ESCRITA MES DE AGOSTO 2.002
ESTRADOS PEDRO LAPREA VENTURA
INJUSTICIA SOCIAL. Nosotros hemos venido sistemáticamente alertando desde el año 1992, la posibilidad , cada día mas cercana, de canalizaciones hacia la violencia producto de la injusticia social. Se trata que en un país rico (18.000 millones de dolares en reservas internacionales y cuantiosos ingresos), el 80 por ciento o más de la población son excluidos sociales . Frente a esta realidad existe un pequeño grupo de "privilegiados" que cada día son más ricos a expensas de la pobreza del 80 por ciento. No se trata de que tal señalamiento es odio social. Esa es una realidad, muy difícil de evadir. ¿Es que no hay forma de que entiendan la injusticia que están cometiendo?. Por eso mil y una veces no me cansare de repetir que el problema no es el Presidente Chávez, ni lo fue Perez o Herrera o Lusinchi o Caldera o papa Dios. Les apuesto fuertes contra chapas a que si Chávez es sustituido, en poco tiempo estarán pidiendo "la cabeza" del nuevo Presidente. ¿Es que no se dan cuenta que las injusticias sociales no se solucionan cambiando hombres o mujeres, que por muy bien intencionados que sean, no podrán con el estado de inconciencia que es responsabilidad de todos los actores sociales, en especial de los que manejan factores de producción?. La guerra civil o estado mayor de violencia activa, en mi criterio no depende que el Presidente Chávez llame plastas a quienes quizás se lo merecen, o de cualquier conducta que le moleste o no a la mal llamada oposición. Chávez indistintamente de si ha hecho un buen gobierno o no, es indudablemente guste o no, el vocero de esa gran masa de "miseria" en un país lleno de contradicciones como el nuestro.La paz va ha depender de ese 20% privilegiado, que hasta la fecha a vivido indebidamente del 80% que no tiene a veces ni con que comer. ¿Comunismo?. No, que va. El combate a la pobreza, a la injusticia social es una bandera de cualquier ideología seria o sistema, llamese social cristianismo, social democracia, etc. Que pensaría usted como trabajador que tiene años en una empresa, y pese a los años de servicio siempre mantiene un salario mínimo, que se supone es para trabajadores de enganche. Para estos la respuesta del patrono (que nunca , jamas se ha privado de sus lujos y fantasías costosas) sera que la cosa esta mal, y el trabajador tiene que colaborar con la empresa, porque no se pueda dar el lujo de pagar aumentos salariales y redistribuir la riqueza que los trabajadores y trabajadoras han ayudado a producir. Y así vemos como este personaje que se hace llamar empresario, no paga el Seguro Social, Política Habitacional (pero lo descuenta a los trabajadores), encadena a esclavitud con supuestas ventajas económicas a los trabajadores. Es tremendo negocio pagar el salario, dejando que el trabajador se endeude en su propio negocio, y le deba al empresario hasta el saludo. Es abusivo en su empresa: irrespeta a sus trabajadores, no cumple la ley porque dice que esta hecha para los "pendejos", y paro de contar tantas injusticias sociales que en mi trajinar como abogado social he podido observar. Entonces, ¿Por que van a responsabilizar al Presidente Chávez, o a este humilde abogado cuando hace su trabajo, por las pifias empresariales que tarde o temprano sumergirán al país en un infierno social, si es que no lo estamos ya?. Esta clase empresarial ( con sus excepciones) es la única y verdadera responsable de la injusticia social, que ha salido a flote (existía antes de la llegada de Chávez) canalizada por el Presidente Chávez. Imaginense a esta masa de 80% de nuestra población sin dirección, sin conducción, reclamando lo que otros de manera vulgar y desconsiderada les han quitado: sus esperanzas y un mejor futuro para sus hijos. Estamos a tiempo de parar esta locura. La clase empresarial debe sentarse a conversar, cara a cara y no por encima del hombro, con la clase trabajadora.Deben los empresarios ser menos prepotentes, soberbios. Deben sentir estos empresarios la fuerza espiritual, la verdadera riqueza: estar bien con sus conciencias, con Dios, y entender que la distribución justa de la riqueza es el único camino para detener la violencia. A veces se es tan pobre, tan pobre pero tan pobre, que solo se tiene dinero, y cuesta entender, a estos pobres ricos materiales, lo que aquí expreso. Una vez más aprovechando esta tribuna, este mensaje va dirigido a los empresarios, para que dialoguen a través de los sindicatos, que no obstruyan la libertad sindical, la actividad sindical, la organización legitima de los trabajadores y trabajadoras. Entiendan que el único camino posible y fructífero es el dialogo constructivo, pero para que exista deben estar dispuestas las dos partes y con el mejor animo de cambiar lo que haya que cambiar en beneficio de todos, y en contra del gran enemigo común: la pobreza. Esta se derrota con una mejor distribución de riqueza, el entendimiento, educación, justicia. A las empresas que no han querido dialogar, y han sido invitadas que depongan la actitud, que no se comporten como el anacoreta anciano,siendo que aquí no esta en juego un plato de barro, es Venezuela, les dedico esta parábola del poeta del Libano Gibran Jalil Gibran: (Cito) " En una distante montaña habitaban dos ermitaños que rendían culto al Creador y se apreciaban uno al otro.
Ahora bien, estos dos anacoretas tenían un plato de barro, el cual constituía su única posesión.
Cierto día, un espíritu maligno penetró en el corazón del ermitaño anciano, el cual fue con el más joven, y le dijo: "Hace ya excesivo tiempo que estamos viviendo juntos. Creo ha llegado el momento de separarnos. Por lo tanto, dividamos nuestras pertenencias."
Al escuchar esto, el anacoreta más joven se afligió, y dijo:" Hermano mío, me apena pensar que decidas dejarme. Pero si es preciso que partas, que así sea." Y fue por el plato de barro, y se lo dio a su compañero, diciéndole: " Es imposible repartirlo, hermano; que sea para ti."
El anciano anacoreta replicó: "No acepto tu limosna. No aceptaré sino lo que me corresponde. Debemos partirlo."
Y el anacoreta joven argumentó: " Si rompemos el plato, ¿ de qué nos servirá a ti o a mi? Si quieres, propongo que lo echemos a la suerte."
Pero el anacoreta más viejo insistió en su afán: "Solo aceptaré lo que en justicia me corresponde, y no fiaré la justicia de mi opción a la suerte. Debe partirse el plato."
El anacoreta más joven, observando que no valían sus razones, dijo: "De acuerdo; si tal es tu gusto, y si no quieres aceptar el plato, rompámoslo y repartámoslo."
Y entonces la cara del anacoreta viejo se alteró por la ira , y gritó: " ¡ Ah, detestable miedoso ¡ no te atreves a pelear, ¿eh?." (Fin de la cita tomada del texto "El Loco").