Juan sacó de la mano lo que parecía un polluelo. Le pregunté donde lo había conseguido y él me respondió que se lo había encontrado en el suelo mientras iba al trabajo, seguramente cayó desde el tejado de una casa aledaña o algo parecido. No me preocupó la suerte del pajarillo porque yo sé que a Juan los animales le van mucho. Sino que le pregunten a su novia, la pobre recibió en navidad un perrito, en el día de su cumpleaños una tortuga y en el de San Valentín un periquito color rojo. A mí, los animales no es que no me gusten, sino que ellos necesitan un espacio adecuado y unos cuidados  que yo actualmente no pudo brindarles, ya sea por mis tareas domésticas, porque vivo solo, ya sea por el trabajo, porque trabajo algo, ya sea por los cursos, porque por la tarde voy a una asociación vecinal.

Como veréis mi vida es algo rutinaria y vulgar, pero no me preocupa. Sabes que no me falta gente para una buena conversación diaria, eso sí que sea buena porque hay momentos del día que intento no encontrarme con nadie, aunque vaya a la frutería o al pescado. Cosa difícil porque allí siempre hay gente, así que esos días o voy muy temprano o a la hora que está a punto de cerrar, no me extraña que me lleve el pescado más malo, el sobrante.

Mi relación con las mujeres siempre ha sido eso, una mera relación. Esa sensación de libertad, de poder vencer cualquier obstáculo ha quedado en mera anécdota, porque inmediatamente pedía el interés en éllas o éllas perdían el interés en mí y yo simplemente me dejaba llevar. Nunca intentaba enmendar la situación, si élla no quiere mejor ahora que no dentro de un tiempo en el que me haya ya acostumbrado (a élla), y venga otro malestar crónico.

Como veréis no tomo cualquier decisión que muevan los cimientos de mi vida apacible. No sé muy bien por qué, ya que siendo pequeño me gustaba jugar a las aventuras con mis primos y yo siempre ganaba. Siempre encontraba la mejor guarida para resistir la tormenta tropical o la furia de un oso hambriento.

Sólo soy un recuerdo en la memoria de mis vecinos del barrio antiguo. Hace un año que me trasladé a un barrio a las afueras de la ciudad, un barrio algo triste y obrero. Pero que remedio, el alquiler de la casa anterior era demasiado elevado, cosa del IPC, suben los alquileres y no los sueldos. Ahora todo es distinto, tendré que volver a construir mi rutina.

 

 

 

 
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