Por aquél entonces yo ya era un fracasado, acababa de dejar
definitivamente los estudios para no volver más, cosa que creo que no
sorprendió a nadie, a mí tampoco. Me dediqué a buscar trabajo fuera del país,
huyendo de algo supongo, pero no sé bien de qué, ni siquiera sé si huía
realmente, pero la gente me preguntó tantas veces que de qué huía, que acabé
creyendo que huía de algo. El trabajo no llegaba, así que decidí bus-car
algo aquí y tuve algo más de suerte, si es que se puede llamar suerte a
esto. Un par de meses atrás había intentado suicidarme, pero una foto suya
me lo im-pidió, más bien fue la ausencia de esa foto. Yo ya estaba metido en
el baño con la cuchi-lla de afeitar en la mano, entonces pensé que era muy
triste irme sin volver a verla otra vez, llevaba casi dos años sin verla.
Como no tenía ninguna foto suya decidí posponerlo y conseguir antes una foto
por medio de una amiga. Mas tarde me rajé. Era mi segundo intento de suicidio
fallido. Espero tener más cojones la próxima vez. Estuve un tiempo
trabajando en sitios diversos de los que ni me acuerdo. De he-cho sigo
trabajando en cosas de mierda y no sabría decir en qué trabajo ahora mismo.
Nunca conseguí un trabajo como conductor, era lo único que me motivaba un
poco pero nunca me cogían, siempre decían que querían a alguien con
experiencia: “Buenos días, llamaba por el anuncio que tienen en el periódico
en el que solicitan un conductor” “Sí, ¿tiene usted experiencia?” “
Tengo cuatro años de experiencia al volante” “ Pero, ¿ha trabajado en
esto?”, aquí se terminaba la conversación, cuando no pedían experiencia
el puesto ya había sido cubierto. Joder, yo era realmente bueno al volante, a
veces lo decía, pero no me hacían caso: “Lo sentimos pero la plaza ha sido
cubierta” “Pues échele, está usted hablando con un profesional”,
entonces me colgaban el teléfono. Desde esa época nunca me ha importado
nada, bueno, realmente creo que desde que Ella se fue nada me ha importado
demasiado. Creo que desde entonces lo único que he querido con las mujeres ha
sido amistad y follar. El amor es una mentira que nos in-culcan desde pequeños;
es como dios, papá noel o la justicia. La vida te enseña muchas cosas. A mí
una de las que me enseñó en aquélla épo-ca fue que nunca puedes hacerte
ilusiones de que vas a conseguir a una chica porque siempre hay alguien con
una chupa más cara que la tuya y de cuero, una barba más arre-glada que la
tuya y con más labia... bueno y también con el pelo más engominado y
arreglado, a pesar de que le queden dos cortes de pelo. Una noche estuve a
punto de conseguir a una chica, pero llegó el tipo de la chupa de cuero. Esa
noche me fui sin ha-cer ruido, no me importó no haber conseguido a esa chica
en particular, pues desde que Ella no está ya ninguna me importa gran cosa,
pero me jodió no haber conseguido a la chica; fue como asumir otro fracaso,
otro que sumado a la lista hacía un total de dema-siados. Si algo sabía en
aquélla época es que si alguien te puede fallar lo va a hacer. A mí me ha
fallado mucha gente demasiadas veces, pero tampoco me voy a quejar porque yo
también he fallado a la gente en numerosas ocasiones. Creo que es algo
humano, no valoras a alguien hasta el momento en que te falla, en ese momento
sabes realmente lo que esa persona significa para ti. Si no te jode que te
haya fallado, es que no te importa-ba demasiado. Yo he fallé a mucha gente
cuando dejé de estudiar, nadie se sorprendió pero todos se hacían los
sorprendidos, me decían que estudiase otra cosa, que en este mundo había que
tener un título, es curioso porque todos lo decían en plan de colegueo como
si se preocupasen por mi; ¿y yo qué? ¿no tengo pase para la discoteca?. Hay
veces que la gente no se da cuenta de que tú formas parte de tu vida, y
tienes derecho a opinar. A veces solo me gusta que me dejen en paz, poca gente
sabe eso. Tengo pocos amigos. Yo pesaba 98 kilos. La gente sabe de ti más que
tú mismo y se mete a menudo en lugares donde nadie les está llamando.
Alguien me dijo alguna vez algo sobre mi pe-so, bueno, no fue la única
persona, pero sí la que más me llamó la atención. -Deberías adealgazar un
poco, es una pena con lo guapo que eres que estés tan gordo –me dijo. -Tú
deberías ponerte gafas o dejar de mirar con el ojo del culo –fue mi
respuesta. Esa persona no me ha vuelto a hablar demasiado y ambos sabemos que
es lo mejor. Yo nunca he sido un chico guapo, ni tampoco un chico malo. Eso ha
sido un do-ble fallo compartido entre la naturaleza y yo. Alguna vez me ha
gustado alguna chica pero nunca me he atrevido a decir nada con esta cara y
sin ser malo, bueno, a Ella sí se lo dije en su día, pero eso fue algo
distinto. No me importa no decir nada a las chicas porque Ella ya no está y
nada volverá a ser igual. No soy guapo, pero Ella me hacía sen-tirme guapo.
No soy malo, pero con Ella me sentía capaz de hacer cualquier cosa, inclu-so
matar; matar es algo a lo que se da demasiada importancia y, si lo piensas, no
tiene tanta. Siempre he vivido con mis padres, en aquella época también,
excepto un año en el que viví con una chica, pero luego lo dejamos porque la
quería demasiado como para seguir con ella sin quererla. Esa época fue
buena, de las mejores. Yo conocí a esa chica por medio de una amiga, era
compañera suya de trabajo. Era de Cantabria, pero estaba viviendo en Madrid
porque quería ser actriz y estudiaba aquí para ello. Tenía un piso
alquilado en la calle Fuencarral, cuando empezamos a salir y yo le dije que
estaba harto de vivir en casa ella me propuso que me fuese a vivir con ella y
así lo hicimos. Com-partíamos los gastos y todo fue sencillo en ese aspecto,
pero yo notaba que ella me quería y yo a ella no. Eso me dolía. La quería
demasiado como para hacerle daño, pero no lo suficiente como para
corresponderla. Tardó poco en conseguir otro chico, era una chica muy guapa.
Desde que dejé a esa chica no he estado con ninguna otra, quiero decir sin
pagar. Creo que así estoy bien, no quiero volver a engañarme ni engañar a
nadie. Hay personas que han nacido para estar solas, yo soy una de esas
personas, lo sé desde que Ella se fue, pero ha sido ahora cuando he
descubierto que lo sabía.