| M�sica para conjunto de percusi�n |
| De los cuatro grupos en que se divide tradicionalmente la Orquesta Sinf�nica, la percusi�n es el que se ha desarrollado m�s lenta y tard�amente en la historia de la m�sica acad�mica de Occidente. Resulta as� paradojal que aquella familia instrumental que representa de manera bien definida el aspecto m�s arcaico de toda experiencia musical �el ritmo- haya sido admitido en pasos progresivos reci�n consolidados durante el Siglo XX. En esto el repertorio acad�mico se muestra en abierto contraste con otras regiones de la experiencia musical como el inmenso campo de la etnograf�a sonora, en el cual la prevalencia de la r�tmica y del instrumental percusivo resulta esencial. Una raz�n para explicar este fen�meno puede derivarse del hecho de que una importante secci�n dentro del campo del ilimitado campo de los instrumentos de percusi�n est� inhibido de producir alturas (notas) y en consecuencia privado de posibilidades mel�dicas y arm�nicas. Pero, si bien el ritmo ha sido el campo favorito del repertorio percusivo, no hay que olvidar el aspecto t�mbrico que ha sido conscientemente empleado con finalidad estructural reci�n el la pasada centuria. Es verdad que durante la Edad Media y el Renacimiento, la m�sica de danza era ejecutada con instrumentos de percusi�n �el tambor, el pandero- pero acompa�ando a cuerdas y /o vientos �por ejemplo en las estampidas de la �poca trovadoresca-. Cuando a mediados del Siglo XVIII se estableci� la base de la orquesta sinf�nica, el timbal fue el �nico integrante de la familia en ser admitido, dada su posibilidad de producir alturas fijas. Reci�n en la Sinfon�a �Militar� (Haydn) y en la Novena Sinfon�a (Beethoven) se permite el agregado de la entonces considerada �percusi�n turca� (bombo, platillos, tri�ngulo). El Siglo XIX ir� incorporando progresivamente a otros integrantes, sobre todo a partir de la visionaria concepci�n del franc�s H�ctor Berlioz. En 1904, el final de la Sexta Sinfon�a de Gustav Mahler muestra el arsenal percusivo en su m�xima expansi�n: doce instrumentos diferentes. Pero ser� como vimos, el ulterior desarrollo del Siglo XX el que otorgar� plena independencia a esta familia respecto de los dem�s grupos, no s�lo como veh�culo ideal para una exploraci�n t�mbrica que se fue acercando a esa zona oscura y negada de la experiencia sonora �el ruido- sino tambi�n con la finalidad de actuar como factor decisivo en la estructuraci�n sonora. La materia dejaba as� de ser soporte del �mensaje� tradicional �el juego de notas y duraciones- para transformarse en mensaje en s� mismo. En 1913, el m�ltiple Marcel Duchamp dio instrucciones escritas para la realizaci�n virtual de m�sica para percusi�n sola que acompa�ar�a su obra m�ltiple �El gran vidrio�. El proyecto que Duchamp calific� como �erratum musical� fue objeto de una realizaci�n tentativa, grabada por el ejecutante Donald Knaack en 1977. Sin embargo, reci�n en 1930, la m�sica acad�mica propuso la primer obra escrita para percusi�n sola; m�rito correspondiente al compositor cubano Amadeo Rold�n. Su obra �R�tmicas� data de 1930 y antecede en un a�o a la m�s difundida candidata a este rubro �Ionisation� de Edgar Varese. JULIO PALACIO (1999) |