Bolivia: pese a la nueva ley de gas, sigue el conflicto

La norma establece que las petroleras extranjeras que operen en Bolivia deben pagar al Estado 18% de regalías más 32% de impuestos sobre la producción en boca de pozo, no deducibles. Consecuencias para Argentina.
La nueva ley de hidrocarburos promulgada en Bolivia abrió nuevas incógnitas sobre el futuro del sector económico más importante de ese país país y no logró aplacar las protestas sociales que exigen la nacionalización del gas y petróleo.
La norma establece que las petroleras extranjeras que operen en Bolivia deben pagar al Estado 18% de regalías más 32% de impuestos sobre la producción en boca de pozo, no deducibles.
Eso no es todo, la ley generará un doble impacto sobre las exportaciones de gas que se destinan a la Argentina:

En primer lugar, podría verse seriamente afectado el actual suministro diario de 4 millones de metros cúbicos si las petroleras privadas que explotan los yacimientos del Altiplano deciden abandonar sus operaciones en rechazo al aumento de la carga fiscal que establece la nueva legislación.
Otro problema, es que las nuevas reglas de juego y el incremento de las regalías implicarían un golpe letal para el megaproyecto del Gasoducto del Nordeste, con el cual el Gobierno de Néstor Kirchner esperaba atender el crecimiento de la demanda de los próximos años con la importación de 20 millones de metros cúbicos/día.
Bolivia posee en la actualidad la segunda reserva de gas más importante de América Latina. Con 52,1 trillones de pies cúbicos/ día (TPC) secunda a Venezuela que encabeza el ranking con 147 trillones de pies cúbicos. Argentina—que viene consumiendo sus reservas desde el 2001—cuenta con sólo 23,5 TPC, equivalentes a algo más de 12 años de consumo.
La advertencia de las compañías petroleras de que defenderán sus derechos frente a la nueva norma, que consideran "confiscatoria", y las movilizaciones y una huelga anunciada en la ciudad de El Alto para los próximos días mantiene los problemas sobre la nueva ley.
La normativa fue promulgada este martes por el presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, después de que Mesa dejara en sus manos esa responsabilidad.
No obstante, Mesa ratificó durante la presentación de su nuevo plan de Gobierno que asumirá "la administración de esa ley con todos los conflictos, dificultades, problemas pero también con los beneficios que pueda traer".
La preocupación alude al anuncio de la Cámara de Hidrocarburos (CBH) de que "cada empresa tomará las medidas adecuadas, dentro del más riguroso respeto a la legalidad, a fin de proteger sus derechos", lo cual preludia los arbitrajes con los que amenazaron las empresas en los pasados meses.
Para las compañías, la normativa afectará los derechos adquiridos en los contratos firmados con el Estado para obtener concesiones para la explotación del gas y el petróleo durante 40 años.
La Cámara consideró que la nueva legislación ignora los "derechos reconocidos por los contratos, las leyes, la Constitución y los convenios internacionales" que tiene suscritos Bolivia.
Para las empresas es real el riesgo de que la nueva legislación ahuyente la llegada al país de más capitales y el desarrollo de los proyectos de exportación del energético boliviano, en los que el país cifra parte de sus esperanzas de desarrollo.
En el plano social, la promulgación de la ley tampoco aplacó las protestas que buscan la nacionalización de los recursos energéticos y que comenzaron el lunes en las ciudades de El Alto y La Paz.
Durante la semana varias manifestaciones se trasladarán desde esa urbe a La Paz y el próximo lunes se pretende iniciar una huelga para exigir al Gobierno y el Congreso dar pasos hacia la nacionalización del gas y el petróleo.

                                                                     www.terra.com      (18Jul2005)

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