Pompeyo Camps
Danzas para percusi�n op. 57
Danzas para percusi�n op.57 (1966); t�tulo para ballet: Despu�s de ma�ana. Consta de los siguientes n�meros que apunto con la respectiva s�ntesis argumental: I) Danza b�lica: los horrores de la guerra. El monstruo at�mico destruye a casi toda la humanidad Quedan s�lo unos seres deformes sobre la Tierra. II) Danza  f�nebre: Ceremonial para una humanidad destruida.. III) Danza grotesca: Los  seres deformes que han quedado en el mundo, laboriosamente reinician la historia de la humanidad. IV) Danza orgi�stica: La humanidad se ha reconstruido y recomienza su historia en los albores de una nueva etapa de paz y trabajo.
Est� pensada para seis instrumentistas: N�1, claves y timbales; N�2, tom-toms (agudo y grave) y bombo; N�3, glockenspiel, xilof�n, timbaletas (aguda y grave) y tam-tam; N�4, wood-block, cencerro, pandereta, redoblante, tambor militar; N�5, cr�talo, l�tigo, g�iro, sirena de alarma y bongoes; N�6, tri�ngulo, shwanne (flauta de �mbolo), maracas y platos suspendidos (agudo y grave).
Cre� que esta era la primera obra argentina para percusi�n hasta que en 1984 Hilda Dianda me sac� del error: su Percusi�n 11 se remonta a 1963.
Escrib� las Danzas sin perspectiva de ejecuci�n inmediata. Imagin� la par�bola argumental. Visualic� mentalmente retazos de coreograf�a. Vestuario: hombres y mujeres con mallas grises, todos iguales; c�mara negra, luces rasantes o verticales. Eso �nicamente pod�a traducirse por medio de la percusi�n.
El primer n�mero, Danza b�lica, es de tipo realista, el dram�tico ulular de la sirena el�ctrica, el silbido y estallido de las bombas al que sigue el ruido de cristales rotos. Danza f�nebre tiene el ritual de la escritura en �cangrejo�: hasta la mitad avanza, y desde all� todo se repite como leyendo de derecha a izquierda. Danza grotesca especula con timbres de relaci�n ins�lita, con ritmos elementales pero a veces con per�odos que no coinciden con la m�trica. Danza orgi�stica tiene esquema de rond�; algunas de sus caracter�sticas son la alternancia de 5/8 y 2/4, y la del quintillo de corcheas en 2/4 y cuatrillo de corcheas en 5/8, irregularidades que se hacen especialmente notorias por el simult�neo subrayado de los valores normales. Siempre sostuve que lo variable tiene plena significaci�n cuando se antepone dial�cticamente a lo constante. La movilidad total es tan mon�tona como el estatismo.
Las Danzas para percusi�n durmieron en el desconocimiento hasta 1971, cuando las estren� Miguel Angel Gilardi al frente del Conjunto de Percusi�n del Conservatorio Municipal Manuel de Falla en el Auditorio de Radio Nacional.

(Pompeyo Camps. Mi Obra. Temas y Contracantos/julio.1987)
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