| Por Luis Cárdenas Castillo |
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Ya hace bastantes años que Pedro y yo nos conocemos. Fue en la "Escuela de Artes y Oficios", hoy Escuela de Arte José Nogué. Y no fue la fotografía precisamente la especialidad con la que él comenzó a hacer sus trabajos en esta Escuela, sino los ejercicios en metal. Ya con estos demostraa su búsqueda por la obra bien hecha, sin considerar el tiempo para el que era fundamental la satisfacción del buen resultado final. Pues esta misma inquietud, la ha adoptado en su pasión por la fotografía, expresión artística complicada y de la que ya puede considerársele un maestro. Aprovechando esta ocasión, creo necesario realizar un pequeño perfil personal de Pedro Aceituno, diciendo que es una persona humilde, no suele darle mucha importancia a su obra. Sensible, cualidad fundamental para realizar una actividad artística. Desinteresado donde los haya y disponible a cualquier amigo que lo busque, sacrificando sus interes no sólo personales, sino además, los de su esposa Magdalena (a la que tambén va complicando en esto de la fotografía) de la que me honro igualmente en ser su amigo. Queda claro que en mi opinión, es una buena persona. Pero lo que me trae a estas líneas es la vocación, la obsesión que el artista tiene con la cámara y la necesidad de exponer su obra (dicen que obra que no se ve, es obra que no existe) y por eso, la muestra que estos días podemos contemplar y disfrutar para nuestro regocijo, en esta sala de exposiciones. Las obras aquí presentadas, aparte de su demostrada calidad técnica, son obras que nos devuelven al pasado. La importancia de los detalles para el artista es fundamental, conseguir inmortalizar una imagen, dar a sus trabajos la consecuencia total a ese momento, ese detalle que para el común de los observadores es banal, Pedro consigue transformar loinsustancial en sentimiento. Fácilmente nos transporta a recuerdos de imágenes sensibles, tiernas, solidarias y a veces nos recuerda la realidad, alegre pero otras dura, como artista, buscando decirnos lo que necesita, lo que hay antes y detrás de la foto. Esta es la otra necesidad de Pedro con la fotografía, comunicarse con la gente a través de este arte, el idioma que mejor conoce. Pero hay algo más que hay que recordar de este hombre. No debemos pensar que la fotografía sale sola, como suele ocurrirnos al profano. Como decía antes, es un experto en esta técnica del "blanco y negro", y busca la perfección de la imagen. Es cierto que se debe ser poseedor de unas características innatas para desarrollar una labor, y además, tener vocación. Pero Pedro trabaja, y mucho, antes de darle el visto bueno a una obra. Hace muchas fotografías, revela una y otra vez. Muchas horas de trabajo. Viaja donde haya que hacerlo buscando algo, a veces aparece y otras no, pero lo realmente importante para él es la conformidad, la alegría de haber encontrado esa foto que le llena. Pues bien, en esta muestra que contemplamos, todas y cada una de las obras han pasado por ese filtro, y para mí, sin lugar a dudas que ha conseguido un estupendo trabajo. Mi más sincera felicitación y gracias por deleitarnos con esta exposición, amigo Pedro. Luis Cárdenas Castillo Texto del díptico para la exposición del 10 al 29 de noviembre de 2003. Sala de Exposiciones de la Caja General de Ahorros de Granada. Paseo de la Estación, 6. Jaén. |