Cuando éramos pequeños no nos conocíamos. Tú vivías en un mundo y yo en otro. Mundos que nunca se rozaban, tanto por distancia como por complexión. Ahora es distinto. Hay roce.
Cuando tú eras pequeña vivías con tus abuelos. Tu padre no quiso saber de ti ni de tu madre tras dejarla embarazada. Tu madre, bueno, eso ya lo sabes y no conviene recordarlo. Tus abuelos se hicieron cargo de ti y, a pesar de su edad, te cuidaron lo me-jor que pudieron. Qué cojones, lo hicieron bien. Siempre lo dices.
Cuando yo era pequeño vivía con mis padres. Mis padres se llevaban bien aún y mi padre no bebía. Bueno, al menos no bebía cómo lo hace ahora. Yo iba bien en el co-legio y tenía muchos amigos. La vida era bonita y creía poder llegar a ser alguien... Siempre fue mejor todo cuando era pequeño. Bueno. Excepto por una cosa, ya sabes. Tú.
Solías ir a un lago cerca de tu casa a echar pan a los patos. Te llevaba tu abuela. Los niños jugaban, pero a ti no te gustaban los niños. Siempre hiciste tu camino sola. Bueno, ahora no. Yo de pequeño tenía amigos, pero no amigos de verdad. Eso es una broma que nos gastan, cuando alguien dice amigo de verdad está bromeando. Siempre ha sido así. Es como funciona esto.
La putada es no ser siempre pequeño. Joder, yo de pequeño era guapo, lo sé porque tengo fotos. Ahora no soy guapo. Bueno sí. Pero es sólo porque tú me lo dices y eso me convierte en guapo automáticamente. Objetivamente soy feo. De pequeña eras mona y ahora... bueno ahora eres preciosa y eso es un hecho objetivo dicho subjetiva-mente, pero eso da igual, no le quita valor al asunto. Los amigos de verdad son un puto cuento chino.
No necesito nada, sólo estar contigo. A veces no tengo ni eso. ¿Eres real?. A ve-ces creo que te he soñado. De pequeña eras mona. Cuando éramos pequeños esto era más fácil, el amor era un juego que consistía en hacerse pajas. Eso era todo.
El zoo. Odiaba ir al zoo de pequeño. Animales encerrados en jaulas a veces de-masiado pequeñas y otras veces demasiado poco grandes, y gente tirándoles cosas de comer. Cacahuetes. Si alguna vez estoy en una jaula, prefiero morir de hambre a que me tiren cosas. De hecho, si alguna vez estoy en una jaula, prefiero morir. A veces los ani-males son mejores que las personas, otras veces no. Preferiría tener que matar a una per-sona, matar a un animal me costaría más. Mi padre no bebía tanto cuando yo era peque-ño e íbamos al zoo. Quizá es mejor ahora. Ahora no voy al zoo.
No te gustaban las fiestas de cumpleaños de los otros niños. Solías quedarte sola en un rincón esperando a que acabasen. Eras realmente buena en tu soledad. Eras fuerte. Ahora no estás sola. Yo tampoco.
Cuando era pequeño solía ir con mi padre a montar en el teleférico. No es nada especial si lo miras fríamente, pero para mí era mágico aquello. Tenía un pollo que se llamaba Kiriko, me lo compró mi padre en un puesto de la calle. Kiriko era amarillo y gilipollas, como todos los pollos. Iba detrás de nosotros allá donde fuéramos.

¿Recuerdas cuando nos conocimos? Por aquél entonces ya no éramos pequeños y eso fue importante ya que tú de pequeña no necesitabas a nadie. Luego creciste y te viste inmersa en un abismo de decepciones, falsedad e hipocresía. Por primera vez te sentiste sola, bueno, eso me dijiste y yo te creo. Luego aparecí yo, eso también me lo dijiste tú. A mí me pareció que la que apareció fuiste tú, pero eso es igual.
¿Qué recuerdo? La brisa proveniente de una gran ría. Una gaviota o una rata. A ti eso te da igual, para ti es lo mismo. Tu pelo. Gente pasando a nuestro alrededor. Odio a la gente, siempre ha sido así pero hace poco que me he dado cuenta. A ti no te gusta que odie a la gente, pero a mí me gustas tú y yo a ti. Tú me has dicho eso.
¿Qué necesito? Un camino. Tu compañía. Una pistola. De pequeño jugaba a ma-tar a los malos. Ahora para mí son todos malos. Todos menos tú. Haremos nuestro ca-mino y yo te defenderé de los malos con mi pistola. Nadie te va a volver a hacer daño. Antes tendrán que matarme y eso no les va a ser fácil. No. Si se trata de ti lo llevan jo-dido conmigo.

Ahora estamos juntos y eso me gusta. A veces no es fácil. A veces era mejor de pequeños pero eso siempre pasa. Yo estoy bien así ahora y no imagino otra cosa porque me pongo triste y no es plan. Ahora sé que nadie te va a hacer daño. No. Voy a estar allí siempre y la mano nunca me temblará al apretar el gatillo.

DA

 
Hosted by www.Geocities.ws

1