| Nombres propios para una cámara fotográfica |
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Para Pedro Aceituno Garrido (Jaén, 1962) tomar en sus manos una cámara fotográfica, adentrarse en la ciudad, o perderse en el campo, es una afición que le hace feliz. No es un profesional, pero hay en él una vocación de fotógrafo muy sentida y mucha tarea realizada con espíritu de superación y con sentido de perfeccionamiento. Busca temas, sobre todo humanos, y espera lo que haga falta, sin prisas, pacientemente, para captar todo aquello que le llama la atención. Hecho el esfuerzo, casi siempre logra su misión. Nunca se siente satisfecho del todo porque aspira a más y ese es su secreto. Casado con Magdalena Morales Pérez, y padre de dos hijos, Pedro Aceituno es miembro del Parque Municipal de Bomberos del Ayuntamiento de Jaén. Dice sentirse orgulloso de ser bombero porque lo que tiene la profesión de riesgo al servicio a los demás, cuando llega la hora de apagar un fuego o de atender al prójimo en el infortunio. El bombero, aparte de su trabajo diario, que le obliga a tener una buena formación física y los conocimientos propios del oficio, tiene largas horas de vigilia, de espera de alguna llamada. Tiempos muertos, perdidos, que no lo son del todo. Está en alerta continua. Pero en la oportunidad de leer, pintar, dibujar, hacer cualquier actividad que le sirva para forjar su acervo cultural. Pedro Aceituno aprovecha siempre los tiempos libres para hacerlos útiles afianzándose en la fotografía que le apasiona. Fruto de esas inquietudes, en contacto con la antigua Agrupación Fotográfica de Jaén, o en la Escuela de Artes y Oficios, o con profesionales como su amigo Manuel Ordóñez, excelente fotógrafo hoy en Madrid, son sus adelantos en este campo, contando con bastantes premios y con su presencia en varias exposiciones colectivas. Así, de esta forma, llega a esta Exposición individual que presenta en La General. De siempre, desde que se aficionó a la fotografía, le interesan las gentes, los personajes, oficiales o privados, o populares, a los más diversos niveles, las figuras que forjan el paisaje humano. Nombres propios tanto de la ciudad como del campo. Capta sus expresiones, sus semblantes, desde todos los ángulos, después de un trabajo serio, bien elaborado. Y quiere, con ello, acercar estas figuras a la calle, para que el espectador las vea en distintas dimensiones. Es admirable la idea de Pedro Aceituno Garrido. Y ya es realidad el proyecto con esta primera exposición en la que ha puesto, junto a la técnica, una buena dosis de entusiasmo. Con ello da respuesta a una vocación que lleva muy dentro. También rinde homenaje a la ciudad en las personas fotográficas. Pero lo que más me ha llamado la atención es que el fotógrafo ha hecho su trabajo con una sencillez fuera de lo común y con solo el propósito de mostrar a los demás el alma de unos personajes. Y para demostrar que el arte de las fotografías tiene mucho de indagación y bastante capacidad de sorpresa en imágenes que valen tanto o más que las palabras más elocuentes.
Vicente Oya Rodríguez Cronista Oficial de la Ciudad
de Jaén |