos. Es aquí donde se encuentra la línea divisoria entre Zamora y Galicia. Nada más pisar suelo gallego podemos observar como el Camino se encuentra mejor señalizado, y varios hitos con motivos xacobeos labrados en granito del país, nos ayudan en nuestro deambular. La bajada discurre por una senda que atraviesa varias parroquias con genuino sabor galaico. El estado de algunos tramos, mojados y con barro, hace peligroso el descenso. |
| Pasados Vilabella y Pereiro, el camino nuevamente se empina, teniéndonos que bajar en ocasiones de las bicis, por la piedras y tierra sueltas, pero la belleza del entorno vale la pena. Alcanzamos O Alto do Cañizo y, pasados unos cuatro kilómetros, entramos en A Gudiña alrededor de las 14:30 h con una temperatura más agradable que en días anteriores. Mientras paladeábamos unos trozos de empanada en un bar del lugar, decidimos visitar el albergue. Al observar las espléndidas instalaciones, no le dimos más vueltas y nos quedamos, aprovechando la tarde para reponer fuerzas. |
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![]() Reloj de sol encontrado en el trayecto
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Para que nos abrieran el albergue llamamos a un
número de teléfono indicado en la puerta, y en breves minutos, dos
voluntarios de protección civil tomaron nuestros datos y nos explicaron
el funcionamiento del recinto. Con nosotros se quedaron dos peregrinos,
que habíamos visto el día anterior en Requejo, y que había hecho, a
pie, el mismo recorrido que nosotros en bici ¡ vaya pateo !. Más tarde
apareció otro ciclista que procedía de las proximidades de la zona
y también descansó en el refugio. El albergue está realmente bien
dotado. Presenta dos pisos, en el superior tiene unas 12 literas y
servicios con agua caliente. En la planta baja hay un baño para
minusválidos, un comedor-cocina y una zona de reunión con chimenea. Fuimos a cenar cerca de la estación, y cuando regresamos hallamos a dos supuestos peregrinos cenando. Nos extrañó, puesto que era noche cerrada y no vimos bicicletas, ni fatiga en sus rostros; no obstante pudimos percatarnos de que a la entrada del albergue estaba estacionado un coche con varios colchones en su interior ¡ se necesita tener cara dura para aprovecharse del esfuerzo del prójimo y hacer turismo gratis ! |