La educación a distancia, en América Latina y el Caribe no
ha tenido toda la difusión que cada uno de los Proyectos puestos en marcha
ambicionó para esta modalidad educativa. Podemos atribuir muchos
factores para establecer este balance negativo de la experiencia, entre
los cuales y seguramente de mucha importancia, señalaremos el problema de
los medios de comunicación y su costo.
Se han intentado métodos vía correo convencional, que en
parte han fallado por la inseguridad de arribo y posibilidad de pérdida
del material que presenta este servicio en América Latina.
Recién para estos tiempos con el sistema de privatizaciones
en marcha en varios países y la transformación de los entes de correos en
sociedades anónimas de participación estatal o directamente privados como
en la República Argentina, hay una mayor conciencia de servicio y
responsabilidad que a pesar de no ser la óptima, asegura un mínimo de
responsabilidad y control en los envíos.
Sin embargo para el imaginario actual del habitante medio
de Latinoamérica, el correo representa una opción lenta, y fastidiosa a la
hora de tener que realizar reenvíos o plantear dudas y consultas e
inmediatamente se plantean comparaciones con otro tipo de medios
audiovisuales.
Los medios audiovisuales por su parte, tienen en América
Latina un costo considerable de producción y distribución, que sumado a la
poca experiencia en el lenguaje y gramática medial de los productores,
hacen que el material que llega a manos del alumno, sea en el mejor de los
casos largo y aburrido, cuando no muy oneroso.
Esta experiencia suele tener una explicable razón en la
superioridad perceptual del receptor. En una sociedad acostumbrada a la
espectacularización de la imagen a través de la matriz del cine de
Hollywood, es muy difícil que un material pensado desde lo pedagógico
solamente, tenga una recepción que estimule al aprendizaje y pueda
competir con el material de entretenimiento al que está acostumbrado el
receptor. Para poner un ejemplo burdo, supongamos que a constantes
lectores de literatura latinoamericana, se les quisiera enseñar a usar el
teléfono y la idea más pedagógica que se encuentra es enviarles guías de
teléfono para su estudio y racionalización. Vale decir, pedagógicamente
la opción puede ser la mejor, comunicacionalmente no. La solución
entonces parecería ser la espectacularización de los contenidos, a la
manera de la televisión británica BBC o de la estadounidense PBS. Pero los
costos serían imposibles de soportar por el sistema que forman las
instituciones latinoamericanas, los educadores y los alumnos a
distancia.
Los medios de comunicación electrónica, radio y televisión,
han incursionado tímidamente en los espacios de la educación en
Latinoamérica y el mayor problema ha sido y quizás será el tema económico
(rating de audiencia) y el tema político que explicaremos. Con respecto
al rating es claro, que ningún programa de educación a distancia, pretende
ser tan masivo como para lograr un horario central de televisión o radio a
partir de su audiencia. No sería mala idea el intentarlo por ejemplo con
un programa de alfabetización (y pienso en Plaza Sésamo de EEUU), pero
volvemos al tema de los escasos recursos económicos (que en este caso
cubrirían la puesta en marcha para dar luego lugar a una hipotética
financiación mediante publicidad). La política forma otro capítulo, ya
que un programa de este tipo sí podría ocupar un lugar central en la
programación de un canal estatal o financiado con fondos del gobierno
(público), pero la cultura democrática de nuestros países no permite por
lo menos hasta hoy, la necesaria libertad para que un equipo a cargo de un
proyecto, pueda plantear algo distinto a la política oficial en educación
o aún plantearse un programa en un canal estatal sin pensar en hacerlo
para quedar bien con el gobierno, o el funcionario a cargo del canal, de
manera de sobrevivir en el aire.
Y quizás el medio más independiente por su antigüedad y
estructura económica es el diario o periódico, y hasta donde mi humilde
conocimiento alcanza, nunca se ha planteado realizar un programa de
educación a distancia en combinación con un medio de este tipo. Pensemos
por ejemplo para tener una idea de la potencialidad desaprovechada, que
recepción tendría un curso de ética, libertad de expresión y otros valores
contrarios a la corrupción en la situación actual de nuestro
continente.
Finalmente y como consecuencia lógica de lo anterior,
quiero hablar de INTERNET, que es un poco de todo y a la vez algo
distinto. En primer término, por más que nuestros proveedores y
empresas telefónicas, traten de plantear un sistema oligopólico de altas
tarifas; para quien tiene un equipo de computación y un modem o acceso a
él, está demostrando ser una opción posible. Por otro lado y mirando
hacia el productor, para montar un proyecto de educación a distancia vía
Internet, lo importante en principio no son los medios, ya que suelen ser
los mismos que los del alumno (computadora, modem, conexión), sino las
ideas que hay detrás del proyecto, la solidez de la formación profesional
de quien lo dicta y una continua búsqueda de actualización de modos de
presentar el curso dentro de la red, de manera de no perder el imaginario
del alumno que está armado bajo las concepciones de: novedad,
instantaneidad y doble aprendizaje (en el campo específico y en el uso de
nuevas tecnología de comunicación). De hecho en esta segunda etapa que
plantea la actualización, entra a jugar el dinero, para lograr estar al
día en lo que a equipamiento y periféricos se refiere. Pensemos que hace
unos años no se veía la utilidad real a un modem y hoy es casi algo
imprescindible y central, tal como lo será la cámara para videoconferencia
en poco tiempo más y si la velocidad de la red ayuda.
Las ventajas que tiene latinoamérica en este momento
son varias y entre ellas tenemos que destacar que; a los fuertes
económicamente del mercado y conocedores de la espectacularización del
medio (los EEUU) no les interesa hasta el momento el tema de la educación
a distancia en América Latina y el Caribe, en razón de un relativismo
cultural cuyo principal producto es el rechazo a la enseñanza en un idioma
distinto al inglés. La idea que rompería en parte este relativismo de
los EEUU, estaría basada en que todo latinoamericano en condiciones de
tomar educación a distancia supiera inglés para que las universidades y
organizaciones de los EEUU apuntaran sus herramientas de marketing hacia
Latinoamérica y el Caribe y esto no ocurre inmediatamente ni va a ocurrir
por lo menos en el corto plazo. De allí que este espacio está libre
para el propio crecimiento, hay algunos fondos de organismos
internacionales disponibles para este tipo de iniciativas y lo más
importante; hay una herencia de espíritu de colaboración dentro de
INTERNET, que hay que trasladar a la dinámica institucional de los
proyectos y organizaciones de cara a que llegado el momento podamos
competir seriamente con países desarrollados y podamos hacerlo en igualdad
de condiciones de manera de entrar también en sus mercados. Siguiente>>
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