Cielo _Comunión
El cielo (griego ouranos) es la morada de Dios y de quienes van allí, los salvos; es un lugar de eterna bienaventuranza. Las Escrituras implícitamente indican la existencia de tres cielos, ya que Pablo refiere haber sido tomado al "tercer cielo" (2 Cor. 12:2). Lógicamente, un tercer cielo no puede existir sin un primero y un segundo. Sin embargo, la Escritura no describe explícitamente los cielos primero y segundo. Es posible que el primero se refiera a la atmósfera, morada de las aves (Oseas 2:18) y nubes (Dan 7:13). El segundo cielo tal vez sea el de las luminarias celestes (Gén 1:14-18), y posiblemente la morada de seres espirituales, angélicos. El tercer cielo es la morada del Dios Trino. Su localización no ha sido revelada (Vea Mat. 23:34,37; Luc. 10:20 y Apoc. 21:2, 20-27).
No hay una definición específica del término en el N.T.. Sin embargo, somos llamados a la comunión unos con otros (1 Juan 1:3), con Jesús (1 Cor. 1:9), con el Padre (1 Juan 1:3), y con el Espíritu Santo (2 Cor. 13:14). La comunión implica compartir intereses, deseos, motivaciones, emociones y objetivos comunes. Requiere compartir tiempo en comunicarse, ocuparse uno de otro y realizar actividades conjuntas. La noción de comunión tiene una connotación de intimidad. Como cristianos, tenemos fraternidad ?calidad de hermanos- y por tanto comunión unos con otros debido a nuestra posición en Cristo, ya que todos somos redimidos y compartimos un conocimiento íntimo y personal de Jesús. Asimismo, compartimos una fe (Hechos 2:42), una esperanza (Heb. 11:39,40), y una necesidad (2 Cor. 8:1-15).
El término griego para comunión es (koinonia). Un uso muy importante se refiere a compartir la Cena del Señor o eucaristía (1 Cor. 10:16).
© 2000 [email protected]