Conversión-Convicción
Indica la acción de volverse del mal hacia Dios. Dios convierte (Hechos 21:19) a los perdidos en salvos, a los no regenerados en regenerados. Esto se produce a través de la predicaión del Evangelio (Rom. 10:14; 1 Cor. 15:1-4) y resulta en arrepentimiento (Hech. 26:20) y una nueva creación (2 Cor. 5:17). Hay una lista de los frutos de la conversión en Gál. 5:22-23.
Es la obra del Espíritu Santo, por la cual una persona es capaz de verse a sí misma como Dios la ve: culpable, mancillada, y totalmente incapaz de salvarse a sí misma (Juan 16:8). En un incrédulo, la convicción del Espíritu Santo revela la pecaminosidad y trae temor. En el creyente, la convicción del Espíritu Santo trae conciencia de pecado y resulta en su confesión y limpieza. Esta convcción el producida por el Espíritu Santo (Juan 16:8), el Evangelio (Hech. 2:37), la conciencia (Rom. 2:15), y la Ley (Santiago 2:9). La convicción de nuestros pecados nos lleva a la cruz. Nos muestra nuestra necesidad de perdón.
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